domingo, 15 de septiembre de 2024

La bruja insalubre

I.         De inocente pequé por apolítico:
pasé de antifranquista a indiferente.
Como ya hay democracia, que la gente
-pensé- vote a su gusto. Ganó el Mítico
            Transicional, y acabó mal. Los propios
lo traicionaron. No sabía entonces
que eran todos franquistas, con sus gonces
chirriantes al cambio, con acopios
            de herrumbres del pretérito. Y ahora,
tras neoliberalismos del Felipe
y otras traiciones, es normal que flipe
de sorpresa a deshora, cuando llora
            la perdida indolencia su creencia
en el seso del pueblo -todo medio
comprado por los capos-, y este tedio
por desesperación. La indiferencia
            los favorece: un día, funcionario,
roban mi sueldo que me gano a pulso,
y caigo, y veo que indolente insulso
víctima ingenua soy del bi-corsario.
            Rabio y grito, y el tonto del poeta
me llama enloquecido por obseso
con la política. Ya no intereso:
no soy sentimental nuevo, ni esteta
            puro, ni vanguardista, ni el realismo
me llama la atención: Sólo me ignora,
como él ignora lo real, y adora
su autoengaño, y nos da más de lo mismo.  
            Descrédito político es política,
pero inconsciente: Elije a quien nos roba
medio país, y barre con su escoba
su Bruja lo pagado, parasítica,
            para adentro, que es público, y pretende
que se pague de nuevo, si se enferma.
No parará hasta que la tierra yerma
acabe hasta con ella, que nos vende.
 
II.         Avergüénzate: has sido un inocente
por ignorante: tanta biblioteca
-a gusto- de qué sirve, si está hueca
tu conciencia del mundo y el presente.
            Avergüénzate, y paga tu delito
de compinche inconsciente del Chanchullo
y la Maquinación, pune tu orgullo
de Satanás y siéntete contrito
            y arrepentido de tu error: No fuiste
lo bastante rebelde: te amoldaste
a una falsa ilusión, sin el contraste
crítico suficiente, por despiste:
            No sabías que el homo es por natura,
si no un matón, un sinvergüenza astuto,
que, si puede, se mete tu tributo
en su bolsillo, que la dictadura
            le tienta más que toda democracia,
y barre para adentro por el gaje
de su oficio oficioso de pillaje,
y le da igual el otro, si se sacia
            con lo ajeno, y jamás por satisfecho
se da, por más que afane y se rellene:
No tiene fondo. (Ningún fondo tiene).
Y no entiende qué es eso del derecho,
            porque está del revés, y al tal endiña,
si le dejan, si no, otra argucia trama,
para logar, no gloria, sino fama,
y así echarse a dormir -pero se jiña
            ante el más poderoso (y le da coba,
porque tal para cual, pero más fuerte)-
y va trepando a ver si tiene suerte
-y pilla galardón, aunque no trova-,
            por regla general, si se exceptúa
lo excepcional. Por lo demás, es vulgo
cuyo gusto es vulgar. Jamás comulgo
con la rapaz ni con la cacatúa.
            La Historia así se escribe. Se progresa
pero seguimos brutos sin más talla
que la tecnología, y la canalla
es siempre la que medra y toma presa
            mejor cuanto más débil: Te has opuesto
a su enemigo, y en tu espalda luce
su puñal, y te achaca, acá en el cruce
de argumentos, su crimen, y qué presto,
            sin argumento, bien que te lo endilga
-si no, con el insulto se conforma.
Que lo normal él sigue de la Norma.
Y tú, no. Pues que goce en su pocilga.
            Que yo la sufriré, que sus derechos
son los míos también, y él los conculca.
Pero de nada sirve la trifulca
con quien no sabe ver los crudos hechos.
 
III.      Y, dicho esto, se acabó: me rindo.
Yo no soy quien más pierde -ni más gana.
In medio… Y a gozar con la tirana.
Y aquí, a sufrir con su lobezno lindo.

miércoles, 7 de agosto de 2024

Cosmovisiones

Una persona que estudia los libros científicos para conocer la verdad debe convertirse en un crítico hostil de todo lo que estudia… Si sigue ese camino, la verdad le será revelada y los errores… en los escritos de sus antecesores se verán claros.
Al Hazén (en José Ramón Alonso, Historia del cerebro.)
 
 
I.         Obedece al patrón de ese modelo
que te impone la norma, o al exilio
interior vete, porque el gran concilio
de conciencias te expulsa de su cielo
de cartón piedra, y no se corta un pelo
en su calva ocasión, siempre en idilio
            con el Poder. La libertad del Caco
es necesaria para él, que manda,
y se mantiene con su propaganda,
pagando al plañidero monicaco
de su claque con mísero un pitraco:
monta  maquinación a doble banda.
            Repito mis recursos. Y no os suena
la cantinela, en ignorancia activa,
por esa ideología de la criba
de toda diferencia de la amena
complicidad que juzga a la sirena
como mala mujer que avisa: archiva
            el jurado total la culpa grave
de la fachenda, imputa al inocente
que pactó con el Mal sobresaliente,
para ver si lo hacía más süave
con ella, y, ya perdido, quien le lave
no puede haber su mácula, impotente.
            Me voy en fuga a otra galaxia, chorro
de las tetas lozanas de otra cabra,
que la Amaltea falta a la palabra
y salva al rey de corro, y ya me corro
allá a ver si me limpio o si me ahorro
tanto disgusto, de esta cruel, macabra
            realidad bruta de injusticia y guerra
que se va a destrüír de tanta gorra
de capitoste irresponsable y chorra
que con la guerra se cogió una perra,
y su berrea sólo a mí me aterra
con la amenaza de su cachiporra.
            La injusticia del juez y cada miembro
del jurado sin juicio desanima
al más espiritual, cuya autoestima
cada vez medra menos: lo que siembro
recojo, porque no me machïhembro
con ellos, y me empeño con la rima
            y el metro, y soy menor por ser satírico
-creen-, cuando el humor es lo que salva
del agobio de ver que no hay un alba
nueva, o está muy lejos. Siendo lírico,
yo me río del yerro del onírico
que cree en su visión en blanco, alba
            mancha que tacha todo, de tan pura
de hechos reales, que no advierte, y cuenta
que su realismo es clave de su imprenta,
y es surreal la venta de su altura
y absurda porque no es literatura
por iletrada y mansa para venta
            al postor impostor. Ponle visores
y ni aun así verá, o quizás por ello
no te verá a conciencia -en descabello,
descabellado-, porque los señores
son pagados de sí. Por más que plores,
no te van a quitar el pie del cuello.
            El conformismo ciega. No se medra
siendo rebelde. Y el cobarde ladra
al débil, si no es bardo de la cuadra,
porque así es la costumbre de la yedra.
Tú eres su escaño, y todos; si se arredra
inseguro, te saca de su escuadra
            o manada. Y entonces ves de pronto
que te han hecho un favor, aun lo contrario
buscando, que el mercado es prioritario,
y sólo se interesa por el monto
de ganancia el ganado, y ya no el tonto
eres del pueblo en orden. U ordinario.
 
II.        Elige por pastor al más lobuno:
“Mi ley es libertad para el de plata
que se queda la mía, me remata,
pero yo no me entero, y si hay alguno
que me lo cuente, como Atila, el huno,
soy su azote de Dios”. La mentecata
            masa no sabe quién su bien procura,
y adora al criminal que la destroza
y a su mordaza que, por ley, la emboza,
poniéndole un bozal, por incultura.
Y se deja engañar por esa usura
del timo de la estampa, y así goza
            de pública insalud. Su gozo es grande
e histérica se pone colectiva
cuando ganan los “suyos”: la tía viva
de la historia regresa, y no se expande
su mundo, a lo de siempre, y a que mande
el delincuente universal. La chiva
            expiatoria, que es ella, sufre azote
por azotar al justo, pues se azota
sin enterarse, y culpa, por marmota,
al velado inocente, y ese bote
lanzado le rebota, y marcha al trote
al paso que le manda la Iscariota.
            Su mar es sólo un charco que lo encharca
a gusto de marrano en su pocilga.
Y su padecimiento se lo endilga
a quien quiso librarlo de la parca
precariedad de pobre que al monarca
reverencia, por rico, y se remilga.
            Gana el Madrid y grita: “Arriba Ayuso”
-que es igual que decir arriba abajo.
El rejón Iscariote tal nos trajo,
y el toro muere siempre, porque el uso
es segunda natura, y el abuso
siempre ha sido la norma del marrajo.
            Respeto al predador, dice la presa.
El hombre-lobo conocido es bueno
por conocido. Lo demás veneno
que no catar se debe, si la empresa
mundial lo manda, que es la vampiresa
que le saca la sangre de su seno.
            Repito mis recursos y mi asunto.
Clamar contra lo falso es heroísmo
o santidad. Y a ella le es lo mismo,
y me tilda de envidia el contrapunto.
Dirá un día: “¡Que viva ya el difunto!”.
Y ya me habrá callado el hondo abismo.
 
III.      El dictador demócrata
 
            Pero ahora no callo. Ni me calla
nadie más que el censor, que no permite
publicación rebelde que le irrite
y le turbe su sueño de canalla.
El tribunal de oficio siempre falla.
Y jugármela quiere al escondite.
            Occidente enarbola su mentira
permanente al servicio de la diestra
neo ultra libertina, que amaestra
a la masa lanzándole la vira
enponzoñada de su bulo, y tira
a discreción con indiscreta muestra.
            Venezuela no es una dictadura,
por más que lo digáis; o no se entiende
que su oponente diga, y aun ofende,
lo que les dé la gana, sin censura.
La libre oposición es quien procura
la dictadura, y es quien la pretende.
            Un dictador silencia a quien protesta
mandándolo al talego o lo fusila:
Si opina libremente el facha, el lila
o el pamplina en su contra y no le cuesta
la testa, no es tirano. Aunque que de testa
tengan muy poco cuando el mal se estila.
            Detestan todo bien del pueblo llano
por aplastado siempre por la bota
de clavos, y hoy extrañan esa cota
tan alta de miseria de su hermano
menor, de siempre, extrañan al tirano.
Y llaman tal a quien su pueblo vota.
            Y aquí los derechistas económicos
pagan el sambenito de la prensa,
que dice lo contrario, y no se piensa,
pero se juzga sin jüicio. Gnómicos
setarios en muscarias tales cómicos
oxímoros aceptan por la extensa
            red cazamoscas (y si tienen mosca
es por sucio excremento que les gusta
como les gusta la justicia injusta
de los jueces a ungüento de la tosca
política pepera, que su fosca
inquisición ensamblan a su fusta):
            ¡Dictador, un demócrata! y lo dice
una admitida oposición fascista
en legal parlamento, que despista
al mundo entero, a que se escandalice,
por (ningún) pucherazo, y se le atice
desde fuera, por no capitalista.
            Y es que los USA quieren su riqueza
natural. Y a los 4 vientos clama
su hipócrita mentira, y mala fama
quieren darle al rebelde y su proeza
de eliminar la mísera pobreza
radicla de su pueblo, que lo ama.
            Y una loca elección en Argentina
en 6 meses la ha roto, con el voto
a un loco ultra, de quien es devoto
el Partido anti-Pueblo que arrüina
a España cuando gana, porque mina
el suelo patrio hasta dejarlo roto.
            Y el neonazi judío arrasa Gaza
Y el Ruso a Ucrania que votó a un payaso
televisivo, y provocó su paso
al ingreso en la OTAN- la amenaza
llevada a cabo de invadir su plaza
de armas, y a la guerra, y al atraso,
            fría en Europa ya, que han vuelto a histórico
el tiempo del revés. La paz defiende
solo la izquierda dura de este Allende
que la cía. de prensas con retórico
embuste indujo, con su meteórico
dinosaurio, a extinción, que es lo que vende:
            Que nuclear se tire alguno un cuesco
que la defeque con el mundo humano
-que algún otro se queda, si a su mano
está (las cucarachas)-, y dantesco
nos mandará al infierno a tomar fresco
de un invierno sin fin, por trato insano.
            Y, pues con la verdad no se comulga,
por indigesta, me he quedado solo
casi, por publicarla, y ese bolo
del bulo anti-izquierdista como pulga
chupa del seso en masa, pues divulga
en el vulgo su ignaro chirimbolo.
            Las viviendas se vuelven impagables
con el salario mínimo, y del digno
se llevan la mordida del maligno
fondo buitre, y nos vuelven miserables
con su especulación, y no hay más cables
que nos tiren del buque: tal el signo
            es de la Bestia: Se hunde apocalíptico
el mundo por el culto al latrocinio
de la masa, propensa al exterminio,
propio, ya en transparente cripta, críptico
a tumba abierta, si es que estaba elíptico,
con neocapitalsta el patrocinio.
            Y no soy comunista. Si lo fuera,
me hubiera ido a China, y aun a Cuba,
pese al bloqueo y la pobreza, buba
en el trasero patio de US -urer- A.
Es la peste del mundo en esta era
-a golpes militares coadyuva
            fascistas- que en el XX tuvo origen,
cuando, batido al nazi, se hizo dueño
de casi todo el mundo, que en su empeño
me lo esquílma, y sus presis lo dirigen,
para sacarle más, y no se afligen
por ese daño, ni les turba el sueño.
            Y bien: yo ¿por qué canto estas verdades?
Porque yo sí las sé, y no escurro el bulto
por inconfesos intereses -culto
que es uno y ético. Mas tú te evades
y atónito me miras desde el Hades
presente, preparándome el insulto.
            ¡Cómo podrá aceptar el apolítico
de derecha ni sombra de estos datos!
(seria cuestión de seres timoratos
que tienen el cerebro paralítico
por poco haber pensado). Y autolítico
sigues la norma de los mentecatos.
            Pues te lo digo por tu bien: aprende
algo de mí, que sé, porque investigo
en fuentes fiables, no del enemigo
de pueblo, y tú eres pueblo que se entiende
con él, sin entender que te hunde y hiende.
A tu miseria pongo por testigo.
 
IIII.     Eróstrato fracasado
 
            De la cosmovisión decimonona,
que es la que está de moda, que aún perdura,
me quedo solo con la que madura
en la cosmología, que impresiona
si se mira de cerca, por persona
que entienda, expuesta en su literatura
            divulgativa. Me pensé el asunto
de la nueva teoría, porque indica
una fe que perdí, porque no explica
nada la fe. Salió todo de un punto
originario singular, difunto
quedando en su explosión, y ya me pica
            la curïosidad del intelecto
que de tanta atracción gravitatoria
del cosmos, concentrada en esa noria
viciosa se escapara algún proyecto
de universo expansivo, del perfecto
círculo, del que no hay escapatoria
            posible: De esa fuerza no hay escape,
en efecto, posible, me reitero,
y hubo una fuga de energía, empero,
en toda dirección, como un empape
de más allá de sí -que en su destape
nos muestra su sentido en su sendero
            que no acaba. Comunes en potencia
estábamos allí. Por ello canto
la igualdad de principio, que es espanto
para el privilegiado. Y es la ciencia
física la que halló, en casual audiencia,
la radiación, predicha, de ese cuanto
            fósil de fondo, que es su rastro, en brillo
casi apagado. Qué podría en lucha
con tanta gravedad romper la hucha
que invirtiera el proceso. No es sencillo
evitar decir ¿Dios?, porque el ladrillo
atómico que el Bang se desembucha
            y sus galaxias y planetas, ende
salidos, no serían, y materia
tampoco, por lo tanto. La miseria
de un monodiós severo que se entiende
con solo un pueblo electo, y no comprende
la palabra de un Dios de Amor -e histeria
            colectiva provoca, por ejemplo
en la caza de brujas-, torpe es yerro.
Un dios según modelo del que a hierro
mata a su igual, no se merece un templo
ni adoración ninguna. Más bien, templo,
errando en el desierto como yerro,
            la pluma y pulo en la maestra mano
al generoso a Quien me place numen
denominar, por natural, resumen
de mucha reflexión, un Dios más sano
-no conforme al modelo del tirano
hecho, que es ídolo-, que del cardumen
            cósmico es el sentido. Porque acuso
que la Fuente es sagrada y toda el agua
que de ella mana a chorros. Y en piragua
los querría correr. Pero el de suso
con el Poder de los de ayuso uso
no tiene, por visión de fiel chiguagua,
            de esta cosmovisión y, en todo caso,
prefiere tradiciones, o ateísmo.
Y hasta el ateo Feyerabend mismo
dijo que no podía ser el paso
desde la nada al ser tan simple y raso
cual mero porque-sí, desde el abismo
            al pleno plural cósmico. Si oscura
energía separa las galaxias,
es necesario en ciertas profilaxias
basarnos filosóficas, no en pura
creencia en el azar, o en lo que el cura
ufano dice. Pues las ataraxias
            veras son de justica -no de jueces
fachas corruptos-, de equidad, y no hayla
en este mundo humano que al son baila
del egoísmo del Patrón. A veces
creo que cree todo el mundo en heces
fecales de cloaca, y su litaila
            de yihad o cruzada, y clava el cetro,
contra sí mismo, retro. Pero hay dioses
otros, menos odiosos, que esas toses
escupidas de sesos a lo retro
neolibertinos que odian todo metro,
y se demadran, con sus falsas poses
            de bondad democrática de embuste
teatrero con fondo predatorio
de malsana intención, cuyo oratorio
es al peor dïablo que en el fuste
se alza de Dïana, que combuste
un ávido de fama y no notorio.
            Algo de bueno habrá de haber en eso
que creó el Universo. Y algo malo
en quien no trae más que mucho palo
para el débil. Aquello fue un proceso
universal sin ego, que aquel peso
pasó y nos hace -y representa el falo
            de Shiva en India, el destructor que crea.
Destruyamos el peso de lo injusto.
Y echemos a volar su inmundo gusto,
y demos crédito a la nueva idea.
La Generosidad jamás nos brea.
Nos brea sólo el Ídolo Vetusto.
 
V.        El Ídolo Vetusto, que suplanta
a todo Dios, cristiano sea, o moro,
es símbolo del oro, pues el oro
manda en el mundo, dando su somanta
de terror al ingenuo, que se espanta
del justo, y al tirano aplaude en coro.
            Una conspiración, una conjura
de capos lista para el robo astuto
de la riqueza natural en bruto
de países incultos, sin cultura
política, le da la mano al cura
que predica compinche en pro del luto
            por la bondad, vestida de dïablo,
para dar su razón al opulento,
por los medios vendidos al crüento
genocida del mundo, de quien hablo
-no lo puedo evitar- siempre, el venablo
lanzando contra él, pese a que el viento
            se lleva mi vocablo a no se sabe
dónde -yo no lo sé-, pues no se escucha
por anormal, rendido por la lucha
por la verdad, para que no se acabe
la ilusión de alcanzarla, y que se grabe
en el ánimo honesto, que encapucha
            ahora y amordaza el Iscariote
con su plural secuestro de las almas
inocentes, que siempre baten palmas
al que más los engañe y, de rebote,
a los indiferentes, del escote
tributario al ladrón. Tú los ensalmas,
            con versos, y no quieren cura alguna,
al parecer: te ignoran. No se toma
ninguno la molestia, bajo doma,
del pensamiento crítico, en su cuna
mecidos por la nana de la luna
en que están dulcemente como en coma.
            “Éste a qué viene a fastidiar, la fiesta
aguándonos, pidiendo la palabra
y la paz, si no hay guerra”, mientras labra
su rüina, ignorando tu protesta
activamente, que aprender les cuesta,
porque es difícil y, además, no hay abra
            que les abra la senda hacia la Fuente
veraz, y no comprueban la genuina
versión de la noticia, que examina
el sabio, sin seguirle la corriente
al rumor propalado por el cliente
que compra la mentira, y su rüina,
            de los medios masivos al servicio
servil de su señor que bien les paga
para es propaganda que propaga
por sistema el embuste sin juicio
crítico y justo y sin oír por vicio
a la otra parte en su defensa, y traga.
            Mas siempre ha sido así: la verdad duele
más que el dogma de fe, que libros quema
e información real, y hasta el poema,
si se publica, es vano, y quien lo pele
verá lo mismo que si ve la tele,
porque no hay clara y, mucho menos, yema.
            Y se aprecia lo huero, que, si es pleno
y fértil, no lo aprueba el municipio
-pues considera que la rima es ripio
el jurado, y, entonces, no hay estreno
público. ¿Será acaso porque es bueno?
Mejor que muchos, sí, por el principio
            lo digo de que gusta más lo malo
que lo bueno en un mundo sin poesía,
como el que me ha tocado. Si ésta mía
rechaza el banco del que el amo escualo
se nutre, yo les calo y ya me calo
de mi exceso, sobrado de energía.
            Y, si al final soy yo quien se equivoca,
el error es humano. Puse el pecho
y seso en el sentirme insatisfecho
con este triste mundo que me toca,
y me echa afuera el alma por la boca,
y me quede deshecho por desecho.
 
VI.      Un cúmulo de errores no articula
jamás una verdad, aun si repite
el mismo todo el mundo, ya se grite
fanático, o susurre en ola nula.
Digna de fe una fuente, que no adula
a quien quiere escuchar, siempre remite
            a los hechos que son, pero su hallazgo
es arduo, y hace falta mucho esfuerzo
y sutileza, para ello. Tuerzo
por las esquinas no oficiales. Yazgo
de cansancio. Respiro. Y el hartazgo
de fracaso me aturde. No hay almuerzo
            en la Natura gratis. Salvo puede
que en el Origen imposible. Sigo
buscando, y te he encontrado. Yo contigo,
amor, aprendo. Casi todo hiede
a mentira podrida, y no se cede
espacio a la verdad. No en el ombligo
            del típico poeta está. Su gloria
personal es mayor que su autocrítica,
y aquélla tapa a ésta. Y en política
no se mete y, encima, es ilusoria
toda gloria, si es moda, vana boria
que vela con su tul de escena mítica
            el rumbo de la Historia. Y en los mitos
hay que ver su metáfora, y nos miente
su seso literal. Hacia la Fuente
recalo y sus extraños infinitos
paradójicos. Todos son proscritos
por la ciencia, que cree inexistente
            su probabilidad. Contra su escarpa
escalamos con pico en dura piedra,
impulsados por ¿qué? ¿Savia de yedra
abrazada a su troco, al son del arpa
universal, que pulsa el viento, y zarpa
la vela hacia el enigma?: un tanto arredra
            lo improbable existente: es un indicio
de algún error de cálculo. No obstante,
parece haberlo habido en el instante
de la Creación, que nos sacó del quicio
de su infinita gravedad. Auspicio
del pasado: energía galopante
            de una parte ninguna. Ni de nunca.
Y aquí estamos. Y todo. Pues la nada
no puede ni existir. Si se degrada
la energía que expulsa la espelunca
del tiempo cero, su no-ser se trunca,
porque siempre fue ser en ordenada
            complejidad sin entropía. No haÿ
en el Principio espacio o tiempo: eterno
es. Y se niega a sí, y en modo alterno
deja de ser no-ser. Y el guirigaÿ
de los mundos ocurre. Y un noraÿ
se busca y no se halla, ni un cuaderno
            tampoco de bitácora, con mapa
o alguna pista: intúyese el naufragio
en el misterio como un mal presagio
del que parece que jamás se escapa:
¿Por qué se hace el mal? -si no te atrapa
la justicia (o el juez sufre el contagio
            del criminal, y prevarica). ¿Tanto
cuesta ser justo? ¿Sólo el egoísmo
es nuestro rasgo básico, lo mismo
que la traición? Qué triste desencanto
con el humano mundo. Sobre el manto
que opaca a la verdad ¿nuestro estrabismo
            nos obliga a doblez? ¿Hemos de ciegos
estar siempre a lo noble? Si ves doble
intoxicado por el dogma, ¿noble
no puede serse? ¿Tanto son los egos
importantes, si luego por borregos
seguís al mentiroso? ¿Tiene el proble
            -valga el hipocorístico apocópico-
alguna solución? -es por familia.
Con el diverso nunca se concilia
el igual, por diverso. Ya hasta es tópico
decirlo. Preferimos en lo inópico
continüar. Y al débil ¿quién lo auxilia?,
            ¡si somos casi todos, y la guerra
contra el pobre es el lema del pudiente
sin pudor, y sin alma! Que te cuente
lo que le pete: es cuento por la perra
gorda quedarse última, y me aterra,
y no quisiera que me clave el diente.
            El sistema está en crisis, y se hunde,
y es su canto de cisne, fuga avante,
su vuelta al XIX. Dado el cante
del currante, mejor si lo confunde
la opinión general, y ya lo tunde
con cuentos y lo trata como infante
            o carne de cañón. Y ya prepara
la guerra: experimenta con Europa
oriental, que hace falta mucha tropa
que muera por el capo, y dé la cara
por él, que a él le sobra tanta cara
necesidad reivindicante, y copa
            y acapara atención para que piense
en algo que no sean sus derechos
propios. Y marca en su acechos
a todo el que defienda el ateniense
juicio democrático, en suspense
de su verdad que apunta a los cohechos
            del impune Poder. Todo es mentira:
nada está permitido. Si nos crea
la generosa Génesis, que sea
para esto ¿es normal? Lo es. La ira
no me sirve: haya paz: suene la lira.
Tú canta siempre la veraz Idea.

VII.     La gran estafa
 
            Una vez el Poder fue generoso
y todos los políticos vicarios
del Corrupto le fueron tan contarios
que le dieron dinero al Mentiroso
para quitarlo de la escena, coso
para toreo de los temerarios
            que dicen la verdad -y los condena
a triste soledad en minoría.
Como el Bardo Oficial a la poesía
traiciona con su prosa y con su pena
recortada al azar con cantilena
sorda, así la sesada de la harpía
            televisiva de los titulares
manipulados contra aquél que busca
lo que detrás de tal disfraz corusca
con fulgor eclipsado, como en mares
soltando tinta pulpos, calamares
y demás cefalópodos en fusca
            fuga del hecho real, si acecha y preda
el hambre de saber lo que se esconde
tras la oficial falacia. Mira dónde
el chisme está que pinta y todo enreda,
y quién maneja el mando. Gracia aceda
ser solo uno quien pellejos monde
            al fruto prohïbido, y vea el hueso
seminal, que esta pocho: aquel injerto
de salud y justicia el Viejo Muerto
extirpó, la excepción, y no hay progreso
de nuevo, como siempre, salvo en peso
grasiento del Capón. Sembrado un huerto
            por mi mano, en la falda de este monte
solitario, a la Máter Gaia pido
más Amor, porque odiosos de su nido
nos echó, por haberla, mastodonte
económico, herido, hasta su Fonte
casi, y prepara la extinción del Ruido
            que perturba su sueño de esperanza;
y en su insomnio se duele de sus crías
que no logró educar, porque son frías
para lo justo, y arde su crïanza
de avaricia política. La panza
corrupta es insaciable, y sus impías
            intenciones oculta, y así miente
y achaca propias culpas al sincero
impoluto de máculas, y cero
a la izquierda por culpas de la gente
que es culpable de ser tan inocente
que se traga falacias del Dinero.
            Ser honesto es muy caro. Ser impúdico
o sinvergënza, gratis. Y se gana
más, y se medra, dando a la tirana
insalubre el buen unto en ese lúdico
arte de trampa: saca del palúdico
palustre venia para ser insana.
            Frente a la Bruja estamos indefensos.
Y se ha vuelto modelo para monos.
Financian sus negocios y sus tronos.
Y nos roban salud con los suspensos
de médica soldada, en sus extensos
dominios, ya desiertos, sin abonos,
            como no sean los que a su bolsillo
o a los de sus parientes caen crasos
de nepotismo forajido, y grasos
de cerdosa ganancia, porque el pillo
al Poder se le arrima, como grillo
engrillado a la noche y los ocasos.
            ¡Cómo un justo podrá en ese convivio
criminal pervivir siguiendo intacto
de la ladrona tentación! De facto
y iure lo hizo uno, para alivio
de los menesterosos, pero tibio
lo puso el mal Patrón, que como a un cacto
            lo trató ponzoñoso. Y el despiste
general lo creyó: que son iguales
de malos todos, y entre tantos males
el conocido es el mejor. Qué triste
que sólo la mentira nos conquiste
y la gente no se halle en sus cabales.

lunes, 15 de julio de 2024

Neo-pan-psiquismo (Comentarios líricos)

… las propiedades microfísicas son conscientes, en algún sentido relevante de la palabra “consciente”. O bien se combinan en estructuras conscientes más grandes, como nosotros, o bien están relacionadas mediante algún tipo de relación de emergencia con experiencias conscientes sólidamente fenoménicas. Se trata de dos formulaciones diferentes del panpsiquismo, pero ambas están comprometidas con la presencia de la conciencia a un nivel fundamental.
J. Acacio de Barros y Jorge Montemayor, “Mentalidad cuántica. Panpsiquismo y panintencionalismo”, en Shan Gao (Ed.): Conciencia y mecánica cuántica.
 
(Al margen de Ecología de la libertad, de Murray Bookchin.)
 
 
I.         La realidad nuestra conciencia crea,
y viceversa, en conexión profunda.
Y somos inconscientes de lo fea
que solemos hacerla y nauseabunda
por mala fe y por no tener ni idea.
            La consciencia es la causa del colapso
de onda de -probables- superpuestos
estados diferentes: Como restos
de un acto creativo (de un re-lapso
bajo el dogma nihilista), gesta tiestos
            añicados de ser: Entre las partes
mínimas de materia de distintos
rasgos, contrarios inclusive, artes
(amandi) extrañas neuro-laberintos
cerebrales construyen que, en descartes
            de probabilidades objetivas,
crean la carta actual. Mutuas creaciones:
lo que nos hace hacemos, diosas vivas
nos parimos tras mutuas gestaciones.
Y madre es el espíritu: Si activas
            lo que te activa, todo ha de de ser uno.
Materia: un sólo aspecto del gran alma
de todo, y todo es alma en su oportuno
recíproco crear, cuando se empalma
alma con alma en nexo siempre ayuno
             de inexistente nada. La semilla
del varón, solo mecha, quién la prende:
Una partenogénesis, que brilla
con la explosión que la conciencia enciende
en esta misteriosa maravilla.
 
II.        Ella, Espíritu, sopla donde quieres,
y no queremos sino el mal ajeno.
Es bendita entre todas las mujeres
por parir el Amor. Créese bueno
lo que dictan nihilistas luciferes,
            no el Lucifer que es Venus, astro nuncio
de neo-auroras de conciencia. Pero,
si hacemos caso del pagado anuncio
propagandístico, no del Lucero,
que en este comentario me os pronuncio,
            no tendremos remedio: el animismo
preliterario, que llamó salvaje
este cónclave del automatismo
en que vivimos, venga ya su ultraje
saliendo de la ciencia, aun no lo mismo
            siendo que entonces: era necesario
pasar por el destierro de la Tierra
para volver a su matriz, calvario
para el renacimiento, que le aterra
al terrorista del Poder, vicario
            del capital ladrón de la masiva
posesión de los cúmulos, de obreros
el producto, que siguen su deriva
de devoción ritual a los Dineros
que le da el plusvalor a quien los priva
            de sus derechos, dándole su pago
al criminal en cargo, el juez incluso.
Ya no el poeta quiere ser un mago
y el encanto ya está fuera de uso,
y nos sufre el planeta como estrago,
            y nos auto-estragamos, por ilotas
consentidos sin seso, que a la Esparta
notable sin nobleza con sus botas
dejamos que nos pise, y a la carta
tramposa revotamos (sic) pelotas.
 
III.      No se agrede a una Madre, ni a ninguna:
es feo. Biennacidos de su seno
y con Amor cuidados, de quien puna
nuestra inocencia torpe con su trueno
radiante, radio-activo de lobuna
            severidad con los menesterosos
indefensos corderos, nos protege
en su cueva ventral, y a fieros osos
duerme, y enciende el fuego, no al hereje,
sino al hogar, si a veces sus rabiosos
            hartazgos de nosotros su castigo
nos dan, porque el corsé técnico aprieta
y el humano es mal hijo y su enemigo.
Ella se pierde en busca del poeta
que cante su razón como testigo.
            Siempre la herimos, pero ahora tanto
que hay riesgo de extinción. Ella renace
pero quizás nosotros no, y lo canto.
Toda plaga elimina que amenace
su pervivencia, y somos una, y cuánto:
            Nos deja libres, a nuestros caprichos
insensato de críos, que desteta.
Y vamos a acabar con nuestros nichos,
y en ellos, enredados al planeta.
Y es que ha criado, en vez de humanos, bichos,
            bestias de orgullo y de soberbia: ¡dueños
de la Creación!, han dicho los patriarcas
expoliadores de su vientre, en sueños
malos, reales hechos, por los carcas,
que se creen gigantes por pequeños
            y acomplejados. ¡A sangrar la enjundia
de su sexo, violando toda leÿ!,
por el juez empezando, inverecundia
inmoral. “Cicatera” el de la grëy
guardián te dijo, y eres Dama Abundia.
 
IIII.     Sin ti no somos nada, un espejismo
del vacío; contigo, el cosmos todo.
Inspira al insensato, y a mí mismo,
Y volvamos a ti codo con codo:
danos tu alma, Madre: el egoísmo
            atomizado anula, y como hermanos
buenos hagamos paces y justicia
y libertad de todos -de tiranos
únicamente no. Que nos auspicia
el Ültimo Profeta los pantanos
            de la putrefacción. Y nadie escucha.
El círculo es vicioso, y se repite.
Siempre lo mismo. Pero ahora achucha
el Mal su vuelta al cero, y lo permite
el Patrón que se hincha y que se embucha.
            Y queremos salvar a nuestros hijos
y nietos: no hay derecho a que no viva
ninguno en ese mundo de canijos
canes falderos que a su Dogo giba
(eufemismo) le enseñan, y a los pijos
            de jaurías guardianas, y otras hierbas
nocivas y cizaña entre los bajos
trigales que en su suelo crían, cuervas
que ciegan. Su trabajo son trabajos
precarios que nos dan con sus catervas
            de inacabables horas sin registro,
que esquilman tu regazo, y ya nos dueles
a algunos demasiado -y que un ministro
con público dinero pague teles
y polis y hasta jueces, con el sistro
            batido por los tontos, para infame
difamación de sus rivales zurdos
que luchan por su pueblo. Y éste lame
la bota que lo aplasta, por sus burdos
sesos lavados. Deja que proclame
            mi protesta al silencio: inspira, inspira
tu solidaridad en estos críos
que ha malcrïó el Patricio, y que la pira
se apague del suplicio, y nuevos bríos
animen la extinción de su Mentira.
 
V.        Muéstranos tu Verdad. Que nos preocupe
y ocupe su defensa, y danos Gracia,
la tuya, del erial cuando se tupe
de verdor. Salva nuestra democracia
si alguna vez la hubo, y que se agrupe
            el pueblo a su favor, que ahora pasa
de la ola de crímenes legales
que nos abate, que es tan solo masa
y vulgo, y hazlo demos, porque tales
están los tiempos, que su viento arrasa.
            Porque nos falta espíritu de lucha.
Y arrestos, y hay temor ante el arresto,
pues que se arresta a la inocente chucha
que ha ladrado por justa, y yo protesto
también ladrando, y muerdo la babucha
            del pachá, que es de acero, y no lo nota,
que es mucho lo invertido en su blindaje,
engañando al ingenuo que lo vota.
Pero tú estás aquí en el maridaje
matrimonial de la conciencia, rota
            nunca más, ni escindida de tus pechos:
volverás animada, aun si no hay vuelta
para la humanidad, por sus derechos
no saber defender -hay tanta suelta
bicha alimaña... Dichos son los hechos.
 
VI.      Decir que la Natura tiene alma
es igual que decir que es subjetiva,
y es, no solo un objeto, para enjalma
de domada una bestia subversiva
bajo el domino técnico. La palma
            uno con sola mano en propia jeta
dándonos, si con 2 la herimos, dura,
creyendo solo que es materia quieta,
sin ánima y sin vida, y se tortura
hasta la extenuación -que esa es la meta
            del santo Patrïarca, que es un diablo
que explotador la viola-, y si es sujeto,
abriga su conciencia del retablo
tras la tramoya, si es que no interpreto
mal a su físico. Con ella me hablo
            al observarla y oigo su mensaje:
Ten alma y, animándote, tu cántico
entona con audacia y con coraje
aunque te quedes solo: el mundo cuántico
que nos funda es consciente en ensamblaje
            con tu conciencia, y ella es quien elige,
de entre probables, realidades obvias
que en su fondo se fundan. Y me aflige
que elijamos tan mal: sentimos fobias
por la justicia ecuánime, y nos rige
            un afán egotista que al vecino
manda al infierno actual de la potencia
inicua  selectiva del indino
arconte -es arcaísmo- que sentencia
a muerte a todos, salvo a él, cretino
            en su refugio a salvo, pues no mira
que, si mata a los siervos, su abundancia
no será sostenible. Y aun se aíra
con los pobres rebeldes, de sustancia
anímica, que pulsan esta lira.
            Decir que la Natura es el sujeto
que nos percibe en su conciencia nuestra,
es decir que podemos al cateto
poderoso, vulgar por la fenestra
echar a que eche un ojo, como un reto
            audaz, al otro, al que ignoró hasta ahora
su rácana codicia, y vea cómo
lo malhace, y corrija, sin demora,
porque ya llueve demasiado plomo.
Tal mensaje nos manda la Señora
            de Todo, nuestra Madre. Y él se tapa
con dedos las orejas, y el ombligo
se mira, y no ve el alma que lo empapa
ni quiere oír su voz, y se le digo,
y el dedo se le cansa, y se las grapa.
 
VII.     Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
                               Borges
 
            Solo no existe un Dios, y es el del mono-
teísmo, Sobre Natural. La Madre
existe, sacra Diosa, en su descuadre
del marco estrecho de este pobre mono
que no tiene ni perro que ladre:
            el ser humano, que a su igual me ladra
por guardián, y le enseña los caninos,
y se saca a sí mismo los tocinos
al servicio del amo de su cuadra
o su pocilga, propia de porcinos
            que esperan la matanza en su pasiva
crïanza, por su falso y solo credo:
la bondad de los malos -por denuedo
tozudo. La maldad le es atractiva,
porque le importa la justicia un bledo.
            Y se deja juzgar por el injusto
que lo condena a ser mera canalla,
perrilla que le da: no da batalla
sino a quien quiere la equidad -combusto
en la hoguera de herejes-, la vitualla
            dejándose robar por carestía
abundante inducida por avaro
el mercader, que cobra en demasía:
Subiendo precios a capricho, es raro
que sienta la más mínima empatía.
            Los otros a su modo y en su grado
dioses también existen, como mitos
o metáforas de algo que no es dado
al azar (humanados, sus delitos
cometen abusivos, aunque al hado
            se someten). Los crea nuestra Parca,
que es el carácter, que podemos, dando
un giro, recrear, al remo en barca
contra corriente, bajo el sabio mando
del piloto mejor, nunca el patriarca,
            porque todo es plural, en superpuestos
estados varios a la vez y a una,
en varia libertad (de todos -de estos
mandones solo no, de gran fortuna,
a que venera el pobre, por enhiestos
            en su soberbia y despectiva cima,
aupados por el bajo con trabajo
precario, y obstinado, de la sima
fundamental, que escupe su gargajo
a quien lo eleva -y tiene en baja estima-
             con su marea -y alta a los de altura,
en donde los sujeta su ignorancia
inducida por la telebasura-).
Parece que quien goza de abundancia
es ídolo de fanes sin cultura
            política, la media casi entera
del vulgo. Siempre nos traiciona, al podio
erguido, el poderoso, y no se altera
de vergüenza. Lo mueve solo el odio
-ama al Poder- hacia la masa obrera
            que lo mantiene arriba, magüer pierda
el derecho jurado por su hocico.
(Qué harto me tiene ya esa falsa izquierda
que a la auténtica vende; y con el Rico
o sus secuaces pacta, y con su Cerda,
            por transitiva propiedad, que roba
la salud a su pueblo, el cual se mata
entregándose, ovejas, a esa Loba,
o cerda-loba, de cloaca rata,
más mala que la bruja de la escoba).
            Dice no tener dios, y es el plutónico
Hades el suyo; el mercader Mercurio,
dios de ladrones lo es también. Demónico
endiosado, como un  fetiche espurio,
promueve idolatría a lo inarmónico,
            y nos desequilibra la balanza
de la Justicia que mostraron ciega
por imparcial, y que se toma a chanza
el juez venal, que pasa de la griega
diosa Diqué, porque él llena su panza
            con mucha vista, en pro de tantos francos
franquistas y retrógrados de altiva
fe en sí mismos y en nada más que en bancos
que los currantes salvan. Y esa criba
que selecciona pajas -no son mancos-
            a perder echa el grano en su graneros
de granadas dispuestas al ataque
del indefenso falto de dineros,
que es además el que padece achaque
o imputación impune, estando en cueros.
            Solo no existe un Dios: el monolítico
del Poder -en que creen los impúdicos
del alma pornográfica- Apolítico
fascista. Puede ser que sean búdicos
los veros, o antes los del paleolítico,
            naturales espíritus -o “vientos”,
que tal significara esa la palabra:
Lo invisible sentido en sentimientos
-de piel- por caros muertos, sin macabra
visión, ánimas ya, vivas, y alientos
            en animales respetados, sacros,
pues les daban sustento, de Natura
pródiga y generosa, en simulacros
sacrificiales adorada pura
o virgen siempre selva, en sus lavacros
            regenerantes, Diana, de primicias
de colecta. Caín hizo su oferta
incrüenta a Yahvé, cuyas delicias
hacían carne y sangre recién muertas.
Rechazó sus verduras, y a injusticias
            y crímenes dio paso con su peso
pesado desigual, en su romana
caprichosa, negándose al progreso
de la cultura agrícola, tirana
su voluntad omnímoda y sin seso.
            Era un celoso Dios, como le dijo
a Moisés en el Nebo. Y esos celos
contagiaron el mundo, ya canijo
por la perra avaricia de los cielos
super Natura, y aunque vino el Hijo
            del amoroso Padre, la exclusiva
del carnívoro mono sobrevive
en la inconsciente mente posesiva
del Patriarca. La Madre en mi lo escribe.
Por él, no va a quedar bicho que viva,
            porque, sin vegetales, cómo caza
la fiera a los herbívoros, si han muerto.
por pauperización. Y la rapaza
raposa, qué gallinas, si no hay huerto.
Y el sindiós cada vez más amenaza.
            Solo no existe un Dios: el que lo puede
todo, y no quiere nada sino a él mismo,
y crea el Universo para adrede
ser temido, flotando en el abismo:
A invento del Patrón, ay Madre, hiede.
 
VIII.   Oración a la Madre Naturaleza
 
            Perdónanos, gran Madre, el gran pecado
de nuestros malos tratos. Generosa,
genérate de nuevo, y al Estado
ponlo al servicio nuestro; al de la Cosa
Suya, nunca otra vez, que siempre es dado
            al apoyo de Capos de esa Mafia
propietaria del mundo, que acumula
las riquezas de todos: Abulafia
no hay que ser para ver cómo especula,
a sus cábalas dado. Y en tu pafia
            isla en que fuiste nata de la roja
sangre celeste y de su nata o semen
acoge nuestro ruego: aoja, aoja
al belicismo, qué no sé qué temen
sus secuaces, si nadie nos arroja
            ni su obús ni su bomba, y las ayudas
a las guerras ajenas ya bastantes
son: para qué matarnos tanto Judas
que traiciona al Amor. Son los mangantes
del Poder quienes nunca abrigan dudas
            de que las guerras hacen el agosto
para su inverso capital en armas,
que la muerte enriquece a bajo costo.
Ya prenden las hogueras con sus tarmas
y mecha al polvorín, por ser angosto
            su canal de empatía con el bajo
al que explota con inmisericorde
tenacidad, hasta morir. No trajo
el Hijo paz: su Iglesia desde el borde
final del IV se tornó en marrajo
            ciclópeo del infiel, y en asesina
de herejes y de brujas. Pero vives
aún -aunque te atraca y te domina
el simio sapiens, que hasta hoy concibes
de tu seno, y te doma, y ya camina
            a su aniquilación-, y una esperanza
nos das: Una conciencia en lo profundo
de entrambos nos anima, aunque, a la usanza
de la modernidad, ingrato el mundo
no te conoce ya. Mientras avanza
            en progreso, también involuciona
al vasto yermo, díscolo pupilo
que no se sabe ver mala persona,
y de Ariadna ha perdido el sabio hilo.
Perdona, y sálvanos, Madre, perdona.
 
IX.      Y líbranos del dictador asedio
del ladrón que nos priva de comunes
servicios estatales: nuestro predio
vendido es por la red de los impunes
criminales en cargos, con el medio
            comprado a todas luces -que quien vota
a los nazis no tiene, porque piensa
por medio de consignas. En la inmensa
mayoría o la media, que es devota
de titulares falsos de la prensa
            de esta Camorra en el Poder, inspira
sensata lucidez, y vea cómo
la timan si se traga la mentira
de que lo justo es malo, en claro asomo
de su pecera opaca al sol, por lira
            a escala de Bethel, que informa, al menos
más que sin bit alguno, si no pulsa
tu espíritu en sus nervios: aquí henos
tan a gusto en el Mal y su convulsa
opresión de injusticia con los buenos.
            Así no vamos a ninguna parte:
no tenemos futuro si nos faltas
y nos puede arrasar el estandarte
del Marte nuclear. Miras más altas
a escalar hacen falta, para darte
            una ocasión de verbo y paz. Y solo
un grupo pacifista clama al cielo
y a la tierra, y denuncia el terco dolo
de que un peligro acecha, por un pelo,
y no que lo provoca el protocolo
            del negocio boyante de Occidente,
que quiere guerra. Guerras siempre hubo,
pero no te dañaban. Se nos miente
para asustarnos con el fiero tubo
del cañón colorado por caliente
            de un fantasma enemigo, y el impuesto
de guerra recaudar, para más rico
hacer al que lo es, con vuelo presto
del alma del ingenuo o el pez chico
a fauces del pez gordo, a quien detesto
            por su egotismo ruin, que nos desprecia.
Y nuestro precio es caro, si barato
para él. El planeta de alopecia
empieza a padecer, y el timorato
teme a los justos y no al vil, facecia
            sin gracia y vieja y mala. Solo Gracia
puede haberla contigo, en ecológica
visión de paz de sana democracia
y no esta ruina clepto-demagógica,
y arte de no informar, o mal, falacia
            y fraude que defrauda, y depaupera
más al pobre currante, que ni pisos
para vivir alcanza, y su nevera
nunca está llena, porque los Narcisos
lo ven feo, y no importa que se muera,
            contento con su Bruja de los Cuentos,
caníbal de inocentes, pues su hechizo
padecen, y los creen, tan contentos
como críos malcriados, que al Chorizo
adoran, que  le saca, y sorbe a tientos
            la sangre -con el seso-, las mantecas:
subyugados están y satisfechos,
gruñendo a protectores de sus secas
-por saqueadas- arcas, y derechos.
Dales el soplo de tus bibliotecas,
            y que entiendan por fin que, si tus zarpas
y colmillos sangrientos son un signo
tuyo, también tus ubres, bajo carpas
de fronda exuberante y tu benigno
cuidado maternal. Sopla en las arpas
            y liras de los vates tu mensaje
de un futuro de paz posible y justo,
si dejamos las guerras, y el coraje
ponemos en su contra, y del augusto
del imperio, plural en su ensamblaje
            único pro ganancia de metálico
financiero tacaño e infecundo,
y su ánimo invasor viejo y vandálico,
violador con ariete bestia y fálico,
a ver si de una vez se arregla el mundo.
 
 Y X.    (Envío)
 
            Cada conciencia, al contemplarse, crea
un cosmos que es su doble, cuya onda
expansiva pervive y que menea
un plectro sembrador de la odisea                                
de sus galaxias, manchas en su monda
            pureza en blanco. Cada cual su mundo
inicia desde sí, y expande en torno,
como el propio universo, del profundo
inconsciente, en un bang, como difundo
yo mismo el mío, que modelo en su horno
            y estallo en supernovas. Me conciencio
de mi Mí-Mismo oscuro y lo ilumino
y me alumbro, y me extraigo del silencio
con el son de la estrofa y me sentencio
a penas que me encuentro en mi camino.
            La depresión y la ansiedad, al verme
lo mal que me he montado mi miraje,
al no saber trepar, por larva o verme
sin su metamorfosis, que se duerme
sin sus laureles, ya largometraje,
            me agobian sin pudor, y me sofoca
su hielo grave, hundiéndome en el fondo
de la sima so peso como roca
planetaria, y naufrago, como toca
a un Titánic atlántico, y me mondo
            cuando, al romper el fondo, al otro lado
antipódico salgo y veo esotra
realidad nunca vista de buen grado
ya, que compensa del aciago enfado
y en su seno de paz móvil me empotra.
            A veces el fracaso, que te humilla,
te da nueva visión de un cielo alterno.
Mejor que doblar siempre la rodilla
es mandar ese mundo tuyo al cuerno.
El verano se fragua en el invierno.
Abre los ojos a la maravilla.