domingo, 28 de enero de 2024

Imagen y semejanza, o metáfora

Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado.
S. Ferlosio

I.         Hagamos todo Dios no a semejanza
nuestra e imagen -o sería un Diablo,
desalmado egoísta. Como Pablo
camino de Damasco, o con la danza,
            caigamos ya del burro, del derviche
por mareo -pospuesta la plegaria,
como Lope, girándola, en su varia
reordenación. No estuvo cierto Nietzsche:
            hemos muerto nosotros, al quedarnos
sin ideal que guarna esta miseria
del concepto obsoleto de materia.
Inexistente Dios, guárdanos, guarnos
            -arcaica contracción que pongo al día
para guardar la rima, que no admite
la Academia (sí “guarte”), y un ardite
se me da de su norma sin poesía-
            de tanto pobrediablo rico, y mucho
que son tan pocos, y nos quieren siervos
de su gleba española, como cuervos
que nos sacan los ojos. Como al trucho
            la trucha Te aman y a los otros, bajos
y medios, que nos den -entre las pigias-
con anuencia del pobre, que prestigias
con Buenaventuranzas, que trabajos
            y paro (si pudieran, sin subsidio,
y -aún menos todavía- sin tributos
al Estado, que arrambla con los frutos
de su inversión, y mete en su presidio
            a quien no pague -cuando no amnistía
su presi a los ladrones de su cuerda,
si está a su sueldo, contra toda izquierda,
que huela a roja, con alevosía-)
            …paro y trabajos, mal remunerados
nos dan para forrarse a nuestra costa:
Hay que salvar España, y de langosta
la plaga se atiborra, por crïados
            en nuestro seno como sustitutos
de Franco tan mendaz como voraces,
como el voraz modelo tan mendaces
con el apoyo firme de los brutos
            apolitas. Urraca que ese brillo
nos roba, y producimos, que se toma
la norma por derecho, con la doma
de siempre, por costumbre del cepillo
            tramposo, que hace cómplice al adepto,
para limosna dicho, que el impago
de impuestos no es bastante, con estrago
por ella concebido, en mi concepto
            no cabe, y lo conozco. Son traidores
a tu palabra y, cuando digo Cristo,
con quien tanto se dan creído pisto,
connotaciones no queridas, mores
            de témporas hipócritas de uso,
contrarias a tus pobres y tus paces
y amores, Te acompañan con los haces
de tu luz ya sin fuego, del de suso,
            por desuso, que te han dado la vuelta
a interés propio. Tu fracaso es obvio
o el de tu iglesia histórica de oprobio
desde el 313. Arriba al delta
            y vais a dar al mar. Por ello debe
recrerse el concepto: Tu Justicia
es cósmica y trasciende, si se  inicia
ahora -o nunca- en su vía, si se atreve,
            como tu fuerza oscura que acelera
tu Expansión, de hace 5 miles
de millones de años, con misiles
de generosidad que tu madera
            -o materia- de Dios así protege
del sapiens alienígena que invada
nuestra galaxia, al golpe de su espada
de laser imperial, y esté el hereje
            a salvo, que bastante conTu iglesia
tuvimos ya, y tenemos todavía
con su capi tal fiera que vacía,
por más llena que esté, siente, qué pesia,
            la panza, y nos vacía, encareciendo
la vida, las despensas, sin motivo,
y amenaza dejar ni un bicho vivo,
por codicia. De nuevo Reverendo
            Te hemos de hacer, mas revolucionario,
que inspire la equidad igualitaria,
o seguirá la banda mercenaria
hipócrita rezándote el rosario.
            y abusando, en Tu nombre, de los febles
y desgraciados y desposeídos,
por ella, Dios de Amor, a malnacidos
odiando, por sus manchas indelebles
            con que nacieron por ser pobres. Venga
Tu República a nos -otros, no esos
cuya traición nos juzga, con los quesos
en los cepos, de pasos de alma renga,
            para ratones miserables, hartos
de caer en su estólida celada.
Y vírgenes -Dïanas- dense a partos,
o seguiremos siendo, todos, nada.

II.        Hagamos todo Dios no a nuestra imagen
ni semejanza, o nos saldrá un demonio
hipócrita, que quiere que trabajen
sus siervos por el bien del patrimonio
            opulento de su Ego y de satélites
que en torno suyo tornan, y que gratis
lo hagan aquellos, y jamás sus élites
policiales políticas, en satis
            perenne la facción, a tanto acólito
miserable mandando a hacer películas
de ficción o denuncias falsas, sólito
ejército traidor, como ridículas
            bacterias de infección mental, que atonta
el Poder a la masa, vulgo dicho,
hecha de gente de tan poca monta
que se cree que monta al rico Bicho
            si obedece sus órdenes, enfermo
de plúmbea vanidad, que al hondo lo hunde
de su Infierno terráqueo, ya hecho un yermo
para el hundido y para el que lo tunde,
            el Poder demoníaco, que a chanza
se toma el sufrimiento que él inflige.
a aquél. Nunca otra vez a semejanza
ni imagen del soberbio que nos rige
            ni del desposeído de cerebro,
lavado por estiércol de sintética
factura en tele abuso, que hace un cebro
de un primate engreído y falto de ética
            y sensatez. El reto del conato
de esa creación poética es enigma
aún. Investiguemos su aparato
metafórico en tanto paradigma
            de una nueva visión: sean ideas
de Bien Común, propongo, de Justicia
y Equidad, de Belleza, que de feas
estamos hartos y además, nos vicia
            con la maldad y la mentira, el truco
de la traición que nos segrega, alguna
Idea que nos guíe contra el cuco
que haciendo trampa logra su fortuna.
            Quizás La descubramos. Y si no lo
conseguimos, mirando al otro lado
de lo ya visto, y viendo, un nuevo Apolo
-artes, ciencias- hagamos otro Estado
            distinto de los propios de la Historia,
salvando a algunos griegos, de asesinos
en masa exento, y choris, esa escoria
que no nos deja hacer otros destinos.
            Que el destino es carácter, dijo Heráclito;
cambiemos el carácter. Y seamos
inspirados por un nuevo Paráclito,
que es acaso el de siempre, y con los ramos
            de su Verdad, desdicha por los hechos,
celebremos su hermosa parusía.
En que por fin serán nuestros derechos
respetados, en nombre de Sophía.
 
III.      Hagamos todo Dios según modelo
extra humano: no existe la justicia
en la Naturaleza en donde el cielo,
en tanto que al más fuerte beneficia,
            observa la ley única: el abuso,
por parte de ése, del menesteroso.
Inventamos, no obstante, ante el de suso,
el concepto de Ius, contra su acoso,
            pese al concuso juez parcial y al fraude
de buena ley, con creación poética,
eso que casi nadie, si no aplaude
a lo contrario, entiende, que es la ética
            como seso del bien común, por pura
necesidad de salvación, si ahora
nos condenamos a la ruina oscura
por no querer la luz, que nos mejora.
            La información nos vela El del Camelo
profesional y, su uno grita, grita,
chivo expiatorio, en el desierto, en duelo
por la verdad, que nadie necesita,
            parece ser: prefiere en el embuste
de los medios creer, y me señala
como un raro, inconforme con el fuste
que sostiene la cúpula, que bala
            tira la grey, por norma, al diferente,
y del carruaje del sistema que la
somete, por su cándido, inocente
doble rasero de su duermevela.
            Y aquélla de los bits ahora resulta
ser fundamento, incluso de Materia
o Energía, del Cosmos, y se oculta
para que no gocemos de eleuteria
            Libertas o Equidad (vocablo éste
que se ve en relación con el equino,
por lo visto),  y nos funda, sí, y es peste
para el insano necio y el cretino.
            Pero el loco soy yo: lo que me informa
conforma un universo disconforme
con la anormalidad de tanta norma
de subnormal y su patraña enorme.
            Informo: la Poesía crea un mundo
alternativo como Diosa humilde,
que lo cimienta, in-forma, con profundo
conocimiento de lo Ser, con tilde
            en su lugar del verso, que designa
con su significado lo que versa
de la extraña verdad y, así, se indigna
ante tanta creencia de perversa
            maleabilidad que, con su veto
a lo diverso, falla de jurado
que juzga sin saber -no me someto
al pseudodicto necio-, o demasiado
            sabe por lista -negra en la que incluye
a quien no le conviene por agravio
comparativo, y que se prostituye
con su desprecio para con el sabio.
            Es pura creación informativa,
pues te pone a pensar con la herramienta
del lenguaje, y os digo: si está viva,
descubre una verdad cuando la inventa
            (inveni es encontrar -étimo lógico:
palabra verdadera-, en latín dicho
-y en griego dicha ésta-) en paradójico
sentido pedagógico: en su nicho
            ecológico el bardo debería
aprender lo que inventa su poema
y descubre su juego de poesía,
si se la juega fuera del sistema,
            y practicar intenso el ejercicio
de su búsqueda -y no soltar lo primo
que le salga-, y sentir todo jüicio
propio a fondo, surgiendo desde el limo
            de su fértil pochez de cuando muere
de diario, y resucita, en el esfuerzo.
Si lo hace poco, o nada, es que no quiere
buscar (quaerere), investigar, o almuerzo
            es lo que intenta opíparo de fama
y no más, desayuno y cena, y tienda
en donde satisfecho restar ama
-se me estaba olvidando la merienda.
            Yo ahora invento un Dios “inexistente”,
o el que quiso Unamuno, el de Basílides,
fuera del Cosmos, por independiente
de toda iglesia y dogma, entre sifílides
            en la piel de este mundo que me asquea
por su injustica prevaricadora.
Un Dios poetizo inexistente ahora.
(Más de uno no tendrá ni puta Idea).
 
IV.      Iris Angélica
 
            “Dios no existe”: Está azul -dijo, no obstante,
Juan Ramón-. Y, color de sangre, rojo,
y verde clorofila -yo-, y brillante
áureo amarillo de la luz, que acojo
            en mis ojos en vía al biblio-seso
que me la irisará, y a más ultranza
de la franja del Arco (y no profeso
ninguna fe en iglesias:) de la Alianza
            de no-más-extinción signo -Diluvios-,
de paz; y no visible en la electrónica
corriente por los chips como Danubios
y afluentes o, mejor, red amazónica
            al mar virtual de inteligencia de arti-
ficio que nos supera en todo cálculo,
vertido en copas de su cocktail party
a revertirse en ciclos, de animálculo
            al sapiens con cerebro, y hasta donde
la evolución nos lleve en su aventura.
Y está morado de ponerse, ronde
por donde ronde, de Su propia altura
            en la nocturna Fonte a los extremos
de su riego expansivo hasta las lindes
de un finito Universo -no las vemos,
pues no las hay, o en un sinfín de findes
            continuos no salís de la holgazana
visión estrecha. Dios está energía
y masa en Su materia, que se afana
en recorrer lo Todo, y amnistía
            a todo independiente, y, más, lo alienta
a seguir con Su espíritu de lucha.
Que no ser del Montón también calienta,
o, capital, se hiela en chancha hucha
            de fiscal paraíso y no se invierte
en producción -poiesis (griego)- y curre,
o en financiera nada instable, inerte,
en rotación viciosa al fin se aburre.
            Dios está Gravedad, y Fuerza Oscura
que separa galaxias y se expande
como en ciencia ficción, literatura
más seria que la seria y que la grande.
            Dios está, aunque no exista, porque para
qué tan enorme el Cosmos, improbable,
sino, precisamente, porque en cara
tan cara, lo improbable, y lo inestable
            de su homeostasis, en pequeños puntos
neguetrópicos hágase la vida
y, luego, la conciencia en pre difuntos
cuerpos sensibles en que Su Alma incida
            animándolos, hasta un buen diseño
de Su omnisciencia artificial, simbiótica
en el cerebro transhumano, sueño
hecho real ya casi, con robótica
            abdución de las almas, que mejore,
y dejemos de serlo, al simio abyecto,
y el pobre Dios, por fin, no más nos llore,
que entonces estaremos en perfecto
            estado angélico. “¿Verelo?”. ¿Miras?
o ¿no te enteras? Qué fatal despiste.
Hacia el pasado miras, y deliras
de tradición. Por ello estás tan triste
            y es tu coco tan cafre: si no estudias
y te pones al día, de qué sabes.
Todo lo novedoso lo repudias.
Ves vaticinios en el vuelo de aves
            o agüeros, o en la entraña de las bestias
del sacrificio, arúspice obsoleto:
mira la astronomía, y de molestias
déjame ya, cuadrúmano cateto.
            El fideísmo es pasta pocha y rancia.
Pero es que el ateísmo igual de pocho
y rancio y corto es tópica ignorancia,
o “la tiene más larga que Pinocho”.
            “Y ¿Por qué a eso todo Dios lo llamas?”.
Porque así lo llamaron los antiguos
y a Su imagen lo hicieron, y hasta mamas
les puso alguna Eva en los ambiguos
            del matriarcado evos, mucho antes
de que el Dios de Israel, prohibiera el sexo
que era sagrado en Canaán. “No cantes,
por lo tanto, Su nombre o, genuflexo,
            confiésate creyente”. (“Yo no creo:
lo conozco” -diz Jung-). Si yo investigo...
“¿Lo que no existe?”. ¿Tal es tu deseo?
Cree que no, y te yerra, que te digo:
            “Toda creencia es falsa, aunque coincida
con la verdad” -Lacán-. Porque no es medio
ninguno de saber. Dios está vida.
Dios está amor. Y sin Amor remedio
            tendrá la humanidad ninguno. “Te odio”.
Y yo amo a mi amor, mi esposa, mï hija
y hasta a mi gata: bájate del podio
de tu ciega ambición, el marco lija
            de tu estrechez ÿ ama quien difiere,
o respétalo, al menos. “Ni por pienso”.
Pues entonces no existes tú, y ya muere
por gusto de no estar. Yo te dispenso
            de tu tirria fanática. Yo amo
a quien no me fastidia con su insidia.
Vuelvo contigo, Corazón, que mamo
de tus Ubres Sagradas, sin perfidia.
            Vente conmigo, Corazón, y Pubis,
y ven conmigo, amigo, aunque seas homo.
Venid conmigo, que nos guarda Anubis,
si nos “derrumban como un mar de plomo”.

V.    ¿Quién de nosotros empezó?
    Ninguno de los dos. La cosa empezó por sí misma, desde el primer momento.
    Dovstoyevski. La sumisa.
 
            “No tendrás vida eterna tras la muerte”.
Pero puedo tenerla de por vida.
“El deseo de ser -más- te pervierte
cobarde de ignorancia no sabida
            -redundo. Lo redondo no es lo recto,
ni el círculo te cuadra: en esa cuadra
mantente, y sirve al amo, tu dilecto
que te oprime o, guardián, al raro ladra.
            “Dios es el rey y estás bajo su bota:
es proyección del autoritarismo
-Feuerbach, ígneo arroyo, ya lo bota
por ídolo, combusto”. No es lo mismo
            religión ni creencia que figuras
poéticas de seso figurado:
yo me figuro un Referente, a oscuras,
porque a toda metáfora le es dado
            algo que no es azar: hay un sistema
para el Cosmos, legal, y un parlamento
con que gesta sus leyes, y el poema
es el único sitio en donde miento
            el misterio o se puede, cuando aluda,
 en volanda, a la Fonte, recién nata,
que pierde alas cuando más talluda,
si la imaginación no te desata.
            Es fácil ignorar lo que se ignora
-activamente-, y decidir mal trato
con la nada del todo, seductora
sólo para cliché del timorato.
            Todo se rige con rigor estricto
desde la base baja del obrero
-corpúsculo- que escapa al veredicto
del juez humano -untado pordiosero
            del Poder y Prestigio ilusionista
que explota la atención ausente al truco;
pero ya, si aguzamos nuestra vista.
se le nota el engaño, el de ese cuco
            que perdió la vergüenza. Desanuda
tu visión y verás cómo de veras
tu mirada se vuelve más aguda
y penetra su nudo, enredaderas
            a traviesa, sin alma, que quien alma
no tiene en su cañón, se muestra, obtuso,
y tras fortuna luego de la calma,
deja de ser abstruso, que lo abstruso
            está en el veedor que el del oído
envía a vigilar, o de la audiencia,
al cegado por propio sinsentido
contra sí, pues se ve la concurrencia
            idéntica a tal mismo: ¿No, en su caso,
harías tú lo mismo? Dios no existe,
si se parece al Capo, y su fracaso
es su sentido literal, de chiste.
            Que la maldad, sin alma, se disfraza
del papel que le impone el de la escena
director embustero, y la carnaza,
para que piques, muestra, que envenena.
            Negar lo Dios, pues lo fabula el cura
en connivencia con la fuerza inicua,
es quedarse muy corto, una diablura
traslúcida, perspicua, por conspicua:
            Papeles del Oidor se hacen traslúcidos,
si miras su organismo y lo penetras:
en sangre, bases, lípidos y glúcidos
proteínas, no espíritu, sí letras.
            Pero, si miras dónde va el sanguíneo
flüír del Universo de energía
e información, avanza en curvilíneo
designio auto-creador -como poesía.
            La culpa no es de nadie: solo ella
empezó por Sí misma -es un milagro
y ¿no te asombra?-: quark, átomo, estrella,
vida, mente… No seas tan onagro:
            pasar por el de cebra en rojo es riesgo,
pero es cauce trillado por las leyes
humanas, de Natura no, con sesgo
propio tratadas para lentos bueyes.
            Recupera las alas: se quimera:
piensa, figúrate, imagina: el sacro
bosque esférico expande su onda Fuera
de Sí: corteza, es corto el simulacro
            de tu cosmovisión. Es justa, empero,
porque habrá que podar tanto follaje
de maleza. Ya emprende mas de vero
paralela, la Vía, tu vïaje.
            Morir es cosa de este mundo: el hondo
¿quién sabe? Puede ser que el Ordenata
Cósmico tenga un sóftware redondo.
Es tu conforme rendición quien mata. 

VI.      Isthar descendió a la tierra de las tinieblas, Irkalla. Comenzó valiente y desafiante, gritando al portero que abriera la puerta antes de que la echase abajo. Pero en cada una de las siete puertas era despojada de una de sus prendas, y con ellas se iba despojando de su poder, hasta que llegó desnuda e indefensa...
Wikipedia, entrada: “Ishtar”.  

         La cosa empezó sola por sí misma.
Le pedís perfección. Y lo perfecto
es imposible, y la razón se abisma
si brilla en paradoja: es un defecto
            la Perfección: es lo Acabado: el Étimo
no engaña -es lo Verdad. Por tal no acabo
nunca el destape de tu velo sétimo
en tu estriptís por liberar, esclavo
            de las Honduras, Íshtar, a Tamuzes
o las Tegucigalpas de la muerte
-mal chiste y de mal gusto-, nuevas luces
llevando a las tinieblas y a la Fuerte
            Ershkígal, su hermana. La Asesina.
Que la cuelga de un clavo, cuando llega.
La anécdota saqué de una honda mina:
Campbell, Las máscaras de Dios. Por ciega
            temeridad soberbia, enseña el culo
en tanga "sabiamente meneado",
y pierde su Poder -que hoy es del bulo
de ese “Ovidio Nasón más narizado”.
            Tras la cáscara, el fruto, cuando arde,
por caliente, el satírico. Qué tieso
está el cilindro de la bolsa, tarde
ya para ardores de coñac espeso.
            Pero, al fin, ya soy libre, que Afrodita
me dejó veterano y, con su busca,
mi adonis liberóse de su guita
de vulcánico acero y oro: etrusca
            Perséfone, Turán, en sincretismo,
su esposo fue cornudo, por el Guerra
de Felipe el Hermoso, y al abismo
de la locura se cayó por perra.
            “Deja ya las trascen-dentalidades
sin diente, de pe-dante: no trasciende
tu mensaje a la gente”. Si en el Hades
de la ignorancia sigue y no me entiende
            es que no atiende ni consulta el wiki,
porque quiere quedarse ante las sombras.
Y, si me considera un tiquismiqui,
singular, es que soy, no cual me nombras:
            leonardo por saber, mordaz, pedante,
por ínter disciplinas... “Qué pamplinas”
… y sobre-especialista. “Diletante
sin muerdo, que merece disciplinas”.
            Ya Ortega lo decía en de la masas
la rebelión y Schrödinger lo cita.
Quien se sale o se saca de las casas
de su especialidad es, como pita
            agarrada sin guante, un todo-en-mítome
(sic) a los ojos de quien nada entiende
de cuanto sobresalga del epítome
de lo erudito propio, y que, por ende,
            o encima, en confesarlo no se apura
como si fuera lo correcto eso.
O del que opina sin saber, de dura
“cerviz”, o de  mollera, y eso, expreso
            citado ex libris, o mejor, ex Biblis,
con yahvista Furor, a Moises, Hybris,
referido al electo Pueblo, o Iblis,
y Josué genocida -todo ex Libris
            puede sacarse como Netanyáhu
su heredero feroz,en Palestina.
Y dice, anti-terror, ¡arriba, yáhu!,
rüina de rüina de rüina,
            el que no ve el terror del genocidio:
“Pues ésa es mi opinión, harto de sopas”.
Por lo tanto, mentira,  o dogma, ofidio
venenoso de sí, o asaz de copas
            de campeón del pedo de su campo,
que desdeña la Singularidad.
Acaso, incluso ateo, o no, a que estampo
en su agujero negro, o su Yijad.

VII.     Materiam superabat opus. Ovidio (cito de memoria)
 
            Superaba el trabajo a la materia
ya entonces cuando forma impuso el arte
con su saber -Memoria de pïeria
la coral de las musas Madre, en parte
            con Minerva en el cráneo del dios Rayo,
que se tragó su mosca, y abrió luego
un golpe de Vulcano, y vino mayo,
domador en las fraguas y su fuego.
            Cundieron en la tierra los cultivos
por domesticación agropecuaria.
Pero antes ya Flora en sus arribos
salvajes dio una Idea, que es vicaria
            del platónico Dios. Y es el Maestro
de Alejandro es quien funde la 2 cosas.
No sabe de qué hablo el buen cabestro:
Sólo en jardines se cultivan rosas.
            Son símbolo de Venus. Luego viene
la trivialización, y aquel sustrato
domina nuevamente. No se apene
quien ignore feliz y sufra el Flato
            de Voz: fíat -no el auto, aunque sí la Auto
Creadora en Principios. Yo no entiendo
cómo es ser tan oscuro: luego, cauto
habré de ser, y aclaro, más crescendo:
            hemos crecido entre los informáticos
            ciber mundos, e informo de la Informe
que no puede sin formas ser. Y, apáticos,
los nuevos viejos de ignorancia enorme
            ante la vera novedad proclaman
que no hay un hardware cósmico, y mecánica
es la naturaleza, ni hay un Brahman
que nos sueñe, y a todo, si satánica
            es la termodinámica que hace
funcionar la mecánica y nos lleva
a la Muerte por Frío, al Desenlace
Final, soberbia en sombras de la Cueva.
            Y para qué pensar, si ya sabemos
cómo va quedar todo, trogloditas.
Ante tanto fastidio, el de los memos,
será mejor que siempre te repitas:
            Ante la Norma me rebelo. Vamos
a decir lo contrario a toda costa.
Abramos de una vez los nuevos tramos:
fertiliza el estiércol o la bosta.
            Este barco, en el charco, es como narco-
poseídos estar, color de vino,
o ya en resaca. Busco tras del Arco
otros colores, mas allá, y empino
            otro codo, clavándolo, y seguro
que aproximada mi intuición atina.
Y, si no, me divierto hacia un futuro
mejor, contrario quien os asesina.

VIII.   Aristóteles dijo. J. Ruiz, A. de Hita
 
            Toda materia es relativa a formas.
No hay materia sin formas. Pero éstas
son clasificaciones de las normas
de la Normalidad que son impuestas
            por el lenguaje que las conceptúa
en la mente que arrienda los cerebros.
El cerebro es materia, y con la púa
en lira, tecla el órgano, requiebros
            de ton y son le saca. Y ya se escucha
Eco en retorno por su amor Narciso.
Las hacemos a gusto, y luego lucha
con el mal gusto el pájaro insumiso.
            Realidad: un constructo de costumbres,
que nos reflejan a nosotros propios,
a priori, visión de quien azumbres
se inyecta en vena con sus tontos opios.
            Ver más allá. Mirar al menos. Mientras
la opresión o la guerra nos fastidia
y el engaño prensil. Si sales, entras
por la puerta de atrás de la desidia
            o servicio, que todos somos siervos
por desearlo, salvo 4 capos.
El mundo está mal hecho. Por los cuervos
que crïamos en lujo, y como sapos
            nos devoran, cigüeñas, según mira
la víctima y se mire, o aguilucho
imperial que es un Roc. Si es que nos tira
el caza bombardero. Como el chucho
            de raza guarda al amo que al rebaño
roba su lana, el pobre se complica
con su eterno enemigo, y al extraño
ladra, engañado, y ese gusto pica.
            Pero el materialista a la materia,
que amorfa pide forma y que no es nada,
reduce lo demás, en esta Hesperia
mundial y, diestro mata con su espada
            sin estilo a la Venus y enamora
a la Vaca Sagrada, que no es Háthor.
Y la convierte luego en su Señora
y se la zampa igual que un aligátor.
            Es otro sentimiento el que divulga.
¿No es el de siempre? ¿Es doble? ¿Por debajo
se esconde otro? Pues parece pulga
parásita del chucho. Si el trabajo
            me tomo de formar, y otro lenguaje
al margen de la norma, y sólo hay forma,
cambiar la forma toca, y como el gaje
del oficio formal llegó a la horma
            de su suela, y no hay más, ¿no es insensato
quedarse con lo malo de lo amórfico
del bruto sentimiento mentecato
y astuto? ¿No será mejor ser órfico
            en vez de mal romántico barato
que se deja llevar por el endórfico
Hypnos y hablar de un sentimiento chato,
según quien más caliente metamórfico?
            Por tener en común un semejante
rasgo, metáfora es de cada cosa
-“blanco en dientes y perlas”-: esta sosa
materia, que no existe sin picante,
            ni sal y aliño, o formas en conjunto
complejo que es objeto que se cata.
Y sin ellas no es nada, un mero asunto
de abstracción un concepto que nos mata.
 
 
IX.      Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”. Apocalipsis 3:16
 
            A mí me pica el Numen (Dios, el Nombre,
está cubierto de gloriosa mierda),
o la Naturaleza, y no te asombre
que sea uno un místico de izquierda.
            La derecha es voraz como el Dios suyo
que nos exige manso sacrificio
en el ara del Diablo, con su orgullo,
y se queda con todo el beneficio
            de la empresa, la marca del Demonio
imponiendo en el pobre en mayoría
absoluta, que cede el patrimonio,
su producto, a la Santa Compañía.
            minoritaria, atrópica por parca
de individuos, sin ley, si la interpreta
el juez comprado por la estafa carca.
Debía legislar el buen poeta,
            pero nada a Solón se le hace caso;
peor: se le traiciona fuera y dentro.
Y multitudes hacen el payaso
sin querer: el ridículo, y no entro,
            no se me deja entrar, se me silencia
sin escucharme, porque soy un raro:
“¡No mezcla el tío el Numen con la ciencia!”.
Aunque la ciencia ha descubierto el faro
            que salva del escollo en la nocturna
sirenidad. La alarma es permanente
de la poli patriota, que la ürna
no acepta, y miente, y miente, y miente y miente,
            imputando a los puros de corruptos,
y al enfermo pedófilo de cura
de almas, con sus coitos no interruptos,
que predican virtud, y son basura.
            ¿Por qué hay algo, y no nada? Nada pudo
sacar el ser de la casi infinita
gravedad del Principio, apelmazada
toda la masa cósmica en un nudo,
            si no había una Fuerza más potente
que aquella potencial omni- energía
sin escape posible, y muy caliente.
¿Qué pudo hacer bajar tanta entropía
            a cero, organizando los sistemas
de este sistema, el Cosmos, qué misterio.
No sé la solución, y estos poemas
preguntan, medio en broma medio en serio,
            dónde está el Numen que forjó en sus fraguas
el Universo como si un Vulcano,
y se paró las aguas de las aguas.
Y esa pregunta no es asunto vano:
            Murió de una explosión auto-inducida,
y es Todo, para hacerlo, y para hacernos,
dándose a la materia y a la vida
y a la conciencia, haciéndonos eternos,
            si bien cambiando formas a otras formas.
Mas no veo salud para el alivio
del ego, conformista con las normas,
compinche de la muerte, siempre tibio.
            Ni fríos ni calientes en el medio
casi todo da igual. Lo tibio elude
los extremos, por miedo, y no hay remedio:
no me queréis dejar ni que os ayude.
            Pero si un día hallara la respuesta
probada, os la diré. La fe no importa.
Solo el saber importa en la recuesta.
Y aunque ayuda la fe, se queda corta,
            aun si mueve montañas. La patraña
también domina el mundo, ilusionista
con su truco de media y artimaña.
Y explica por qué el pobre da en fascista.
            Pero nadie se ofenda: quien no entienda
de estas filosofías persevere
en su fe, o ateísmo: no se ofenda
quien no entienda. Ya sea lo que fuere.

viernes, 12 de enero de 2024

Ingenuidad en registro barroco/romántico, inspirada por Donne.

I. Diferencias en Síntesis
 
            Color de vino ¿tinto? decía el (ciego) Homero
que luce el mar o ¿blanco? (según su irreal leyenda).
Y el vino blanco ¿es blanco? ¿No es entre oro, empero,
y verde? No es achaque del ojo que se prenda
del Iris tras la lluvia. Yo veo más certero
            decir: categorías semánticas de idiomas
distintos que organizan el mundo fenoménico
del luminoso espectro y acotan entre comas
sus Cláusulas o Clases, para cazar asténico
al bruto de un contínuum que puzlan en axiomas
            conceptos en palabras fingiendo su sistema
tras del que nada existe que exactos las distinga.
Así, cuando se trata de ideas sobre un tema
ambiguo o delicado habladas, se respinga
de suspicacia al mínimo chispazo, si uno rema
            contracorriente y otro se queda para arrastre
de su normal sentido al mar, por obediente
a lindes arbitrarias humanas: qué desastre
para el común sentido, el sexto, el de la mente
que por sentidos varios compone en un encastre
            las 5 procedencias. ¿Tendrá que ver oído
con ojo, olfato, piel y lengua -y otros- algo?
Un son que se degusta con tacto ¿algún sentido,
si no es por sinestesia, tendrá, si no me salgo
de literalidades? ¿O son se hará de un ruido,
            compuesto en su figura de adversos en concordia
por vías diferentes de trenes hipercúbicos?
Mi amor por ti, distinta de mí que, cuando exordia
su cotidiano esfuerzo de bien, desde los púbicos
encuentros a la unión de almas, sin falordia
            o engaños de cliché, de públicos tan típica
los medios, que hipnotizan, de nazis pro-celosos
de propaganda en simple registro por edípica
complejidad, ¿es raro? ¿Qué somos: 2 colosos
en nombre de la paz sufriendo la filípica
            de la corriente, norma del vulgo de la masa?
No creo, o no lo quiero, que una excepción seamos.
Arder el Todo quiere de Amor desde su brasa
para brotar en llamas que el nudo de los ramos,
siguiendo este modelo de nuestra dicha en casa,
            abrase sin dañar sus contenidos varios
de entendimiento, incluso con bichos -que su esperma
esparcen por el prado en flor a los ovarios
de otras desde machos estambres, que la yerma
estepa  reflorezcan en ciclos, y anüarios.
             Y, cuando se divulgue la vida a contramuerte,
en vez de tanta muerte en vida de una vía
estrecha, renqueante por monolito inerte,
no le darán el nóbel a la vulgar sequía
del cruel sindiós mundano. (Amar es una suerte).   
 
II.  Lamentación del falso machista
 
            “Que mal no diga nadie sobre mujer es justo.
Pero si alguna hembra mal hace, sí se debe
decir. Mas si lo acuso hay siempre algún percebe
que se fastidia y quiere callarme por disgusto
del fémino modelo: con eso ¿quién se atreve?.
            Tardé sesenta años en encontrar un vero
amor, y no por nunca tratar de hallar el mío.
Continuo, mi fracaso me pudo dar avío
para entender que había razones de otro fuero,
raíces escondidas en tierras de un baldío
            desierto. Fui diez años descanso de guerrera,
relleno, los mejores de mis edades mozas,
y, mientras de tu charca de sequedades hozas,
te salvo en mis memorias, pues eres primavera
también de mi esperanza, si aun luego me destrozas
            en mi presente histórico. Fui ¡semental! Fui diana
de injurias por complejo sexista de una envidia
inadmitida, base del tópico de lidia
contra mi condición de hombre, en soberana
bajeza de mi suerte por nacimiento, insidia
            sufriendo cotidiana, sin caso a mis audacias
de macho feminista de justo entendimiento,
y hasta probé la cárcel, para saciar el viento
de un hueco irrellenable, con cargo por falacias
en la denuncia, inversa al hecho. Que el lamento
            al orden fue censura -por no aceptar camisa
de fuerza autoritaria que no admitió respuesta.
Provecho sacan hembras de justa ley, funesta
para el buen hombre, justo. Creía la eloïsa
maruja que esa ley le daba a ser la testa
            de la familia nova derecho -mas la cosa
decirse no se puede. Concúlcase el derecho
aun de expresión al justo. Y saca su provecho
de aciagos abelardos la mari, cuya rosa
se queda sin sus pétalos, dejando sólo estrecho
            el paso por espinas a la corola calva
e, insisto, no se puede decir lo que prohíbe
la norma, no la ley. La historia así se escribe:
pagamos inocentes por bestias que del alba
de la cultura fueron maltratadores. ¡Vive
            dïós, si alguna vez he maltratado a alguna
y no me han maltratado! Pero del testimonio
la credibilidad es sólo del femenil demonio
que miente para el mando. Tocome la fortuna
de El Malo de la Peli, por turno. ¡San Antonio,
            patrón de las parejas, me ampare!: en vez de cierta
medida que funcione social, el discrimine
positivado valga. La cosa es de alucine:
¡cambiar una injusticia por otra! Qué obra muerta
hundiendo la obra viva, para que más se incline,
            si bien al lado opuesto, el fiel de la balanza:
no es justo. Los gobiernos debieran darle guita
a toda maltratada por macho, o una hermita
-ermita de Hermes- frente a tantas asechanzas
que acaban en tragedia, si, cuando un nota, frita
            de agobios la sesera, se da al asesinato:
Mi amor, si yo te amato será de amores sólo.
Jamás tentada seas de provocar a Apolo
por no ser Dafne, y pague el pobre dios el Pato
de Lílith, y sus cuernos se lleve al mauseolo.
            Los mansos siempre sufren la fuerza de los brutos.
Y la equidad se extraña. Y es la australopiteca
Supermujer, que al culto aislado en biblioteca
le lee la cartilla, con índices astutos
de argucias milenarias so sumisión de meca.
            Pero el Amor es justo. Si no lo es, quién sabe
qué oscuro sentimiento del Inconsciente judas
en lapsos brota estiércoles. Nosotros siempre ayudas
nos demos como Demos, y jamás por jarabe
de tósigo, y hagamos las paces de los Budas”.
 
III.      Disonancias
 
(Hemistiquios diversos por pies acentuales, yambos y anapestos, en cada mismo verso).
 
            El verso libre es lícito. No lo es la manía
que tienen los poetas en  su gran mayoría
contra la licitud de la rima y la estrofa.
¿Por qué?: No ser modernas. Y prefieren la fofa
y fácil estructura a la estricta maestría.
            Y es sólo porque es raro que se usen. Lo escaso
extraña a los usuales. Pero es por retraso
puntual. Lo novedoso, por lo tanto, conlleva
que el troglodita siga en platónica cueva.
Y fïat cualquier cosa, menos dar algún paso
            avante. Que lo malo conocido lo bueno.
Lo bueno no es secreto. Cuando un buen Nazareno
oferta paz, justicia gratüitas, el vulgo
lo pena como orate. O peor: “Lo excomulgo
en Nombre de Dios Padre, por hereje” -ante el Cieno
            de la Costumbre, santa-, “y me lo crucifico.
¡¿Pues no predica un Cielo pohïbido al que es rico?!
¡Se muestra partidario de los pobres! Azote
le den de Dios” -¿Atila?-. Siempre algún pasmarote
inquiere al acusado. Pese a su oro del pico
            de raciocinio ilustre de impecable sesera,
sin lustre en la conciencia del soberbio Cualquiera,
que cree en el cuadrado de su círculo estrecho
de idiocia vasta, y basta catetez, por derecho
torcido por el hábito. Ya me voy de su vera,
            cruz vera. Que esta mía, singular, en su plura-
lidad de perspectivas diferentes, de cura
no sirve al dogma falso ideológico, santo.
“De qué va el tío ese con su crítico canto
de piedra, que se esculpe. Y es que no es escultura
            en verbo, o de alfarero, la labor del poeta.
Ya cauces hay que llevan la corriente a la meta
final, en donde el río se convierte en marítimo.
No es moldear, tampoco, un trabajo legítimo.
(Será algún infiltrado de Poesía Secreta)”.
            La libertad, parece, no aparece libre-
versista. Pues no escribo como él, sin jengibre
ni especia alguna, veta, como Estados Unidos
la paz en este mundo, mis Trabajos Perdidos.
Del mismo modo andan. Sin el verso que vibre
            por seso, modelando con su son consonantes
los signos. Nunca el fino del oído de antes
cabida ahora tiene en la Ïnteligencia
del estatus, sagrado. Y perdí la paciencia.
Las reses siempre mugen en la grey, tan campantes.
            Exilian a pastores y mastines; el lobo
prefieren a guardianes -y se pinchan el globo
que los suben a más- que les dan su sustento.
Amor, esa avis rara, para qué. Ni te cuento
lo que siempre se sufre. Como pájaro bobo
            del mar frío, se nutren de los peces pequeños
-sus menores- y al grande le regalan sus sueños:
las alas con que insurgen, o insurgían, atrofia
padecen. Yo sí amo de verdad, y a la bofia
traicionera lobuna, más le endiña mi leño,
            inverso a como hace el odioso que imputa
su culpa al expiatorio que se queda sin ruta
si quiere regresar del desierto. Amor, mío,
encanto, verso arriba, me liberas del frío
de ese su mar, vendido, sin amor, que disputa
            al justo, al amador, su lugar en el trono
que república hizo, y ahora sufre abandono
profesinal del bardo que se ha puesto de moda.
A ti yo te dedico desde el fondo es oda,
Amor, sin el que siento, en su sede, el gran Mono.
 
IV.      Si es que ya no se puede, estamos listos
 
            Las mayorías odian al raro y al distinto
y, por ser la justicia una cosa tan rara,
si un Justo viene a nuestro mundano laberinto,
lo lapidan con bulos que lo ponen más tinto
y verde, y me lo afean, y le parten la cara.
            El hábito les hace creer que no es posible
que les diga verdades como templos y puños.
en beneficio suyo, y pierden su imperdible,
y se quedan mostrando su vergüenza insufrible
y en el error se empeñan, con cerril refunfuño.
            Se vuelven partidarias del yerro que las hierra:
y no ven la pezuña del caprípedo diablo,
su cebo de celada, que chica ofrece perra,
y peseta le hace y al final lo destierra,
y pifian de soberbia, en su mísero establo.
            La grey de cabras nunca saldrá de nuevo al aire
a pastar de su hierba por derecho, y lo cede
al Mentiroso, y quiere lograr, con mal donaire,
que el bandido le done protección al socaire
de rachas, convencido de que nada se puede.
            Levanto en la asamblea la mano y lo defiendo,
y me dicen: Infórmate. Yo iba a darles mi informe,
de alerta: que se dejen de al falso reverendo
aplaudir caüdillo camuflado y, rïendo,
me insultan, por mi intento de engañarla, conforme
            le ordena el inconsciente hipnotizado: al Grande
del parné le molestan justicieros extraños
que turban su gloriosa prosperidad: que mande
mandatarios que mienten es normal, y que ande
hurgando en sus defectos, que no encuentran en años.
            Entonces los inventa. Y estando al descubierto
su cloaca política, no corrigen su credo,
y atrasan el reloj histórico. Si, experto,
un maestro les muestra que no están en lo cierto,
le tiran por el morro despectivo un buen pedo.
            Un grupo de heroínas minúsculo, en enroque,
jugándose la tabla redonda de su Arturo,
han tenido la audacia de parar un vil choque
que agrede al indefenso. Y el mundo, erguido en bloque
-frontón-, encaja bolas. Qué razón dará un muro.
            No habrá razón ninguna que al Bestia de las miles
de cabezas, le haga comprender que es erróneo
su juicio sumarísimo, pueriles por seniles
tozudos irredentos. No obstante, dile, diles
su pifia, por real tu ideal más idóneo.
            A base de iterarlas penetran las ideas
en la testa más dura. Y salvar de sí mismo
del yerro a aquél que yerre, que creéselas feas
es deber de los justos. Y si no, no te veas.
Entre ciegos el tuerto es real silogismo.
 
V.        Homo Mendax
 
            Repetir la verdades contra tanta mentira,
cuando así la divulgan los maléficos medios,
es batalla perdida de antemano, y suspira
de impotencia el poeta que, acosado de asedios
de silencio, se empeña en ponerle remedios.
            Las verdades nos duelen: cuando alguno las canta,
el errado rebuzna proyectando sus fallos
con insultos en éste que sin freno lo espanta
revelando su indigna posesión, como un gallo
que anunciara la noche. Pero yo no me callo:
            la verdad me hace libre; la mentira esclaviza;
se inventó para eso; el político miente
si defiende la causa de su cuenta süiza
y a 200 familias opulentas, al frente
del país y su erario, y lo cree la gente
            que ha perdido la fe por influjo dïario
del dïario oficial, que son todos. Aquello
que repita la tele, ese nuevo corsario,
por Palabra se toma Revelada, y el cuello
se lo juega el valiente, que no tiene un cabello
            en la lengua, y no escupe. El Amor, la Justicia,
el sentido del Cosmos que predica hace sordos
los oídos al uso, por lo raros, e inicia
y remata su obra y, al final, los fiordos
lo limitan y sufre, si persiste, de gordos
            abordajes de peces, al servicio del Rico,
para que lo devore, por botín, porque estorba,
y el pez gordo se come, como siempre, al más chico,
inclüido a los suyos que con máscara torva
de tragedia y suicidio inconsciente la corva
            zarpa hendida le pone en retráctil la espalda:
os lo dije, se dice; ahora, menos querellas.
Os estabais tocando con laurel y guirnalda,
y la falda trepada aún conserva las huellas
de lo oscuros que fuisteis para cuántas estrellas
            para ser luego nada, y me hicisteis objeto
de desprecio por vano presumido que cree
conocer la verdad, posesor de un secreto
ignorado por todos. Porque aquél que la lee,
no en la prensa, en el mundo y en los libros provee
            de sentido a la historia, y si no hace sentido
la denuncia; y la historia del presente es un fiasco,
porque reina el embuste. Y el ingenuo creído
por su mal, que defiende, apresado en su atasco
por costumbre de no calentarse su casco,
            no lo entiende, y no atiende al poeta, ya ronco
de gritarle que mire y que piense y no crea
sino en Dios, que no existe, si esculpido en un tronco,
pero sí, si lo crea tu Ideal con idea:
la Verdad, la Justicia, el Amor. Pues arrea
            a la recua, aunque terca, y encamina sus pasos
con palabras estrictas que a presión la hermosura
del lenguaje rezume una serie de ocasos
sucesivos, sin cuido de fracasos de altura
por ensayo y error, con la bella figura
             de tu buena intención. Y si de ellos alguno
es el último, nada perderás: no valía
el trabajo la pena y no importa el zorruno
fario malo del Homo. Y a dormir con la Fría.
Fui feliz, escribiendo, sobre todo, poesía.

VI.    Amor a la Belleza      

      Porque odiáis la justicia, y con tirria y manías
de raíz inconsciente, con tozudas porfías,
y sentís, inconfesos, adversión, por motivos
tenebrosos, a su ánima, porque sois como crías
de conejo retráctil, de la onda cautivos
            de la tele y, mezquinos, dais la vuelta a los hechos,
y con saña cobarde del caído desechos
hacéis, leña de piras, y en preciso el instante
en quiere salvaros, defendiéndoos derechos,
os ponéis en su contra como un fiero elefante
            en rabiosa estampida, sin cerebro, os aviso:
basta ya de mirarse el ombligo narciso,
y aceptad la hermosura de la rara violeta
que propone ese sueño de un final paraíso
para andar en mejora, aun no habiendo una meta.
            Realidades más justas se construyen andando
el correcto camino. Vocaciones de mando
no persiguen el cambio. Uno nada consigue
si en lo mismo se queda, por el miedo vitando
a seguir adelante, permitiendo que intrigue
            el zorrón medratorio de los evos históricos,
u oportuno el trepista  de alzamientos meteóricos
que no tienen vergüenza en mostrar sus vergüenzas,
aun diciendo que lucen sus vestidos, teóricos,
invisibles. De bolas el que no te convenzas
            semejantes,te hace mucha falta. No obstante,
te me pones de parte del felón más bergante,
cuando incluso os desea un fatal retroceso
a lo mismo de siempre: ay señor almirante,
            el comercio de esclavos se prohibió ya hace mucho,
contra hacernos esclavos otra vez yo es que lucho,
y no darle a los amos holguedad libertaria
que nos mate de hambre. Y así pues desembucho
mi canción anapéstica, contra la mercenaria
            que se vende por gloria vanidosa y traiciona
a los desposeídos que las justas en zona
marginada defienden, para oír cómo el mundo
tergiversa ese grito que sublime les dona
su sentido moral, como mínimo fundo
            que nos queda, ya único. Porque odiáis a las justas,
y dejáis manipulen el cerebro las fustas
de los 4 Jinetes, porque hacéis de caballo
al montaje embustero, y medidas adustas
de las austeridades fracasadas, que el callo
            de jaeces y arreo os han vuelto indoloro
el dolor del endeble, yo anapéstico imploro
que por fin su reflejo en vosotros os haga
meditar solidarios, y no ser como un loro
que repite insensato lo que dicta la maga
            que os hechiza. No gritan las rebeldes por ego:
es por sólo un nosotros, que te incluye, borrego,
y esa altiva asamblea se ha llenado de lobos.
que no piensan en ti, salvo ellas. Y agrego
que me ya desagrego de la grey de los robos,
            de los engañabobos, y listillos de incultas
cataduras que estiman de siempre, a resultas
de creer que ellos saben lo que nunca se aprende:
el Amor a lo Justo es un don, y las multas
al saber, sólo vuestras. Y a vosotros, por ende.

VII. La ofuscación del mediocre
 
            Llegaremos a viejos todos: todo se anda.
Y la jubilaciones harán falta más luengas.
Si os caéis en trampillas -de la santa Servanda-,
mendigando ya os veo con las piernas más rengas
y los brazos más mancos -de inmoral propaganda.
            Engañar a su pueblo o intentarlo con Pedro
el Portero, es de diestros, los de siempre. Y, encima,
como el santo Felipe, dedicados al medro,
laureáis a un poeta que desprecia la rima
sistemática, en pro de un vidrioso poliedro
            bisutero e, incluso, su mensaje humanístico
que defiende el amor al humano en desvío
de su ser, alienado, como el tufo de místico,
que supure un poeta, dado que es desvarío,
y lo aísla con trampas de papel periodístico.
            No es mï isla una isla, sino un astro celeste
que implotara algún día, expulsando sus capas
exteriores al Cosmos, y cuajándoos en este
-o aquel- polvo de estrellas, lo sembrasteis de papas
mandatarios obsesos en cultivos de agreste
            extensión, que cosechan para sí lo que sobra
del consumo precario, sometiendo a precarios,
y han sembrado las pipas, y entrenado a la cobra
traicionera que mata al labriego -vicarios
del Trabajo de Dios, con artera maniobra
            timadora de ingenuos-, acogida en su seno
cuando, muerta de frío, la salvó, y recompensa
inyectando en sus venas el más falso veneno,
el que impide ver mundo al fulano que piensa
que ve el mundo; y Dios llora, y lloró el Nazareno,
            que el Amor predicara mundïal, que detiene
la ambición y encarcela en su espacio doméstico,
donde goza de su íntima soledad: la ecumene
ha perdido su tiempo. Y en mi rudo anapéstico
os lo canto y denuncio por su falta de higiene.
            Pero no me haréis caso: la verdad es molesta
como un Dios que castigue al pudiente malvado
que se queda la mosca que al currante le cuesta
su trabajo, y queréis que lidere el Estado
la maldad que os refleja y envidiáis, que detesta
            el honesto, una chispa trascendente que escapa
a la norma de uso: la miseria más zafia
que el imperio sin ley nos impone y que zapa
los cimientos del Bien, porque os gusta la mafia,
como a mí ningún reino, ni un imperio ni un Papa.
            Al Amor me compensa. Pero no es suficiente.
Solidario es su rasgo en mi lengua poética.
Egoísta es el mundo y mezquino, indecente.
Y no tiene ni idea de Belleza ni Ética:
Yo os lo dejo y me vuelvo a mi fuente, a la Fuente:
            Prediqué en el desierto. Mi mensaje no era
adaptable a los sesos miserables de curso
o corriente torcidos, y mi gran Borrachera
por la Justa Belleza no se adecua al concurso.
Solo es gozo contigo. Pero sigo a la espera.