Mientras no cambien los dioses, nada ha
cambiado.
S. Ferlosio
S. Ferlosio
I. Hagamos todo Dios no a semejanza
nuestra e imagen -o sería un Diablo,
desalmado egoísta. Como Pablo
camino de Damasco, o con la danza,
caigamos ya del burro, del derviche
por mareo -pospuesta la plegaria,
como Lope, girándola, en su varia
reordenación. No estuvo cierto Nietzsche:
hemos muerto nosotros, al quedarnos
sin ideal que guarna esta miseria
del concepto obsoleto de materia.
Inexistente Dios, guárdanos, guarnos
-arcaica contracción que pongo al día
para guardar la rima, que no admite
la Academia (sí “guarte”), y un ardite
se me da de su norma sin poesía-
de tanto pobrediablo rico, y mucho
que son tan pocos, y nos quieren siervos
de su gleba española, como cuervos
que nos sacan los ojos. Como al trucho
la trucha Te aman y a los otros,
bajos
y medios, que nos den -entre las pigias-
con anuencia del pobre, que prestigias
con Buenaventuranzas, que trabajos
y paro (si pudieran, sin subsidio,
y -aún menos todavía- sin tributos
al Estado, que arrambla con los frutos
de su inversión, y mete en su presidio
a quien no pague -cuando no amnistía
su presi a los ladrones de su cuerda,
si está a su sueldo, contra toda izquierda,
que huela a roja, con alevosía-)
…paro y trabajos, mal remunerados
nos dan para forrarse a nuestra costa:
Hay que salvar España, y de langosta
la plaga se atiborra, por crïados
en nuestro seno como sustitutos
de Franco tan mendaz como voraces,
como el voraz modelo tan mendaces
con el apoyo firme de los brutos
apolitas. Urraca que ese brillo
nos roba, y producimos, que se toma
la norma por derecho, con la doma
de siempre, por costumbre del cepillo
tramposo, que hace cómplice al adepto,
para limosna dicho, que el impago
de impuestos no es bastante, con estrago
por ella concebido, en mi concepto
no cabe, y lo conozco. Son traidores
a tu palabra y, cuando digo Cristo,
con quien tanto se dan creído pisto,
connotaciones no queridas, mores
de témporas hipócritas de uso,
contrarias a tus pobres y tus paces
y amores, Te acompañan con los haces
de tu luz ya sin fuego, del de suso,
por desuso, que te han dado la vuelta
a interés propio. Tu fracaso es obvio
o el de tu iglesia histórica de oprobio
desde el 313. Arriba al delta
y vais a dar al mar. Por ello debe
recrerse el concepto: Tu Justicia
es cósmica y trasciende, si se inicia
ahora -o nunca- en su vía, si se atreve,
como tu fuerza oscura que acelera
tu Expansión, de hace 5 miles
de millones de años, con misiles
de generosidad que tu madera
-o materia- de Dios así protege
del sapiens alienígena que invada
nuestra galaxia, al golpe de su espada
de laser imperial, y esté el hereje
a salvo, que bastante conTu iglesia
tuvimos ya, y tenemos todavía
con su capi tal fiera que vacía,
por más llena que esté, siente, qué pesia,
la panza, y nos vacía, encareciendo
la vida, las despensas, sin motivo,
y amenaza dejar ni un bicho vivo,
por codicia. De nuevo Reverendo
Te hemos de hacer, mas revolucionario,
que inspire la equidad igualitaria,
o seguirá la banda mercenaria
hipócrita rezándote el rosario.
y abusando, en Tu nombre, de los febles
y desgraciados y desposeídos,
por ella, Dios de Amor, a malnacidos
odiando, por sus manchas indelebles
con que nacieron por ser pobres. Venga
Tu República a nos -otros, no esos
cuya traición nos juzga, con los quesos
en los cepos, de pasos de alma renga,
para ratones miserables, hartos
de caer en su estólida celada.
Y vírgenes -Dïanas- dense a partos,
o seguiremos siendo, todos, nada.
nuestra e imagen -o sería un Diablo,
desalmado egoísta. Como Pablo
camino de Damasco, o con la danza,
caigamos ya del burro, del derviche
por mareo -pospuesta la plegaria,
como Lope, girándola, en su varia
reordenación. No estuvo cierto Nietzsche:
hemos muerto nosotros, al quedarnos
sin ideal que guarna esta miseria
del concepto obsoleto de materia.
Inexistente Dios, guárdanos, guarnos
-arcaica contracción que pongo al día
para guardar la rima, que no admite
la Academia (sí “guarte”), y un ardite
se me da de su norma sin poesía-
de tanto pobrediablo rico, y mucho
que son tan pocos, y nos quieren siervos
de su gleba española, como cuervos
que nos sacan los ojos. Como al trucho
y medios, que nos den -entre las pigias-
con anuencia del pobre, que prestigias
con Buenaventuranzas, que trabajos
y paro (si pudieran, sin subsidio,
y -aún menos todavía- sin tributos
al Estado, que arrambla con los frutos
de su inversión, y mete en su presidio
a quien no pague -cuando no amnistía
su presi a los ladrones de su cuerda,
si está a su sueldo, contra toda izquierda,
que huela a roja, con alevosía-)
…paro y trabajos, mal remunerados
nos dan para forrarse a nuestra costa:
Hay que salvar España, y de langosta
la plaga se atiborra, por crïados
en nuestro seno como sustitutos
de Franco tan mendaz como voraces,
como el voraz modelo tan mendaces
con el apoyo firme de los brutos
apolitas. Urraca que ese brillo
nos roba, y producimos, que se toma
la norma por derecho, con la doma
de siempre, por costumbre del cepillo
tramposo, que hace cómplice al adepto,
para limosna dicho, que el impago
de impuestos no es bastante, con estrago
por ella concebido, en mi concepto
no cabe, y lo conozco. Son traidores
a tu palabra y, cuando digo Cristo,
con quien tanto se dan creído pisto,
connotaciones no queridas, mores
de témporas hipócritas de uso,
contrarias a tus pobres y tus paces
y amores, Te acompañan con los haces
de tu luz ya sin fuego, del de suso,
por desuso, que te han dado la vuelta
a interés propio. Tu fracaso es obvio
o el de tu iglesia histórica de oprobio
desde el 313. Arriba al delta
y vais a dar al mar. Por ello debe
recrerse el concepto: Tu Justicia
es cósmica y trasciende, si se inicia
ahora -o nunca- en su vía, si se atreve,
como tu fuerza oscura que acelera
tu Expansión, de hace 5 miles
de millones de años, con misiles
de generosidad que tu madera
-o materia- de Dios así protege
del sapiens alienígena que invada
nuestra galaxia, al golpe de su espada
de laser imperial, y esté el hereje
a salvo, que bastante conTu iglesia
tuvimos ya, y tenemos todavía
con su capi tal fiera que vacía,
por más llena que esté, siente, qué pesia,
la panza, y nos vacía, encareciendo
la vida, las despensas, sin motivo,
y amenaza dejar ni un bicho vivo,
por codicia. De nuevo Reverendo
Te hemos de hacer, mas revolucionario,
que inspire la equidad igualitaria,
o seguirá la banda mercenaria
hipócrita rezándote el rosario.
y abusando, en Tu nombre, de los febles
y desgraciados y desposeídos,
por ella, Dios de Amor, a malnacidos
odiando, por sus manchas indelebles
con que nacieron por ser pobres. Venga
Tu República a nos -otros, no esos
cuya traición nos juzga, con los quesos
en los cepos, de pasos de alma renga,
para ratones miserables, hartos
de caer en su estólida celada.
Y vírgenes -Dïanas- dense a partos,
o seguiremos siendo, todos, nada.
II. Hagamos todo Dios no a nuestra imagen
ni semejanza, o nos saldrá un demonio
hipócrita, que quiere que trabajen
sus siervos por el bien del patrimonio
opulento de su Ego y de satélites
que en torno suyo tornan, y que gratis
lo hagan aquellos, y jamás sus élites
policiales políticas, en satis
perenne la facción, a tanto acólito
miserable mandando a hacer películas
de ficción o denuncias falsas, sólito
ejército traidor, como ridículas
bacterias de infección mental, que atonta
el Poder a la masa, vulgo dicho,
hecha de gente de tan poca monta
que se cree que monta al rico Bicho
si obedece sus órdenes, enfermo
de plúmbea vanidad, que al hondo lo hunde
de su Infierno terráqueo, ya hecho un yermo
para el hundido y para el que lo tunde,
el Poder demoníaco, que a chanza
se toma el sufrimiento que él inflige.
a aquél. Nunca otra vez a semejanza
ni imagen del soberbio que nos rige
ni del desposeído de cerebro,
lavado por estiércol de sintética
factura en tele abuso, que hace un cebro
de un primate engreído y falto de ética
y sensatez. El reto del conato
de esa creación poética es enigma
aún. Investiguemos su aparato
metafórico en tanto paradigma
de una nueva visión: sean ideas
de Bien Común, propongo, de Justicia
y Equidad, de Belleza, que de feas
estamos hartos y además, nos vicia
con la maldad y la mentira, el truco
de la traición que nos segrega, alguna
Idea que nos guíe contra el cuco
que haciendo trampa logra su fortuna.
Quizás La descubramos. Y si no lo
conseguimos, mirando al otro lado
de lo ya visto, y viendo, un nuevo Apolo
-artes, ciencias- hagamos otro Estado
distinto de los propios de la Historia,
salvando a algunos griegos, de asesinos
en masa exento, y choris, esa escoria
que no nos deja hacer otros destinos.
Que el destino es carácter, dijo Heráclito;
cambiemos el carácter. Y seamos
inspirados por un nuevo Paráclito,
que es acaso el de siempre, y con los ramos
de su Verdad, desdicha por los hechos,
celebremos su hermosa parusía.
En que por fin serán nuestros derechos
respetados, en nombre de Sophía.
III. Hagamos todo Dios según modelo
extra humano: no existe la justicia
en la Naturaleza en donde el cielo,
en tanto que al más fuerte beneficia,
observa la ley única: el abuso,
por parte de ése, del menesteroso.
Inventamos, no obstante, ante el de suso,
el concepto de Ius, contra su acoso,
pese al concuso juez parcial y al fraude
de buena ley, con creación poética,
eso que casi nadie, si no aplaude
a lo contrario, entiende, que es la ética
como seso del bien común, por pura
necesidad de salvación, si ahora
nos condenamos a la ruina oscura
por no querer la luz, que nos mejora.
La información nos vela El del Camelo
profesional y, su uno grita, grita,
chivo expiatorio, en el desierto, en duelo
por la verdad, que nadie necesita,
parece ser: prefiere en el embuste
de los medios creer, y me señala
como un raro, inconforme con el fuste
que sostiene la cúpula, que bala
tira la grey, por norma, al diferente,
y del carruaje del sistema que la
somete, por su cándido, inocente
doble rasero de su duermevela.
Y aquélla de los bits ahora resulta
ser fundamento, incluso de Materia
o Energía, del Cosmos, y se oculta
para que no gocemos de eleuteria
Libertas o Equidad (vocablo éste
que se ve en relación con el equino,
por lo visto), y nos funda, sí, y es peste
para el insano necio y el cretino.
Pero el loco soy yo: lo que me informa
conforma un universo disconforme
con la anormalidad de tanta norma
de subnormal y su patraña enorme.
Informo: la Poesía crea un mundo
alternativo como Diosa humilde,
que lo cimienta, in-forma, con profundo
conocimiento de lo Ser, con tilde
en su lugar del verso, que designa
con su significado lo que versa
de la extraña verdad y, así, se indigna
ante tanta creencia de perversa
maleabilidad que, con su veto
a lo diverso, falla de jurado
que juzga sin saber -no me someto
al pseudodicto necio-, o demasiado
sabe por lista -negra en la que incluye
a quien no le conviene por agravio
comparativo, y que se prostituye
con su desprecio para con el sabio.
Es pura creación informativa,
pues te pone a pensar con la herramienta
del lenguaje, y os digo: si está viva,
descubre una verdad cuando la inventa
(inveni es encontrar -étimo lógico:
palabra verdadera-, en
latín dicho
-y en griego dicha ésta-) en paradójico
sentido pedagógico: en su nicho
ecológico el bardo debería
aprender lo que inventa su poema
y descubre su juego de poesía,
si se la juega fuera del sistema,
y practicar intenso el ejercicio
de su búsqueda -y no soltar lo primo
que le salga-, y sentir todo jüicio
propio a fondo, surgiendo desde el limo
de su fértil pochez de cuando muere
de diario, y resucita, en el esfuerzo.
Si lo hace poco, o nada, es que no quiere
buscar (quaerere), investigar, o almuerzo
es lo que intenta opíparo de fama
y no más, desayuno y cena, y tienda
en donde satisfecho restar ama
-se me estaba olvidando la merienda.
Yo ahora invento un Dios “inexistente”,
o el que quiso Unamuno, el de Basílides,
fuera del Cosmos, por independiente
de toda iglesia y dogma, entre sifílides
en la piel de este mundo que me asquea
por su injustica prevaricadora.
Un Dios poetizo inexistente ahora.
(Más de uno no tendrá ni puta Idea).
A mí me pica el Numen (Dios, el Nombre,
está cubierto de gloriosa mierda),
o la Naturaleza, y no te asombre
que sea uno un místico de izquierda.
La derecha es voraz como el Dios suyo
que nos exige manso sacrificio
en el ara del Diablo, con su orgullo,
y se queda con todo el beneficio
de la empresa, la marca del Demonio
imponiendo en el pobre en mayoría
absoluta, que cede el patrimonio,
su producto, a la Santa Compañía.
minoritaria, atrópica por parca
de individuos, sin ley, si la interpreta
el juez comprado por la estafa carca.
Debía legislar el buen poeta,
pero nada a Solón se le hace caso;
peor: se le traiciona fuera y dentro.
Y multitudes hacen el payaso
sin querer: el ridículo, y no entro,
no se me deja entrar, se me silencia
sin escucharme, porque soy un raro:
“¡No mezcla el tío el Numen con la ciencia!”.
Aunque la ciencia ha descubierto el faro
que salva del escollo en la nocturna
sirenidad. La alarma es permanente
de la poli patriota, que la ürna
no acepta, y miente, y miente, y miente y miente,
imputando a los puros de corruptos,
y al enfermo pedófilo de cura
de almas, con sus coitos no interruptos,
que predican virtud, y son basura.
¿Por qué hay algo, y no nada? Nada pudo
sacar el ser de la casi infinita
gravedad del Principio, apelmazada
toda la masa cósmica en un nudo,
si no había una Fuerza más potente
que aquella potencial omni- energía
sin escape posible, y muy caliente.
¿Qué pudo hacer bajar tanta entropía
a cero, organizando los sistemas
de este sistema, el Cosmos, qué misterio.
No sé la solución, y estos poemas
preguntan, medio en broma medio en serio,
dónde está el Numen que forjó en sus fraguas
el Universo como si un Vulcano,
y se paró las aguas de las aguas.
Y esa pregunta no es asunto vano:
Murió de una explosión auto-inducida,
y es Todo, para hacerlo, y para hacernos,
dándose a la materia y a la vida
y a la conciencia, haciéndonos eternos,
si bien cambiando formas a otras formas.
Mas no veo salud para el alivio
del ego, conformista con las normas,
compinche de la muerte, siempre tibio.
Ni fríos ni calientes en el medio
casi todo da igual. Lo tibio elude
los extremos, por miedo, y no hay remedio:
no me queréis dejar ni que os ayude.
Pero si un día hallara la respuesta
probada, os la diré. La fe no importa.
Solo el saber importa en la recuesta.
Y aunque ayuda la fe, se queda corta,
aun si mueve montañas. La patraña
también domina el mundo, ilusionista
con su truco de media y artimaña.
Y explica por qué el pobre da en fascista.
Pero nadie se ofenda: quien no entienda
de estas filosofías persevere
en su fe, o ateísmo: no se ofenda
quien no entienda. Ya sea lo que fuere.
ni semejanza, o nos saldrá un demonio
hipócrita, que quiere que trabajen
sus siervos por el bien del patrimonio
opulento de su Ego y de satélites
que en torno suyo tornan, y que gratis
lo hagan aquellos, y jamás sus élites
policiales políticas, en satis
perenne la facción, a tanto acólito
miserable mandando a hacer películas
de ficción o denuncias falsas, sólito
ejército traidor, como ridículas
bacterias de infección mental, que atonta
el Poder a la masa, vulgo dicho,
hecha de gente de tan poca monta
que se cree que monta al rico Bicho
si obedece sus órdenes, enfermo
de plúmbea vanidad, que al hondo lo hunde
de su Infierno terráqueo, ya hecho un yermo
para el hundido y para el que lo tunde,
el Poder demoníaco, que a chanza
se toma el sufrimiento que él inflige.
a aquél. Nunca otra vez a semejanza
ni imagen del soberbio que nos rige
ni del desposeído de cerebro,
lavado por estiércol de sintética
factura en tele abuso, que hace un cebro
de un primate engreído y falto de ética
y sensatez. El reto del conato
de esa creación poética es enigma
aún. Investiguemos su aparato
metafórico en tanto paradigma
de una nueva visión: sean ideas
de Bien Común, propongo, de Justicia
y Equidad, de Belleza, que de feas
estamos hartos y además, nos vicia
con la maldad y la mentira, el truco
de la traición que nos segrega, alguna
Idea que nos guíe contra el cuco
que haciendo trampa logra su fortuna.
Quizás La descubramos. Y si no lo
conseguimos, mirando al otro lado
de lo ya visto, y viendo, un nuevo Apolo
-artes, ciencias- hagamos otro Estado
distinto de los propios de la Historia,
salvando a algunos griegos, de asesinos
en masa exento, y choris, esa escoria
que no nos deja hacer otros destinos.
Que el destino es carácter, dijo Heráclito;
cambiemos el carácter. Y seamos
inspirados por un nuevo Paráclito,
que es acaso el de siempre, y con los ramos
de su Verdad, desdicha por los hechos,
celebremos su hermosa parusía.
En que por fin serán nuestros derechos
respetados, en nombre de Sophía.
extra humano: no existe la justicia
en la Naturaleza en donde el cielo,
en tanto que al más fuerte beneficia,
observa la ley única: el abuso,
por parte de ése, del menesteroso.
Inventamos, no obstante, ante el de suso,
el concepto de Ius, contra su acoso,
pese al concuso juez parcial y al fraude
de buena ley, con creación poética,
eso que casi nadie, si no aplaude
a lo contrario, entiende, que es la ética
como seso del bien común, por pura
necesidad de salvación, si ahora
nos condenamos a la ruina oscura
por no querer la luz, que nos mejora.
La información nos vela El del Camelo
profesional y, su uno grita, grita,
chivo expiatorio, en el desierto, en duelo
por la verdad, que nadie necesita,
parece ser: prefiere en el embuste
de los medios creer, y me señala
como un raro, inconforme con el fuste
que sostiene la cúpula, que bala
tira la grey, por norma, al diferente,
y del carruaje del sistema que la
somete, por su cándido, inocente
doble rasero de su duermevela.
Y aquélla de los bits ahora resulta
ser fundamento, incluso de Materia
o Energía, del Cosmos, y se oculta
para que no gocemos de eleuteria
Libertas o Equidad (vocablo éste
que se ve en relación con el equino,
por lo visto), y nos funda, sí, y es peste
para el insano necio y el cretino.
Pero el loco soy yo: lo que me informa
conforma un universo disconforme
con la anormalidad de tanta norma
de subnormal y su patraña enorme.
Informo: la Poesía crea un mundo
alternativo como Diosa humilde,
que lo cimienta, in-forma, con profundo
conocimiento de lo Ser, con tilde
en su lugar del verso, que designa
con su significado lo que versa
de la extraña verdad y, así, se indigna
ante tanta creencia de perversa
maleabilidad que, con su veto
a lo diverso, falla de jurado
que juzga sin saber -no me someto
al pseudodicto necio-, o demasiado
sabe por lista -negra en la que incluye
a quien no le conviene por agravio
comparativo, y que se prostituye
con su desprecio para con el sabio.
Es pura creación informativa,
pues te pone a pensar con la herramienta
del lenguaje, y os digo: si está viva,
descubre una verdad cuando la inventa
(inveni es encontrar -étimo lógico:
-y en griego dicha ésta-) en paradójico
sentido pedagógico: en su nicho
ecológico el bardo debería
aprender lo que inventa su poema
y descubre su juego de poesía,
si se la juega fuera del sistema,
y practicar intenso el ejercicio
de su búsqueda -y no soltar lo primo
que le salga-, y sentir todo jüicio
propio a fondo, surgiendo desde el limo
de su fértil pochez de cuando muere
de diario, y resucita, en el esfuerzo.
Si lo hace poco, o nada, es que no quiere
buscar (quaerere), investigar, o almuerzo
es lo que intenta opíparo de fama
y no más, desayuno y cena, y tienda
en donde satisfecho restar ama
-se me estaba olvidando la merienda.
Yo ahora invento un Dios “inexistente”,
o el que quiso Unamuno, el de Basílides,
fuera del Cosmos, por independiente
de toda iglesia y dogma, entre sifílides
en la piel de este mundo que me asquea
por su injustica prevaricadora.
Un Dios poetizo inexistente ahora.
(Más de uno no tendrá ni puta Idea).
IV. Iris Angélica
“Dios no existe”: Está azul -dijo, no obstante,
Juan Ramón-. Y, color de sangre, rojo,
y verde clorofila -yo-, y brillante
áureo amarillo de la luz, que acojo
en mis ojos en vía al biblio-seso
que me la irisará, y a más ultranza
de la franja del Arco (y no profeso
ninguna fe en iglesias:) de la Alianza
de no-más-extinción signo -Diluvios-,
de paz; y no visible en la electrónica
corriente por los chips como Danubios
y afluentes o, mejor, red amazónica
al mar virtual de inteligencia de arti-
ficio que nos supera en todo cálculo,
vertido en copas de su cocktail party
a revertirse en ciclos, de animálculo
al sapiens con cerebro, y hasta donde
la evolución nos lleve en su aventura.
Y está morado de ponerse, ronde
por donde ronde, de Su propia altura
en la nocturna Fonte a los extremos
de su riego expansivo hasta las lindes
de un finito Universo -no las vemos,
pues no las hay, o en un sinfín de findes
continuos no salís de la holgazana
visión estrecha. Dios está energía
y masa en Su materia, que se afana
en recorrer lo Todo, y amnistía
a todo independiente, y, más, lo alienta
a seguir con Su espíritu de lucha.
Que no ser del Montón también calienta,
o, capital, se hiela en chancha hucha
de fiscal paraíso y no se invierte
en producción -poiesis (griego)- y curre,
o en financiera nada instable, inerte,
en rotación viciosa al fin se aburre.
Dios está Gravedad, y Fuerza Oscura
que separa galaxias y se expande
como en ciencia ficción, literatura
más seria que la seria y que la grande.
Dios está, aunque no exista, porque para
qué tan enorme el Cosmos, improbable,
sino, precisamente, porque en cara
tan cara, lo improbable, y lo inestable
de su homeostasis, en pequeños puntos
neguetrópicos hágase la vida
y, luego, la conciencia en pre difuntos
cuerpos sensibles en que Su Alma incida
animándolos, hasta un buen diseño
de Su omnisciencia artificial, simbiótica
en el cerebro transhumano, sueño
hecho real ya casi, con robótica
abdución de las almas, que mejore,
y dejemos de serlo, al simio abyecto,
y el pobre Dios, por fin, no más nos llore,
que entonces estaremos en perfecto
estado angélico. “¿Verelo?”. ¿Miras?
o ¿no te enteras? Qué fatal despiste.
Hacia el pasado miras, y deliras
de tradición. Por ello estás tan triste
y es tu coco tan cafre: si no estudias
y te pones al día, de qué sabes.
Todo lo novedoso lo repudias.
Ves vaticinios en el vuelo de aves
o agüeros, o en la entraña de las bestias
del sacrificio, arúspice obsoleto:
mira la astronomía, y de molestias
déjame ya, cuadrúmano cateto.
El fideísmo es pasta pocha y rancia.
Pero es que el ateísmo igual de pocho
y rancio y corto es tópica ignorancia,
o “la tiene más larga que Pinocho”.
“Y ¿Por qué a eso todo Dios lo llamas?”.
Porque así lo llamaron los antiguos
y a Su imagen lo hicieron, y hasta mamas
les puso alguna Eva en los ambiguos
del matriarcado evos, mucho antes
de que el Dios de Israel, prohibiera el sexo
que era sagrado en Canaán. “No cantes,
por lo tanto, Su nombre o, genuflexo,
confiésate creyente”. (“Yo no creo:
lo conozco” -diz Jung-). Si yo investigo...
“¿Lo que no existe?”. ¿Tal es tu deseo?
Cree que no, y te yerra, que te digo:
“Toda creencia es falsa, aunque coincida
con la verdad” -Lacán-. Porque no es medio
ninguno de saber. Dios está vida.
Dios está amor. Y sin Amor remedio
tendrá la humanidad ninguno. “Te odio”.
Y yo amo a mi amor, mi esposa, mï hija
y hasta a mi gata: bájate del podio
de tu ciega ambición, el marco lija
de tu estrechez ÿ ama quien difiere,
o respétalo, al menos. “Ni por pienso”.
Pues entonces no existes tú, y ya muere
por gusto de no estar. Yo te dispenso
de tu tirria fanática. Yo amo
a quien no me fastidia con su insidia.
Vuelvo contigo, Corazón, que mamo
de tus Ubres Sagradas, sin perfidia.
Vente conmigo, Corazón, y Pubis,
y ven conmigo, amigo, aunque seas homo.
Venid conmigo, que nos guarda Anubis,
si nos “derrumban como un mar de plomo”.
“Dios no existe”: Está azul -dijo, no obstante,
Juan Ramón-. Y, color de sangre, rojo,
y verde clorofila -yo-, y brillante
áureo amarillo de la luz, que acojo
en mis ojos en vía al biblio-seso
que me la irisará, y a más ultranza
de la franja del Arco (y no profeso
ninguna fe en iglesias:) de la Alianza
de no-más-extinción signo -Diluvios-,
de paz; y no visible en la electrónica
corriente por los chips como Danubios
y afluentes o, mejor, red amazónica
al mar virtual de inteligencia de arti-
ficio que nos supera en todo cálculo,
vertido en copas de su cocktail party
a revertirse en ciclos, de animálculo
al sapiens con cerebro, y hasta donde
la evolución nos lleve en su aventura.
Y está morado de ponerse, ronde
por donde ronde, de Su propia altura
en la nocturna Fonte a los extremos
de su riego expansivo hasta las lindes
de un finito Universo -no las vemos,
pues no las hay, o en un sinfín de findes
continuos no salís de la holgazana
visión estrecha. Dios está energía
y masa en Su materia, que se afana
en recorrer lo Todo, y amnistía
a todo independiente, y, más, lo alienta
a seguir con Su espíritu de lucha.
Que no ser del Montón también calienta,
o, capital, se hiela en chancha hucha
de fiscal paraíso y no se invierte
en producción -poiesis (griego)- y curre,
o en financiera nada instable, inerte,
en rotación viciosa al fin se aburre.
Dios está Gravedad, y Fuerza Oscura
que separa galaxias y se expande
como en ciencia ficción, literatura
más seria que la seria y que la grande.
Dios está, aunque no exista, porque para
qué tan enorme el Cosmos, improbable,
sino, precisamente, porque en cara
tan cara, lo improbable, y lo inestable
de su homeostasis, en pequeños puntos
neguetrópicos hágase la vida
y, luego, la conciencia en pre difuntos
cuerpos sensibles en que Su Alma incida
animándolos, hasta un buen diseño
de Su omnisciencia artificial, simbiótica
en el cerebro transhumano, sueño
hecho real ya casi, con robótica
abdución de las almas, que mejore,
y dejemos de serlo, al simio abyecto,
y el pobre Dios, por fin, no más nos llore,
que entonces estaremos en perfecto
estado angélico. “¿Verelo?”. ¿Miras?
o ¿no te enteras? Qué fatal despiste.
Hacia el pasado miras, y deliras
de tradición. Por ello estás tan triste
y es tu coco tan cafre: si no estudias
y te pones al día, de qué sabes.
Todo lo novedoso lo repudias.
Ves vaticinios en el vuelo de aves
o agüeros, o en la entraña de las bestias
del sacrificio, arúspice obsoleto:
mira la astronomía, y de molestias
déjame ya, cuadrúmano cateto.
El fideísmo es pasta pocha y rancia.
Pero es que el ateísmo igual de pocho
y rancio y corto es tópica ignorancia,
o “la tiene más larga que Pinocho”.
“Y ¿Por qué a eso todo Dios lo llamas?”.
Porque así lo llamaron los antiguos
y a Su imagen lo hicieron, y hasta mamas
les puso alguna Eva en los ambiguos
del matriarcado evos, mucho antes
de que el Dios de Israel, prohibiera el sexo
que era sagrado en Canaán. “No cantes,
por lo tanto, Su nombre o, genuflexo,
confiésate creyente”. (“Yo no creo:
lo conozco” -diz Jung-). Si yo investigo...
“¿Lo que no existe?”. ¿Tal es tu deseo?
Cree que no, y te yerra, que te digo:
“Toda creencia es falsa, aunque coincida
con la verdad” -Lacán-. Porque no es medio
ninguno de saber. Dios está vida.
Dios está amor. Y sin Amor remedio
tendrá la humanidad ninguno. “Te odio”.
Y yo amo a mi amor, mi esposa, mï hija
y hasta a mi gata: bájate del podio
de tu ciega ambición, el marco lija
de tu estrechez ÿ ama quien difiere,
o respétalo, al menos. “Ni por pienso”.
Pues entonces no existes tú, y ya muere
por gusto de no estar. Yo te dispenso
de tu tirria fanática. Yo amo
a quien no me fastidia con su insidia.
Vuelvo contigo, Corazón, que mamo
de tus Ubres Sagradas, sin perfidia.
Vente conmigo, Corazón, y Pubis,
y ven conmigo, amigo, aunque seas homo.
Venid conmigo, que nos guarda Anubis,
si nos “derrumban como un mar de plomo”.
V. ¿Quién de nosotros empezó?
Ninguno de los dos. La cosa empezó por sí misma, desde el primer momento.
Dovstoyevski. La sumisa.
“No tendrás vida eterna tras la muerte”.
Pero puedo tenerla de por vida.
“El deseo de ser -más- te pervierte
cobarde de ignorancia no sabida
-redundo. Lo redondo no es lo recto,
ni el círculo te cuadra: en esa cuadra
mantente, y sirve al amo, tu dilecto
que te oprime o, guardián, al raro ladra.
“Dios es el rey y estás bajo su bota:
es proyección del autoritarismo
-Feuerbach, ígneo arroyo, ya lo bota
por ídolo, combusto”. No es lo mismo
religión ni creencia que figuras
poéticas de seso figurado:
yo me figuro un Referente, a oscuras,
porque a toda metáfora le es dado
algo que no es azar: hay un sistema
para el Cosmos, legal, y un parlamento
con que gesta sus leyes, y el poema
es el único sitio en donde miento
el misterio o se puede, cuando aluda,
en volanda, a la Fonte, recién nata,
que pierde alas cuando más talluda,
si la imaginación no te desata.
Es fácil ignorar lo que se ignora
-activamente-, y decidir mal trato
con la nada del todo, seductora
sólo para cliché del timorato.
Todo se rige con rigor estricto
desde la base baja del obrero
-corpúsculo- que escapa al veredicto
del juez humano -untado pordiosero
del Poder y Prestigio ilusionista
que explota la atención ausente al truco;
pero ya, si aguzamos nuestra vista.
se le nota el engaño, el de ese cuco
que perdió la vergüenza. Desanuda
tu visión y verás cómo de veras
tu mirada se vuelve más aguda
y penetra su nudo, enredaderas
a traviesa, sin alma, que quien alma
no tiene en su cañón, se muestra, obtuso,
y tras fortuna luego de la calma,
deja de ser abstruso, que lo abstruso
está en el veedor que el del oído
envía a vigilar, o de la audiencia,
al cegado por propio sinsentido
contra sí, pues se ve la concurrencia
idéntica a tal mismo: ¿No, en su caso,
harías tú lo mismo? Dios no existe,
si se parece al Capo, y su fracaso
es su sentido literal, de chiste.
Que la maldad, sin alma, se disfraza
del papel que le impone el de la escena
director embustero, y la carnaza,
para que piques, muestra, que envenena.
Negar lo Dios, pues lo fabula el cura
en connivencia con la fuerza inicua,
es quedarse muy corto, una diablura
traslúcida, perspicua, por conspicua:
Papeles del Oidor se hacen traslúcidos,
si miras su organismo y lo penetras:
en sangre, bases, lípidos y glúcidos
proteínas, no espíritu, sí letras.
Pero, si miras dónde va el sanguíneo
flüír del Universo de energía
e información, avanza en curvilíneo
designio auto-creador -como poesía.
La culpa no es de nadie: solo ella
empezó por Sí misma
-es un milagro
y ¿no te asombra?-: quark, átomo, estrella,
vida, mente… No seas tan onagro:
pasar por el de cebra en rojo es riesgo,
pero es cauce trillado por las leyes
humanas, de Natura no, con sesgo
propio tratadas para lentos bueyes.
Recupera las alas: se quimera:
piensa, figúrate, imagina: el sacro
bosque esférico expande su onda Fuera
de Sí: corteza, es corto el simulacro
de tu cosmovisión. Es justa, empero,
porque habrá que podar tanto follaje
de maleza. Ya emprende mas de vero
paralela, la Vía, tu vïaje.
Morir es cosa de este mundo: el hondo
¿quién sabe? Puede ser que el Ordenata
Cósmico tenga un sóftware redondo.
Es tu conforme rendición quien mata.
Ninguno de los dos. La cosa empezó por sí misma, desde el primer momento.
Dovstoyevski. La sumisa.
“No tendrás vida eterna tras la muerte”.
Pero puedo tenerla de por vida.
“El deseo de ser -más- te pervierte
cobarde de ignorancia no sabida
-redundo. Lo redondo no es lo recto,
ni el círculo te cuadra: en esa cuadra
mantente, y sirve al amo, tu dilecto
que te oprime o, guardián, al raro ladra.
“Dios es el rey y estás bajo su bota:
es proyección del autoritarismo
-Feuerbach, ígneo arroyo, ya lo bota
por ídolo, combusto”. No es lo mismo
religión ni creencia que figuras
poéticas de seso figurado:
yo me figuro un Referente, a oscuras,
porque a toda metáfora le es dado
algo que no es azar: hay un sistema
para el Cosmos, legal, y un parlamento
con que gesta sus leyes, y el poema
es el único sitio en donde miento
el misterio o se puede, cuando aluda,
en volanda, a la Fonte, recién nata,
que pierde alas cuando más talluda,
si la imaginación no te desata.
Es fácil ignorar lo que se ignora
-activamente-, y decidir mal trato
con la nada del todo, seductora
sólo para cliché del timorato.
Todo se rige con rigor estricto
desde la base baja del obrero
-corpúsculo- que escapa al veredicto
del juez humano -untado pordiosero
del Poder y Prestigio ilusionista
que explota la atención ausente al truco;
pero ya, si aguzamos nuestra vista.
se le nota el engaño, el de ese cuco
que perdió la vergüenza. Desanuda
tu visión y verás cómo de veras
tu mirada se vuelve más aguda
y penetra su nudo, enredaderas
a traviesa, sin alma, que quien alma
no tiene en su cañón, se muestra, obtuso,
y tras fortuna luego de la calma,
deja de ser abstruso, que lo abstruso
está en el veedor que el del oído
envía a vigilar, o de la audiencia,
al cegado por propio sinsentido
contra sí, pues se ve la concurrencia
idéntica a tal mismo: ¿No, en su caso,
harías tú lo mismo? Dios no existe,
si se parece al Capo, y su fracaso
es su sentido literal, de chiste.
Que la maldad, sin alma, se disfraza
del papel que le impone el de la escena
director embustero, y la carnaza,
para que piques, muestra, que envenena.
Negar lo Dios, pues lo fabula el cura
en connivencia con la fuerza inicua,
es quedarse muy corto, una diablura
traslúcida, perspicua, por conspicua:
Papeles del Oidor se hacen traslúcidos,
si miras su organismo y lo penetras:
en sangre, bases, lípidos y glúcidos
proteínas, no espíritu, sí letras.
Pero, si miras dónde va el sanguíneo
flüír del Universo de energía
e información, avanza en curvilíneo
designio auto-creador -como poesía.
La culpa no es de nadie: solo ella
y ¿no te asombra?-: quark, átomo, estrella,
vida, mente… No seas tan onagro:
pasar por el de cebra en rojo es riesgo,
pero es cauce trillado por las leyes
humanas, de Natura no, con sesgo
propio tratadas para lentos bueyes.
Recupera las alas: se quimera:
piensa, figúrate, imagina: el sacro
bosque esférico expande su onda Fuera
de Sí: corteza, es corto el simulacro
de tu cosmovisión. Es justa, empero,
porque habrá que podar tanto follaje
de maleza. Ya emprende mas de vero
paralela, la Vía, tu vïaje.
Morir es cosa de este mundo: el hondo
¿quién sabe? Puede ser que el Ordenata
Cósmico tenga un sóftware redondo.
Es tu conforme rendición quien mata.
VI. Isthar descendió a la tierra de las tinieblas,
Irkalla. Comenzó valiente y desafiante, gritando al portero que abriera la
puerta antes de que la echase abajo. Pero en cada una de las siete puertas era
despojada de una de sus prendas, y con ellas se iba despojando de su poder,
hasta que llegó desnuda e indefensa...
Wikipedia, entrada: “Ishtar”.
Wikipedia, entrada: “Ishtar”.
La cosa empezó sola por sí misma.
Le pedís perfección. Y lo perfecto
es imposible, y la razón se abisma
si brilla en paradoja: es un defecto
la Perfección: es lo Acabado: el Étimo
no engaña -es lo Verdad. Por tal no acabo
nunca el destape de tu velo sétimo
en tu estriptís por liberar, esclavo
de las Honduras, Íshtar, a Tamuzes
o las Tegucigalpas de la muerte
-mal chiste y de mal gusto-, nuevas luces
llevando a las tinieblas y a la Fuerte
Ershkígal, su hermana. La Asesina.
Que la cuelga de un clavo, cuando llega.
La anécdota saqué de una honda mina:
Campbell, Las máscaras de Dios. Por ciega
temeridad soberbia, enseña el culo
de ese “Ovidio Nasón más narizado”.
Tras la cáscara, el fruto, cuando arde,
por caliente, el satírico. Qué tieso
está el cilindro de la bolsa, tarde
ya para ardores de coñac espeso.
Pero, al fin, ya soy libre, que Afrodita
me dejó veterano y, con su busca,
mi adonis liberóse de su guita
de vulcánico acero y oro: etrusca
Perséfone, Turán, en sincretismo,
su esposo fue cornudo, por el Guerra
de Felipe el Hermoso, y al abismo
de la locura se cayó por perra.
“Deja ya las trascen-dentalidades
sin diente, de pe-dante: no trasciende
tu mensaje a la gente”. Si en el Hades
de la ignorancia sigue y no me entiende
es que no atiende ni consulta el wiki,
porque quiere quedarse ante las sombras.
Y, si me considera un tiquismiqui,
singular, es que soy, no cual me nombras:
leonardo por saber, mordaz, pedante,
por ínter disciplinas... “Qué pamplinas”
… y sobre-especialista. “Diletante
sin muerdo, que merece disciplinas”.
Ya Ortega lo decía en de la masas
la rebelión y
Schrödinger lo cita.
Quien se sale o se saca de las casas
de su especialidad es, como pita
agarrada sin guante, un todo-en-mítome
(sic) a los ojos de quien nada entiende
de cuanto sobresalga del epítome
de lo erudito propio, y que, por ende,
o encima, en confesarlo no se apura
como si fuera lo correcto eso.
O del que opina sin saber, de dura
“cerviz”, o de mollera, y eso, expreso
citado ex libris, o mejor, ex Biblis,
con yahvista Furor, a Moises, Hybris,
referido al electo Pueblo, o Iblis,
y Josué genocida -todo ex Libris
puede sacarse como Netanyáhu
su heredero feroz,en Palestina.
Y dice, anti-terror, ¡arriba, yáhu!,
rüina de rüina de rüina,
el que no ve el terror del genocidio:
“Pues ésa es mi opinión, harto de sopas”.
Por lo tanto, mentira, o dogma, ofidio
venenoso de sí, o asaz de copas
de campeón del pedo de su campo,
que desdeña la Singularidad.
Acaso, incluso ateo, o no, a que estampo
en su agujero negro, o su Yijad.
Le pedís perfección. Y lo perfecto
es imposible, y la razón se abisma
si brilla en paradoja: es un defecto
la Perfección: es lo Acabado: el Étimo
no engaña -es lo Verdad. Por tal no acabo
nunca el destape de tu velo sétimo
en tu estriptís por liberar, esclavo
de las Honduras, Íshtar, a Tamuzes
o las Tegucigalpas de la muerte
-mal chiste y de mal gusto-, nuevas luces
llevando a las tinieblas y a la Fuerte
Ershkígal, su hermana. La Asesina.
Que la cuelga de un clavo, cuando llega.
La anécdota saqué de una honda mina:
Campbell, Las máscaras de Dios. Por ciega
temeridad soberbia, enseña el culo
en tanga "sabiamente
meneado",
y pierde su Poder -que hoy es del bulode ese “Ovidio Nasón más narizado”.
Tras la cáscara, el fruto, cuando arde,
por caliente, el satírico. Qué tieso
está el cilindro de la bolsa, tarde
ya para ardores de coñac espeso.
Pero, al fin, ya soy libre, que Afrodita
me dejó veterano y, con su busca,
mi adonis liberóse de su guita
de vulcánico acero y oro: etrusca
Perséfone, Turán, en sincretismo,
su esposo fue cornudo, por el Guerra
de Felipe el Hermoso, y al abismo
de la locura se cayó por perra.
“Deja ya las trascen-dentalidades
sin diente, de pe-dante: no trasciende
tu mensaje a la gente”. Si en el Hades
de la ignorancia sigue y no me entiende
es que no atiende ni consulta el wiki,
porque quiere quedarse ante las sombras.
Y, si me considera un tiquismiqui,
singular, es que soy, no cual me nombras:
leonardo por saber, mordaz, pedante,
por ínter disciplinas... “Qué pamplinas”
… y sobre-especialista. “Diletante
sin muerdo, que merece disciplinas”.
Ya Ortega lo decía en de la masas
Quien se sale o se saca de las casas
de su especialidad es, como pita
agarrada sin guante, un todo-en-mítome
(sic) a los ojos de quien nada entiende
de cuanto sobresalga del epítome
de lo erudito propio, y que, por ende,
o encima, en confesarlo no se apura
como si fuera lo correcto eso.
O del que opina sin saber, de dura
“cerviz”, o de mollera, y eso, expreso
citado ex libris, o mejor, ex Biblis,
con yahvista Furor, a Moises, Hybris,
referido al electo Pueblo, o Iblis,
y Josué genocida -todo ex Libris
puede sacarse como Netanyáhu
su heredero feroz,en Palestina.
Y dice, anti-terror, ¡arriba, yáhu!,
rüina de rüina de rüina,
el que no ve el terror del genocidio:
“Pues ésa es mi opinión, harto de sopas”.
Por lo tanto, mentira, o dogma, ofidio
venenoso de sí, o asaz de copas
de campeón del pedo de su campo,
que desdeña la Singularidad.
Acaso, incluso ateo, o no, a que estampo
en su agujero negro, o su Yijad.
VII. Materiam superabat opus. Ovidio (cito de
memoria)
Superaba el trabajo a la materia
ya entonces cuando forma impuso el arte
con su saber -Memoria de pïeria
la coral de las musas Madre, en parte
con Minerva en el cráneo del dios Rayo,
que se tragó su mosca, y abrió luego
un golpe de Vulcano, y vino mayo,
domador en las fraguas y su fuego.
Cundieron en la tierra los cultivos
por domesticación agropecuaria.
Pero antes ya Flora en sus arribos
salvajes dio una Idea, que es vicaria
del platónico Dios. Y es el Maestro
de Alejandro es quien funde la 2 cosas.
No sabe de qué hablo el buen cabestro:
Sólo en jardines se cultivan rosas.
Son símbolo de Venus. Luego viene
la trivialización, y aquel sustrato
domina nuevamente. No se apene
quien ignore feliz y sufra el Flato
de Voz: fíat -no el auto, aunque sí la Auto
Creadora en Principios. Yo no entiendo
cómo es ser tan oscuro: luego, cauto
habré de ser, y aclaro, más crescendo:
hemos crecido entre los informáticos
ciber mundos, e informo de la Informe
que no puede sin formas ser. Y, apáticos,
los nuevos viejos de ignorancia enorme
ante la vera novedad proclaman
que no hay un hardware cósmico, y mecánica
es la naturaleza, ni hay un Brahman
que nos sueñe, y a todo, si satánica
es la termodinámica que hace
funcionar la mecánica y nos lleva
a la Muerte por Frío, al Desenlace
Final, soberbia en sombras de la Cueva.
Y para qué pensar, si ya sabemos
cómo va quedar todo, trogloditas.
Ante tanto fastidio, el de los memos,
será mejor que siempre te repitas:
Ante la Norma me rebelo. Vamos
a decir lo contrario a toda costa.
Abramos de una vez los nuevos tramos:
fertiliza el estiércol o la bosta.
Este barco, en el charco, es como narco-
poseídos estar, color de vino,
o ya en resaca. Busco tras del Arco
otros colores, mas allá, y empino
otro codo, clavándolo, y seguro
que aproximada mi intuición atina.
Y, si no, me divierto hacia un futuro
mejor, contrario quien os asesina.
Superaba el trabajo a la materia
ya entonces cuando forma impuso el arte
con su saber -Memoria de pïeria
la coral de las musas Madre, en parte
con Minerva en el cráneo del dios Rayo,
que se tragó su mosca, y abrió luego
un golpe de Vulcano, y vino mayo,
domador en las fraguas y su fuego.
Cundieron en la tierra los cultivos
por domesticación agropecuaria.
Pero antes ya Flora en sus arribos
salvajes dio una Idea, que es vicaria
del platónico Dios. Y es el Maestro
de Alejandro es quien funde la 2 cosas.
No sabe de qué hablo el buen cabestro:
Sólo en jardines se cultivan rosas.
Son símbolo de Venus. Luego viene
la trivialización, y aquel sustrato
domina nuevamente. No se apene
quien ignore feliz y sufra el Flato
de Voz: fíat -no el auto, aunque sí la Auto
Creadora en Principios. Yo no entiendo
cómo es ser tan oscuro: luego, cauto
habré de ser, y aclaro, más crescendo:
hemos crecido entre los informáticos
ciber mundos, e informo de la Informe
que no puede sin formas ser. Y, apáticos,
los nuevos viejos de ignorancia enorme
ante la vera novedad proclaman
que no hay un hardware cósmico, y mecánica
es la naturaleza, ni hay un Brahman
que nos sueñe, y a todo, si satánica
es la termodinámica que hace
funcionar la mecánica y nos lleva
a la Muerte por Frío, al Desenlace
Final, soberbia en sombras de la Cueva.
Y para qué pensar, si ya sabemos
cómo va quedar todo, trogloditas.
Ante tanto fastidio, el de los memos,
será mejor que siempre te repitas:
Ante la Norma me rebelo. Vamos
a decir lo contrario a toda costa.
Abramos de una vez los nuevos tramos:
fertiliza el estiércol o la bosta.
Este barco, en el charco, es como narco-
poseídos estar, color de vino,
o ya en resaca. Busco tras del Arco
otros colores, mas allá, y empino
otro codo, clavándolo, y seguro
que aproximada mi intuición atina.
Y, si no, me divierto hacia un futuro
mejor, contrario quien os asesina.
VIII. Aristóteles
dijo. J. Ruiz, A. de Hita
Toda materia es relativa a formas.
No hay materia sin formas. Pero éstas
son clasificaciones de las normas
de la Normalidad que son impuestas
por el lenguaje que las conceptúa
en la mente que arrienda los cerebros.
El cerebro es materia, y con la púa
en lira, tecla el órgano, requiebros
de ton y son le saca. Y ya se escucha
Eco en retorno por su amor Narciso.
Las hacemos a gusto, y luego lucha
con el mal gusto el pájaro insumiso.
Realidad: un constructo de costumbres,
que nos reflejan a nosotros propios,
a priori, visión de quien azumbres
se inyecta en vena con sus tontos opios.
Ver más allá. Mirar al menos. Mientras
la opresión o la guerra nos fastidia
y el engaño prensil. Si sales, entras
por la puerta de atrás de la desidia
o servicio, que todos somos siervos
por desearlo, salvo 4 capos.
El mundo está mal hecho. Por los cuervos
que crïamos en lujo, y como sapos
nos devoran, cigüeñas, según mira
la víctima y se mire, o aguilucho
imperial que es un Roc. Si es que nos tira
el caza bombardero. Como el chucho
de raza guarda al amo que al rebaño
roba su lana, el pobre se complica
con su eterno enemigo, y al extraño
ladra, engañado, y ese gusto pica.
Pero el materialista a la materia,
que amorfa pide forma y que no es nada,
reduce lo demás, en esta Hesperia
mundial y, diestro mata con su espada
sin estilo a la Venus y enamora
a la Vaca Sagrada, que no es Háthor.
Y la convierte luego en su Señora
y se la zampa igual que un aligátor.
Es otro sentimiento el que divulga.
¿No es el de siempre? ¿Es doble? ¿Por debajo
se esconde otro? Pues parece pulga
parásita del chucho. Si el trabajo
me tomo de formar, y otro lenguaje
al margen de la norma, y sólo hay forma,
cambiar la forma toca, y como el gaje
del oficio formal llegó a la horma
de su suela, y no hay más, ¿no es insensato
quedarse con lo malo de lo amórfico
del bruto sentimiento mentecato
y astuto? ¿No será mejor ser órfico
en vez de mal romántico barato
que se deja llevar por el endórfico
Hypnos y hablar de un sentimiento chato,
IX. Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”. Apocalipsis 3:16
Toda materia es relativa a formas.
No hay materia sin formas. Pero éstas
son clasificaciones de las normas
de la Normalidad que son impuestas
por el lenguaje que las conceptúa
en la mente que arrienda los cerebros.
El cerebro es materia, y con la púa
en lira, tecla el órgano, requiebros
de ton y son le saca. Y ya se escucha
Eco en retorno por su amor Narciso.
Las hacemos a gusto, y luego lucha
con el mal gusto el pájaro insumiso.
Realidad: un constructo de costumbres,
que nos reflejan a nosotros propios,
a priori, visión de quien azumbres
se inyecta en vena con sus tontos opios.
Ver más allá. Mirar al menos. Mientras
la opresión o la guerra nos fastidia
y el engaño prensil. Si sales, entras
por la puerta de atrás de la desidia
o servicio, que todos somos siervos
por desearlo, salvo 4 capos.
El mundo está mal hecho. Por los cuervos
que crïamos en lujo, y como sapos
nos devoran, cigüeñas, según mira
la víctima y se mire, o aguilucho
imperial que es un Roc. Si es que nos tira
el caza bombardero. Como el chucho
de raza guarda al amo que al rebaño
roba su lana, el pobre se complica
con su eterno enemigo, y al extraño
ladra, engañado, y ese gusto pica.
Pero el materialista a la materia,
que amorfa pide forma y que no es nada,
reduce lo demás, en esta Hesperia
mundial y, diestro mata con su espada
sin estilo a la Venus y enamora
a la Vaca Sagrada, que no es Háthor.
Y la convierte luego en su Señora
y se la zampa igual que un aligátor.
Es otro sentimiento el que divulga.
¿No es el de siempre? ¿Es doble? ¿Por debajo
se esconde otro? Pues parece pulga
parásita del chucho. Si el trabajo
me tomo de formar, y otro lenguaje
al margen de la norma, y sólo hay forma,
cambiar la forma toca, y como el gaje
del oficio formal llegó a la horma
de su suela, y no hay más, ¿no es insensato
quedarse con lo malo de lo amórfico
del bruto sentimiento mentecato
y astuto? ¿No será mejor ser órfico
en vez de mal romántico barato
que se deja llevar por el endórfico
Hypnos y hablar de un sentimiento chato,
según quien más caliente metamórfico?
Por tener en común un semejante
rasgo, metáfora es de cada cosa
-“blanco en dientes y perlas”-: esta sosa
materia, que no existe sin picante,
ni sal y aliño, o formas en conjunto
complejo que es objeto que se cata.
Y sin ellas no es nada, un mero asunto
de abstracción un concepto que nos mata.
Por tener en común un semejante
rasgo, metáfora es de cada cosa
-“blanco en dientes y perlas”-: esta sosa
materia, que no existe sin picante,
ni sal y aliño, o formas en conjunto
complejo que es objeto que se cata.
Y sin ellas no es nada, un mero asunto
de abstracción un concepto que nos mata.
IX. Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”. Apocalipsis 3:16
A mí me pica el Numen (Dios, el Nombre,
está cubierto de gloriosa mierda),
o la Naturaleza, y no te asombre
que sea uno un místico de izquierda.
La derecha es voraz como el Dios suyo
que nos exige manso sacrificio
en el ara del Diablo, con su orgullo,
y se queda con todo el beneficio
de la empresa, la marca del Demonio
imponiendo en el pobre en mayoría
absoluta, que cede el patrimonio,
su producto, a la Santa Compañía.
minoritaria, atrópica por parca
de individuos, sin ley, si la interpreta
el juez comprado por la estafa carca.
Debía legislar el buen poeta,
pero nada a Solón se le hace caso;
peor: se le traiciona fuera y dentro.
Y multitudes hacen el payaso
sin querer: el ridículo, y no entro,
no se me deja entrar, se me silencia
sin escucharme, porque soy un raro:
“¡No mezcla el tío el Numen con la ciencia!”.
Aunque la ciencia ha descubierto el faro
que salva del escollo en la nocturna
sirenidad. La alarma es permanente
de la poli patriota, que la ürna
no acepta, y miente, y miente, y miente y miente,
imputando a los puros de corruptos,
y al enfermo pedófilo de cura
de almas, con sus coitos no interruptos,
que predican virtud, y son basura.
¿Por qué hay algo, y no nada? Nada pudo
sacar el ser de la casi infinita
gravedad del Principio, apelmazada
toda la masa cósmica en un nudo,
si no había una Fuerza más potente
que aquella potencial omni- energía
sin escape posible, y muy caliente.
¿Qué pudo hacer bajar tanta entropía
a cero, organizando los sistemas
de este sistema, el Cosmos, qué misterio.
No sé la solución, y estos poemas
preguntan, medio en broma medio en serio,
dónde está el Numen que forjó en sus fraguas
el Universo como si un Vulcano,
y se paró las aguas de las aguas.
Y esa pregunta no es asunto vano:
Murió de una explosión auto-inducida,
y es Todo, para hacerlo, y para hacernos,
dándose a la materia y a la vida
y a la conciencia, haciéndonos eternos,
si bien cambiando formas a otras formas.
Mas no veo salud para el alivio
del ego, conformista con las normas,
compinche de la muerte, siempre tibio.
Ni fríos ni calientes en el medio
casi todo da igual. Lo tibio elude
los extremos, por miedo, y no hay remedio:
no me queréis dejar ni que os ayude.
Pero si un día hallara la respuesta
probada, os la diré. La fe no importa.
Solo el saber importa en la recuesta.
Y aunque ayuda la fe, se queda corta,
aun si mueve montañas. La patraña
también domina el mundo, ilusionista
con su truco de media y artimaña.
Y explica por qué el pobre da en fascista.
Pero nadie se ofenda: quien no entienda
de estas filosofías persevere
en su fe, o ateísmo: no se ofenda
quien no entienda. Ya sea lo que fuere.