0. Pensar como deporte entretenido entrena
los sesos para al cabo captar mejor las cosas
y al fin no ser la víctima del bulo que en cadena
de teles a la antena nos ata, bajo losas
de adagio lapidario: Aquí descansa uno
que no se creyó nada del mundo y sus retículas
de pesca submarina en donde el pez lobuno
devora al pez cordero: salió de sus cuadrículas
y se inventó otro mundo mejor, porque, reverso,
lo descubrió en su sueño descubridor de américas
que no colonizara, y en yámbico su verso
lo predicó en sus órbitas de músicas esféricas.
Pensar en verso ayuda a en prosa pensar luego
-pues de vencer rigores entrena el ejercicio-
flüidamente. Ahora, a la labor me entrego,
para ensayar en forma -y a fondo- tal jüicio:
Hay cosas que se pueden decir en un poema
tan sólo. No se adaptan al ramo de las prosas
dïarias, porque en ellas son chiste o son pamema
-en él se dicen sólo por ser las más hermosas.
La única Hermosura es la Verdad del Bueno.
No ha sido de este mundo jamás, y si se ha dicho,
siempre ha existido un bicho que, usando su veneno,
La mata, con aplauso de todos para el bicho.
Al fondo, más allá de la apariencia, velo,
la cosa-en-sí se halla de la que no se sabe
qué Diablo es. Y radia, desde un inverso cielo
in nuce, un vuelo ubicuo centrífugo antigrave
y crea los fenómenos de la Naturaleza:
un punto sin volumen, o espaciotiempo, explota
constante en interfase con la conciencia, pieza
en puzle (si percibe su canto porque rota):
Hace catorce mil millones, dice el sabio
cosmólogo, pasó, de años; yo, que ahora
y siempre, porque el tiempo, mirando, si me engabio
al mástil de Einstein, palo mayor (Titón de Aurora),
es sólo una ilusión; y Kant, del seso interno,
lo mismo que el espacio, externo -que se esfuma
en, último, el análisis del físico (y eterno
sin tiempoespacio es todo) como discreta espuma
de cuánticas burbujas-, trascendentales formas
del conocer, consciente. Hay cosas que son válidas
tan sólo en un poema. Se salen de las normas
e, igual que Psiques, dejan, capullos, la crisálidas.
Detrás de los fenómenos despliega la justicia
su obscuridad extraña que pena siempre al justo
que da a la ciega vista. Pensar ya no es noticia.
los sesos para al cabo captar mejor las cosas
y al fin no ser la víctima del bulo que en cadena
de teles a la antena nos ata, bajo losas
de adagio lapidario: Aquí descansa uno
que no se creyó nada del mundo y sus retículas
de pesca submarina en donde el pez lobuno
devora al pez cordero: salió de sus cuadrículas
y se inventó otro mundo mejor, porque, reverso,
lo descubrió en su sueño descubridor de américas
que no colonizara, y en yámbico su verso
lo predicó en sus órbitas de músicas esféricas.
Pensar en verso ayuda a en prosa pensar luego
-pues de vencer rigores entrena el ejercicio-
flüidamente. Ahora, a la labor me entrego,
para ensayar en forma -y a fondo- tal jüicio:
Hay cosas que se pueden decir en un poema
tan sólo. No se adaptan al ramo de las prosas
dïarias, porque en ellas son chiste o son pamema
-en él se dicen sólo por ser las más hermosas.
La única Hermosura es la Verdad del Bueno.
No ha sido de este mundo jamás, y si se ha dicho,
siempre ha existido un bicho que, usando su veneno,
La mata, con aplauso de todos para el bicho.
Al fondo, más allá de la apariencia, velo,
la cosa-en-sí se halla de la que no se sabe
qué Diablo es. Y radia, desde un inverso cielo
in nuce, un vuelo ubicuo centrífugo antigrave
y crea los fenómenos de la Naturaleza:
un punto sin volumen, o espaciotiempo, explota
constante en interfase con la conciencia, pieza
en puzle (si percibe su canto porque rota):
Hace catorce mil millones, dice el sabio
cosmólogo, pasó, de años; yo, que ahora
y siempre, porque el tiempo, mirando, si me engabio
al mástil de Einstein, palo mayor (Titón de Aurora),
es sólo una ilusión; y Kant, del seso interno,
lo mismo que el espacio, externo -que se esfuma
en, último, el análisis del físico (y eterno
sin tiempoespacio es todo) como discreta espuma
de cuánticas burbujas-, trascendentales formas
del conocer, consciente. Hay cosas que son válidas
tan sólo en un poema. Se salen de las normas
e, igual que Psiques, dejan, capullos, la crisálidas.
Detrás de los fenómenos despliega la justicia
su obscuridad extraña que pena siempre al justo
que da a la ciega vista. Pensar ya no es noticia.
Noticia es que no piensan los más -le tienen susto.
Semilla de Justicia -su Órgano legisla-
germina desplegando -Poético Intelecto-,
un cosmos de Formosa Genialidad, que aísla
el vulgo humano luego por odio al Re-insurrecto.
Mas todo es ignorancia del bien, incluso el propio,
común. Y los demonios que fingen ser divinos
empañan los cristales de tele- y microscopio,
y, a la primer de cambio, se vuelven asesinos,
y electos son de nuevo, que el vulgo es muy tozudo,
ÿ ángeles caídos compensan la balanza
reuniéndose en el brazo izquierdo, si se pudo,
re-in-sucitando siempre la última esperanza.
Qué hacer. Omnipotente, el Mal es muy cargante
de ajenas las espaldas del feble, que lo apoya.
Y así su plato carga con peso de elefante
lanudo, y no le importa que arda como Troya
el mundo de sus hijos o nietos. El planeta
ha puesto a su servicio durante el tiempo (in)justo
que le ha tocado en suerte. Y raro es el poeta
que lo denuncia, dado que se halla tan a gusto
en temas apolíticos. Y, encima, me hace el crítico
porque Equidad, Justicia reclamo hasta a los jueces,
parciales, del partido corrupto y aun mefítico
y aún más: mefistofélico: Caníbal que me cueces
el mundo y lo conviertes en campo de refugio
universal, si zampas al mísero, antropófago,
ten cuido, que indigesta, y pronto un artilugio
inteligente surte, dañándote el esófago
por obstrucción del píloro, que no es inteligente
el Mal, que es malo incluso para tu tripa misma.
La gente tiende a vulgo. Vulgar es cuánta gente:
En tu bondad espera, tragando tu sofisma:
razonas mal a posta: “No hay Dios que me compense
o puna, así que ¡al crimen! Que mientras no me pillen
justicias que he comprado, al cuerno el Ateniense
Invento. Y a los justos los suyos los humillen
por medio de mis media que inducen hipnotismo:
Los dioses, para el pobre. Te mueres y no hay nada.
Así que a practicar mi bárbaro egoísmo.
Lo que se tiene es esto. Disfruto la jornada”.
Y como el vulgo imita al jefe, en ésa estamos.
Del otro se aprovecha quien puede. Y así medra.
Queremos todos ser lo mismo que los amos.
No sé cómo salimos de nuestra Edad de Piedra.
Semilla de Justicia -su Órgano legisla-
germina desplegando -Poético Intelecto-,
un cosmos de Formosa Genialidad, que aísla
el vulgo humano luego por odio al Re-insurrecto.
Mas todo es ignorancia del bien, incluso el propio,
común. Y los demonios que fingen ser divinos
empañan los cristales de tele- y microscopio,
y, a la primer de cambio, se vuelven asesinos,
y electos son de nuevo, que el vulgo es muy tozudo,
ÿ ángeles caídos compensan la balanza
reuniéndose en el brazo izquierdo, si se pudo,
re-in-sucitando siempre la última esperanza.
Qué hacer. Omnipotente, el Mal es muy cargante
de ajenas las espaldas del feble, que lo apoya.
Y así su plato carga con peso de elefante
lanudo, y no le importa que arda como Troya
el mundo de sus hijos o nietos. El planeta
ha puesto a su servicio durante el tiempo (in)justo
que le ha tocado en suerte. Y raro es el poeta
que lo denuncia, dado que se halla tan a gusto
en temas apolíticos. Y, encima, me hace el crítico
porque Equidad, Justicia reclamo hasta a los jueces,
parciales, del partido corrupto y aun mefítico
y aún más: mefistofélico: Caníbal que me cueces
el mundo y lo conviertes en campo de refugio
universal, si zampas al mísero, antropófago,
ten cuido, que indigesta, y pronto un artilugio
inteligente surte, dañándote el esófago
por obstrucción del píloro, que no es inteligente
el Mal, que es malo incluso para tu tripa misma.
La gente tiende a vulgo. Vulgar es cuánta gente:
En tu bondad espera, tragando tu sofisma:
razonas mal a posta: “No hay Dios que me compense
o puna, así que ¡al crimen! Que mientras no me pillen
justicias que he comprado, al cuerno el Ateniense
Invento. Y a los justos los suyos los humillen
por medio de mis media que inducen hipnotismo:
Los dioses, para el pobre. Te mueres y no hay nada.
Así que a practicar mi bárbaro egoísmo.
Lo que se tiene es esto. Disfruto la jornada”.
Y como el vulgo imita al jefe, en ésa estamos.
Del otro se aprovecha quien puede. Y así medra.
Queremos todos ser lo mismo que los amos.
No sé cómo salimos de nuestra Edad de Piedra.
I. La nada, que no existe, inunda con su carga
banal nuestra palabra, que ajamos: Nos embarga
su vértigo, y cantamos lo iluso de su cargo
de autoridad por ex- periencia. Sin embargo
es sola la palabra lo que nos hace dioses,
de moda alzáis la estatua que, frágil, conmemora
al líder, que se imita, nos llega ya la Hora:
habrá poesía; empero, ¿poetas? Un poeta
es más que un confidente de corazón careta
del baile de disfraces, que esconde, mortüoria,
la vanidad de todo, con verba transitoria
y frágil; sobre todo es inventor -invenio
también es en latín descubrimiento-: el genio
se escapa de la lámpara, si no lo invoca el salmo
del trovador -lo mismo, en langue d’Oc-: empalmo
mi pluma con la luz, diciendo fiat -templo
al pico por el ala, maestra, sin des-Norte
o des-Oriente, al seno del Nacimiento en porte
explorador, sentado en mi sillón de orejas.
Y recupero, rehago las formas de las viejas
canciones, en que cargo la novedad, asunto
que desconoce el vulgo, y enseño: Desde un Punto
sin mínimo un tamaño siquiera, o tiempo-espacio,
mas con Total Potencia, brotamos del Prefacio
de Mundos, porque algo lo conoció, en sentido
adámico -a su Eva-, y ser no puede ruido
tan solo, porque in-forma lo Todo, aunque se pierde,
conforme se organiza, su información -y el verde
del -eco-bio-sistema se mustia, y toda vida.
Pero aquel ¿Ser? que activa a aquel ¿No-ser? Suicida,
creando su Contrario, ¿Quién es o fue?: es momento
de un nuevo planteamiento de la Cuestión -lo siento
por las ideologías actuales-: yo no digo
el Dios de los Ejércitos que sea; pero sigo,
no obstante, la pesquisa: le cambio el nombre: Numen,
que suena más pagano; y exprimo mi cacumen
por rezumar ideas: ahí hay algo, Sea
lo Qué, pero semeja lo que se dijo Idea
Real, o Nous, potente Conocedor del Vientre,
que concibió, y nos pare: Mientras su Seso entre
en la materia, hay formas -o la energía-, como
las hay en estos versos, formados en sus dísticos,
y ahora un serventesio penúltimo, de un Homo
que ya no cree: quiere Saber, como los místicos,
la Causa de las causas y, en último cuarteto,
hallarle algún Sentido a todo este derroche
del Cosmos, para ¿sólo hacerse vacua noche?
No puede ser el Hecho tan simple -y tan cateto.
II. Los místicos antiguos se equivocaron
todos
teniendo fe en su Dios: humanos, en sus lodos
teniendo fe en su Dios: humanos, en sus lodos
sembraron -y
Lo vieron, alucinando en trance
de amor- un cosmoscopio de indefinido alcance,
un Árbol hecho Flecha al Cielo de la Ultranza.
Y a algunos pobres hombres nos dieron la esperanza
de lo Mejor. Mas era visión de una conciencia
en alterado estado por purga y en videncia.
La ciencia de la óptica creó los telescopios
y vemos las galaxias a que no llegan propios
los ojos, y también los aceleradores
de quanta, o de partículas, que nombran los doctores
en ciencia subatómica, y vemos las partículas
y quanta. ¿Por qué, entonces, no valen las cratículas
de las alteraciones del seso de finestras
al Más Allá del Esto? Si escasas son las muestras
al lado de las técnicas, la tradición es larga:
desde que fuimos Homo el Móvil nos recarga
de los alucinógenos que, como los chamanes,
nos llevan a Otro Mundo, dejando los afanes
de la supervivencia, superviviendo en otros
niveles, de tortura los unos con los potros
de la Naturaleza. Y el gozo, cuando el miedo
cedía, era mayúsculo. Y ahora ya no puedo
su credibilidad feliz tener por cierta,
conforme el cognitivo neurólogo despierta
visiones en nosotros realistas de neuritas,
o axones y sinapsis, neuronas y dendritas:
que sólo son efectos de neurotransmisores
y química en los sesos, pero jamás visores
de lo que queda fuera de los observatorios
en órbita terráquea, o en los laboratorios.
Mas mera ideología, no ciencia, es la materia
decir que existe única: no me parece seria
la idea que defiende, pidiéndonos principio,
que no la idea existe: es solo resto, ripio,
sobrante epifenómeno de un chisme que se actúa
autónomo, ¿una máquina?, que sobras evacúa
al virtüal desagüe de excesos cibernético.
Pero, aunque exista el Mal, el ser humano es ético,
y el Bien gratuito no haÿ motor que lo conciba.
Lograrlo puede sólo una criatura viva
consciente. Satisfecho de sí, con Todo, el Uno,
sin ananké ninguna, un día, Generoso,
le dio por darse en Génesis, si bien, inoportuno
el Mal, la Imperfección, sacó de su reposo
también: Creó a sus Vástagos, la Madre, la Natura,
el Cosmos, para amarlos, y de Ellos somos parte
o Ellas. Y al servicio de su Bondad el arte
de la poesía pongo, y el Coito, que aún perdura.
de amor- un cosmoscopio de indefinido alcance,
un Árbol hecho Flecha al Cielo de la Ultranza.
Y a algunos pobres hombres nos dieron la esperanza
de lo Mejor. Mas era visión de una conciencia
en alterado estado por purga y en videncia.
La ciencia de la óptica creó los telescopios
y vemos las galaxias a que no llegan propios
los ojos, y también los aceleradores
de quanta, o de partículas, que nombran los doctores
en ciencia subatómica, y vemos las partículas
y quanta. ¿Por qué, entonces, no valen las cratículas
de las alteraciones del seso de finestras
al Más Allá del Esto? Si escasas son las muestras
al lado de las técnicas, la tradición es larga:
desde que fuimos Homo el Móvil nos recarga
de los alucinógenos que, como los chamanes,
nos llevan a Otro Mundo, dejando los afanes
de la supervivencia, superviviendo en otros
niveles, de tortura los unos con los potros
de la Naturaleza. Y el gozo, cuando el miedo
cedía, era mayúsculo. Y ahora ya no puedo
su credibilidad feliz tener por cierta,
conforme el cognitivo neurólogo despierta
visiones en nosotros realistas de neuritas,
o axones y sinapsis, neuronas y dendritas:
que sólo son efectos de neurotransmisores
y química en los sesos, pero jamás visores
de lo que queda fuera de los observatorios
en órbita terráquea, o en los laboratorios.
Mas mera ideología, no ciencia, es la materia
decir que existe única: no me parece seria
la idea que defiende, pidiéndonos principio,
que no la idea existe: es solo resto, ripio,
sobrante epifenómeno de un chisme que se actúa
autónomo, ¿una máquina?, que sobras evacúa
al virtüal desagüe de excesos cibernético.
Pero, aunque exista el Mal, el ser humano es ético,
y el Bien gratuito no haÿ motor que lo conciba.
Lograrlo puede sólo una criatura viva
consciente. Satisfecho de sí, con Todo, el Uno,
sin ananké ninguna, un día, Generoso,
le dio por darse en Génesis, si bien, inoportuno
el Mal, la Imperfección, sacó de su reposo
también: Creó a sus Vástagos, la Madre, la Natura,
el Cosmos, para amarlos, y de Ellos somos parte
o Ellas. Y al servicio de su Bondad el arte
de la poesía pongo, y el Coito, que aún perdura.
III. Lo llama tantra en indio. Lo llama el
chino Tao.
El alquimista, Andrógino. Y yo lo llamo K.O.
Los místicos, el éxtasis. Y es como un auto-coito
que trae consecuencias. Pensemos que este introito
fabulador en pro de retirar el velo
por indirecta vía (el mito -por consuelo
frente a la ideología sesgada del Mecano
que oficia el sacerdote de nada, y del tirano
del intelecto agente que crea este poema,
o nous poetikós, en griego, que anatema
es para el fanatismo inquisidor-, es lógica
apuesta pascaliana. No por soteriológica
necesidad, por mera curiosidad científica:
Allá dormía Ella con Él en su pacífica
serenidad, si inquieta a veces por espasmos
semicreativos -eran potentes sus orgasmos-,
y, fuera de egoísmos, a luz dio al, nuevo, Día
(si fue materia sólo, que entonces no existía
tal cual -se crearía después-, era mimética
de espíritu, y de vida, porque era autopiética:
se organizaba sola a sí). Y acaso un polvo
brutal los hizo polvo; y el interior me empolvo
ahora con, y todos -de cosmos-, su cosmético,
que somos. Y es sagrada belleza de profético
pretérito humanístico: el Cosmos es antrópico:
sabía que veníamos y se hizo un crono-tópico
ambiente a que pudiéramos venir a la existencia.
No hablemos más de dioses. Hablemos sólo de Una
No-cosa o Ser, un Eso, y, dentro de la ciencia,
al menos gracias demos al numen de Fortuna
que nos integra de átomos que existen en potencia
desde antes del Big Bang, y están formados de alma
-lo inmaterial se dijo espíritu- en su calma
ya rota -simetría- que a muertes nos sentencia.
IIII. Llamaron los filósofos esencia al ser del ente.
Id est: lo que define, lo que hace diferente
a cada cosa; species también se dijo luego,
pues cada miembro de una -lo supo ver el griego-
podían definirse por lo común a todos.
Pero cada individuo, constituyendo nodos
en la textil urdimbre universal, ¿no tiene
también su propia esencia? Como un perfume lene
aun siendo, destilado ¿de qué sub-stancia básica?
Partículas o quanta la física post-clásica
predica, que son ondas también, el fundamento
de la materia ser, aun si el comportamiento
de cada una sea más propio de un fantasma
porque hacen cosas raras cuya rareza pasma
al que investiga -cree tan solo en la materia.
Allende la experiencia humana y su miseria
hay cosas que son otras, distintas de las cosas
que, por costumbre, vemos, sentimos, como rosas
y espinas, o peñascos o viento o nube o agua,
como esto conocido que es nuestro mundo, en fragua
forjado de esos puntos como espiritüales,
que están en varios sitios al mismo tiempo; y tales
milagros los objetos jamás de la experiencia
podrán sufrir. Y un solo ejemplo de esa ciencia
he puesto; hay más. Y muchos. Pero lo que me admira
de todo más es esto -parece que es mentira-:
un quántum de impreciso ser propio, si se observa,
se vuelve más preciso -¿real?-. Nuestra minerva
los hace ser parientes de lo que se acostumbra
a ver. Y su observancia de leyes las alumbra
para nosotros nuestras, que siempre por normales
tuvimos. Conocidos, se vuelven más cabales,
como si la consciencia determinara nuestra
su estado uno, siendo que en varios su menestra
formaban antes. Niegan materialistas fanes
que tenga implicaciones -que nieguen sus afanes
en pro de lo objetivo- la cosa. Pero influye
en ellas el sujeto. Si todo se destruye
un día, sin embargo, ¿será otra vez fantástico
como su fantasmática aparición? Y ¿plástico
su material, según le influya qué sujeto?
Y ¿qué Sujeto hubo cuando las hizo todas,
mirándolas? Espíritu Observador tendría
que ser. ¿Aquél que indujo la forma en la energía?
Tejido de canales, o texto, Su costura
y confección, avanza inflando su estructura
dinámica, lo mismo que yo, a mi micro escala,
cultivo en estos versos, acequias del sentido,
que humildes, edifico, para alcanzar, por ala
icaria acaso, dédalo, la muerte del olvido.
Y si jamás la alcanzo, al menos, pico y pala
utilicé en la obra que reprodujo el Nido
de donde todo acaba volando en su flüido
venoso, como un cosmos, que, pobre, un alma exhala.
V. Existe una justicia mundana que está
presa
aquí, en su jaula de oro, igual que la princesa
dariana, pero hay Otra que el Cosmos articula
con leyes que se cumplen, no como las que anula
el Prevaricador en práctico ejercicio
de su parcialidad política sin juicio
ecuánime: la humana, robada como Europa
por Zeuses mentirosos,
de una cretense tropa.
Justicia a quien la venda cambiaron por las gafas
combadas esos gafes que forjan las estafas
mayores y normales -sumada por secuestro
a la indefensa grey, que elige al fuerte Ancestro
Zorruno por modelo, y favorece al fuerte,
león de selva ilusa de oro, que se vierte
en el presente en mano corrupta que el ungüento
acepta, siendo cómplice la masa en sentimiento
servil, que propaganda dïaria la hipnotiza.
Si alguna vez despierta, ¿verá la cruel paliza
que por la transitiva se da, también? O acaso
¿la hipnosis es superflua?: ¿la envidia de su raso
estado por el bravo que desafía el uso
del resignado es causa de su desnorte, infuso
por su ruindad, y abriga fatal ese deseo
de renegar del nuevo, por serlo, un Prometeo
que Lucifer parece al ojo en conformismo
con el patrón de siempre, que da más de lo mismo,
miseria para el bajo, riqueza para el propio?
Que ¡“todos son iguales”! Con trompa de Falopio
escuchan, y ven sombras con el final del recto.
Ay cómo redimirlos -ni pudo el Resurrecto-,
y esa ignorancia propia requiere de un milagro,
al parecer. Sagrada -y a ella me consagro-,
parece que no hay forma de hacer que la Justicia,
la Otra, no raptada, que late en la primicia
de la homeostasis cósmica, patente, cuando fragua
en su presente eterno el tiempo (que nos agua
la unión que hace la fuerza contra la fuerza inicua
que nos desune, causa de la cojera ubicua
del ritmo universal -por simetrías rotas
sin las que no se crea, y atónicas las notas
del Pentagrama, el Mal-, y restituir debemos,
para que el Vulgo se haga por fin un justo Demos),
advenga, esa Justicia, a la inconsciente Masa.
Mas desde aquel trasfondo su inspiración se eyecta,
y alguno ve su nimbo en nuestra Seso-Casa:
el Ecologos Mutuo de Amor a la perfecta
Utopia, sin la tilde, la forma más correcta,
inalcanzable, índice de vía, que fracasa
-pero mejora el tránsito en dirección no abyecta.
(Abyecta fue la Historia del Homo, en que se basa).
Que cante la siniestra. La culpa es del conforme.
La Rebelión es bella: Luzbel nos ilumine.
Que el Dios era un tirano. Y el pájaro, que trine.
O ahí permaneced, bajo ese peso enorme
del Ídolo de todo lo amorfo y lo disforme
y el caos cunda y reine: su mísero alucine
colaboracionista padezca en uniforme
el necio, el sinvergüenza, el dueño, y os confine.
Ser libre es de justicia de iguales. (Y en sexteto
son ético concluyo): Alzaos insurgentes,
que surjan en los páramos renovadoras fuentes
que traigan primaveras de paz, qué hermoso reto,
un sueño de igualdad de pobres inocentes
-y ya, por fin, dejémonos de hacer el buen Cateto.
Quien teme decir disparates nunca dirá una genialidad
Miguel Romero Esteo (comunicación personal)
El eclipse de Dios
Martin Buber
¿Cuál es el grano de arena que, añadido, trasforma varios de ellos en un montón?
Eubulides de Mégara (paráfrasis de la “Paradoja Sorites”, atribuida a).
El alquimista, Andrógino. Y yo lo llamo K.O.
Los místicos, el éxtasis. Y es como un auto-coito
que trae consecuencias. Pensemos que este introito
fabulador en pro de retirar el velo
por indirecta vía (el mito -por consuelo
frente a la ideología sesgada del Mecano
que oficia el sacerdote de nada, y del tirano
del intelecto agente que crea este poema,
o nous poetikós, en griego, que anatema
es para el fanatismo inquisidor-, es lógica
apuesta pascaliana. No por soteriológica
necesidad, por mera curiosidad científica:
Allá dormía Ella con Él en su pacífica
serenidad, si inquieta a veces por espasmos
semicreativos -eran potentes sus orgasmos-,
y, fuera de egoísmos, a luz dio al, nuevo, Día
(si fue materia sólo, que entonces no existía
tal cual -se crearía después-, era mimética
de espíritu, y de vida, porque era autopiética:
se organizaba sola a sí). Y acaso un polvo
brutal los hizo polvo; y el interior me empolvo
ahora con, y todos -de cosmos-, su cosmético,
que somos. Y es sagrada belleza de profético
pretérito humanístico: el Cosmos es antrópico:
sabía que veníamos y se hizo un crono-tópico
ambiente a que pudiéramos venir a la existencia.
No hablemos más de dioses. Hablemos sólo de Una
No-cosa o Ser, un Eso, y, dentro de la ciencia,
al menos gracias demos al numen de Fortuna
que nos integra de átomos que existen en potencia
desde antes del Big Bang, y están formados de alma
-lo inmaterial se dijo espíritu- en su calma
ya rota -simetría- que a muertes nos sentencia.
Id est: lo que define, lo que hace diferente
a cada cosa; species también se dijo luego,
pues cada miembro de una -lo supo ver el griego-
podían definirse por lo común a todos.
Pero cada individuo, constituyendo nodos
en la textil urdimbre universal, ¿no tiene
también su propia esencia? Como un perfume lene
aun siendo, destilado ¿de qué sub-stancia básica?
Partículas o quanta la física post-clásica
predica, que son ondas también, el fundamento
de la materia ser, aun si el comportamiento
de cada una sea más propio de un fantasma
porque hacen cosas raras cuya rareza pasma
al que investiga -cree tan solo en la materia.
Allende la experiencia humana y su miseria
hay cosas que son otras, distintas de las cosas
que, por costumbre, vemos, sentimos, como rosas
y espinas, o peñascos o viento o nube o agua,
como esto conocido que es nuestro mundo, en fragua
forjado de esos puntos como espiritüales,
que están en varios sitios al mismo tiempo; y tales
milagros los objetos jamás de la experiencia
podrán sufrir. Y un solo ejemplo de esa ciencia
he puesto; hay más. Y muchos. Pero lo que me admira
de todo más es esto -parece que es mentira-:
un quántum de impreciso ser propio, si se observa,
se vuelve más preciso -¿real?-. Nuestra minerva
los hace ser parientes de lo que se acostumbra
a ver. Y su observancia de leyes las alumbra
para nosotros nuestras, que siempre por normales
tuvimos. Conocidos, se vuelven más cabales,
como si la consciencia determinara nuestra
su estado uno, siendo que en varios su menestra
formaban antes. Niegan materialistas fanes
que tenga implicaciones -que nieguen sus afanes
en pro de lo objetivo- la cosa. Pero influye
en ellas el sujeto. Si todo se destruye
un día, sin embargo, ¿será otra vez fantástico
como su fantasmática aparición? Y ¿plástico
su material, según le influya qué sujeto?
Y ¿qué Sujeto hubo cuando las hizo todas,
mirándolas? Espíritu Observador tendría
que ser. ¿Aquél que indujo la forma en la energía?
Tejido de canales, o texto, Su costura
y confección, avanza inflando su estructura
dinámica, lo mismo que yo, a mi micro escala,
cultivo en estos versos, acequias del sentido,
que humildes, edifico, para alcanzar, por ala
icaria acaso, dédalo, la muerte del olvido.
Y si jamás la alcanzo, al menos, pico y pala
utilicé en la obra que reprodujo el Nido
de donde todo acaba volando en su flüido
venoso, como un cosmos, que, pobre, un alma exhala.
aquí, en su jaula de oro, igual que la princesa
dariana, pero hay Otra que el Cosmos articula
con leyes que se cumplen, no como las que anula
el Prevaricador en práctico ejercicio
de su parcialidad política sin juicio
ecuánime: la humana, robada como Europa
Justicia a quien la venda cambiaron por las gafas
combadas esos gafes que forjan las estafas
mayores y normales -sumada por secuestro
a la indefensa grey, que elige al fuerte Ancestro
Zorruno por modelo, y favorece al fuerte,
león de selva ilusa de oro, que se vierte
en el presente en mano corrupta que el ungüento
acepta, siendo cómplice la masa en sentimiento
servil, que propaganda dïaria la hipnotiza.
Si alguna vez despierta, ¿verá la cruel paliza
que por la transitiva se da, también? O acaso
¿la hipnosis es superflua?: ¿la envidia de su raso
estado por el bravo que desafía el uso
del resignado es causa de su desnorte, infuso
por su ruindad, y abriga fatal ese deseo
de renegar del nuevo, por serlo, un Prometeo
que Lucifer parece al ojo en conformismo
con el patrón de siempre, que da más de lo mismo,
miseria para el bajo, riqueza para el propio?
Que ¡“todos son iguales”! Con trompa de Falopio
escuchan, y ven sombras con el final del recto.
Ay cómo redimirlos -ni pudo el Resurrecto-,
y esa ignorancia propia requiere de un milagro,
al parecer. Sagrada -y a ella me consagro-,
parece que no hay forma de hacer que la Justicia,
la Otra, no raptada, que late en la primicia
de la homeostasis cósmica, patente, cuando fragua
en su presente eterno el tiempo (que nos agua
la unión que hace la fuerza contra la fuerza inicua
que nos desune, causa de la cojera ubicua
del ritmo universal -por simetrías rotas
sin las que no se crea, y atónicas las notas
del Pentagrama, el Mal-, y restituir debemos,
para que el Vulgo se haga por fin un justo Demos),
advenga, esa Justicia, a la inconsciente Masa.
Mas desde aquel trasfondo su inspiración se eyecta,
y alguno ve su nimbo en nuestra Seso-Casa:
el Ecologos Mutuo de Amor a la perfecta
Utopia, sin la tilde, la forma más correcta,
inalcanzable, índice de vía, que fracasa
-pero mejora el tránsito en dirección no abyecta.
(Abyecta fue la Historia del Homo, en que se basa).
Que cante la siniestra. La culpa es del conforme.
La Rebelión es bella: Luzbel nos ilumine.
Que el Dios era un tirano. Y el pájaro, que trine.
O ahí permaneced, bajo ese peso enorme
del Ídolo de todo lo amorfo y lo disforme
y el caos cunda y reine: su mísero alucine
colaboracionista padezca en uniforme
el necio, el sinvergüenza, el dueño, y os confine.
Ser libre es de justicia de iguales. (Y en sexteto
son ético concluyo): Alzaos insurgentes,
que surjan en los páramos renovadoras fuentes
que traigan primaveras de paz, qué hermoso reto,
un sueño de igualdad de pobres inocentes
-y ya, por fin, dejémonos de hacer el buen Cateto.
VI. El vulgo me critica porque hablo de
política
tan solo, y yo no canto sino de, paralítica,
la médica Justicia que no se cura, lesa
del juez parcial: no juzga a la gentuza tiesa
y prieta de canuto, torcida por entuertos
tramados para hacerse con el de vivos muertos
de hambre que, no obstante, prefieren sus chorizos.
Política es el arte de gobernar sin rizos
de realimentación con hambres del de abajo.
Mal paga, y lo que gana invierte sin el tajo
de regla alguna, a salvo de Estados de Derecho,
y a cambio da al tirado las sobras y el desecho,
y el plusvalor se queda e inviértelo de nuevo
y, cada vez más rico, le importa el Bien un huevo
podrido. Y me los toca. Y estoy hasta los mismos.
Por qué elegís a esos -y a los de equilibrismos
para llegar fin de mes, les den más hondo
debajo de la bota de clavos. Me respondo:
¿Qué os da el sepulturero de los derechos vuestros?
¿Os gusta sometidos por siempre ser cabestros
que el yugo lamen, ani- linguando la poesía
del laureado en mímesis? Poesía hubo el Día
Primero en que Elohim -Losdioses del Antaño-,
cuando Creación había -ÿ hay, si no hay apaño
de facilonería, ni teme al disparate
el genio en esta búsqueda. De salsa de tomate
la sangre del usual poema sin poiesis
produce nada, salvo en serie, ni exegesis
de lo real profundo: se queda en el pellejo
de la experiencia falsa y, cuando en entrecejo
fruncirse deba en inte- rrogacïón perpleja
por investigación volvemos con la vieja
película del paso del tiempo, o anodino
amor del consagrado por hábito sin tino
en novedad. Os insto a la creación perpetua
y despreciáis mi empresa por rara y fatua, y fetua
tradicional o fatwa me da el muftí del libro
sagrado, que se sabe -y es Líber a quien libro
de su prisión de Olvido- que es falso, si a la letra
se toma -y lo interpreta-. Mi vocación me impetra
que busque la Verdad, no la de siempre, en vista
de su irrealidad. Lo Vero se conquista
pensando en verso -impropio de moda y superficie-,
como camino extraño de formas que me inicie
en la carrera de óbices electos que me esfuerce
en ingeniámelas, para salvarlo. Tuerce
y vicia la costumbre. Por al revuelto río
en pesca de jüicio original me envío
a mí. E invento formas que, dadas al desuso,
recobro y reelaboro, a suso desde ayuso,
y raro seso -ajeno a la costumbre, implícita
en la neurona triste de oficio que, aunque lícita,
jamás se da al oficio, intécnica- desvelo
en mí. Con mucho estudio de datos, por el cielo
antiguo redescubro la Fuente del Sentido.
Si yerro, porque, humano, no habré, quizá, podido
lograrlo, emprendo, empero, el nuevo intento a gusto,
por nunca a la ignorancia tenerle apego, o susto.
El seso de lo todo predice una sentencia
de muerte: la Energía Oscura diferencia
y aleja las galaxias: la máxima entropía
o térmica la muerte de todo cierto día
agotará su vida. Pero con un invento
ensueña mi esperanza: La fuerza de ese aliento
luctuoso ¿utilizado de combustible acaso,
con técnicas humanas, podría ser; y el paso
al mar del Equilibrio fatal sin homeostasis
del Sin-calor ni vida, reconstruiría el chasis
del Cosmos, manteniéndolo en su función? Hay mucho
tïempo para darse tal maravilla, y lucho
con esperanza deses- perada por la Causa.
Morirse para siempre no es justo, debe pausa
haber en ese vértigo legítima que frene
el curso del fatídico destino de esa Gene-
ración de Todo a Nada, la Desembocadura.
El Mar. Si la entropía degrada con usura
lo ente, esa energía que al Cosmos acelera
hacia su fin, usada reversa de manera,
contra su sí, invertida, Constante Cosmológica,
¿de re-inyección vital para nutrir el Fuego
de Heráclito sería, por más que paradójica,
nueva Ocasión, Fortuna de un místico Estratego
que venza en la Batalla contra la incierta Lógica
de un Logos por encima del egoísta Ego
que eterno le rehaga el ciclo? Me despego
de un Universo vano a un cielo, en pedagógica
Verdad de Ontología, o sea antonomasia
por excelencia excelsa a un Dios de más Altura.
Y si no puede ser, será literatura
para supervivencia del Ínterin, de afasia
Verbal curada. Tal Lenguaje que se extasia
con su Sentido propio que de la muerte cura.
tan solo, y yo no canto sino de, paralítica,
la médica Justicia que no se cura, lesa
del juez parcial: no juzga a la gentuza tiesa
y prieta de canuto, torcida por entuertos
tramados para hacerse con el de vivos muertos
de hambre que, no obstante, prefieren sus chorizos.
Política es el arte de gobernar sin rizos
de realimentación con hambres del de abajo.
Mal paga, y lo que gana invierte sin el tajo
de regla alguna, a salvo de Estados de Derecho,
y a cambio da al tirado las sobras y el desecho,
y el plusvalor se queda e inviértelo de nuevo
y, cada vez más rico, le importa el Bien un huevo
podrido. Y me los toca. Y estoy hasta los mismos.
Por qué elegís a esos -y a los de equilibrismos
para llegar fin de mes, les den más hondo
debajo de la bota de clavos. Me respondo:
¿Qué os da el sepulturero de los derechos vuestros?
¿Os gusta sometidos por siempre ser cabestros
que el yugo lamen, ani- linguando la poesía
del laureado en mímesis? Poesía hubo el Día
Primero en que Elohim -Losdioses del Antaño-,
cuando Creación había -ÿ hay, si no hay apaño
de facilonería, ni teme al disparate
el genio en esta búsqueda. De salsa de tomate
la sangre del usual poema sin poiesis
produce nada, salvo en serie, ni exegesis
de lo real profundo: se queda en el pellejo
de la experiencia falsa y, cuando en entrecejo
fruncirse deba en inte- rrogacïón perpleja
por investigación volvemos con la vieja
película del paso del tiempo, o anodino
amor del consagrado por hábito sin tino
en novedad. Os insto a la creación perpetua
y despreciáis mi empresa por rara y fatua, y fetua
tradicional o fatwa me da el muftí del libro
sagrado, que se sabe -y es Líber a quien libro
de su prisión de Olvido- que es falso, si a la letra
se toma -y lo interpreta-. Mi vocación me impetra
que busque la Verdad, no la de siempre, en vista
de su irrealidad. Lo Vero se conquista
pensando en verso -impropio de moda y superficie-,
como camino extraño de formas que me inicie
en la carrera de óbices electos que me esfuerce
en ingeniámelas, para salvarlo. Tuerce
y vicia la costumbre. Por al revuelto río
en pesca de jüicio original me envío
a mí. E invento formas que, dadas al desuso,
recobro y reelaboro, a suso desde ayuso,
y raro seso -ajeno a la costumbre, implícita
en la neurona triste de oficio que, aunque lícita,
jamás se da al oficio, intécnica- desvelo
en mí. Con mucho estudio de datos, por el cielo
antiguo redescubro la Fuente del Sentido.
Si yerro, porque, humano, no habré, quizá, podido
lograrlo, emprendo, empero, el nuevo intento a gusto,
por nunca a la ignorancia tenerle apego, o susto.
El seso de lo todo predice una sentencia
de muerte: la Energía Oscura diferencia
y aleja las galaxias: la máxima entropía
o térmica la muerte de todo cierto día
agotará su vida. Pero con un invento
ensueña mi esperanza: La fuerza de ese aliento
luctuoso ¿utilizado de combustible acaso,
con técnicas humanas, podría ser; y el paso
al mar del Equilibrio fatal sin homeostasis
del Sin-calor ni vida, reconstruiría el chasis
del Cosmos, manteniéndolo en su función? Hay mucho
tïempo para darse tal maravilla, y lucho
con esperanza deses- perada por la Causa.
Morirse para siempre no es justo, debe pausa
haber en ese vértigo legítima que frene
el curso del fatídico destino de esa Gene-
ración de Todo a Nada, la Desembocadura.
El Mar. Si la entropía degrada con usura
lo ente, esa energía que al Cosmos acelera
hacia su fin, usada reversa de manera,
contra su sí, invertida, Constante Cosmológica,
¿de re-inyección vital para nutrir el Fuego
de Heráclito sería, por más que paradójica,
nueva Ocasión, Fortuna de un místico Estratego
que venza en la Batalla contra la incierta Lógica
de un Logos por encima del egoísta Ego
que eterno le rehaga el ciclo? Me despego
de un Universo vano a un cielo, en pedagógica
Verdad de Ontología, o sea antonomasia
por excelencia excelsa a un Dios de más Altura.
Y si no puede ser, será literatura
para supervivencia del Ínterin, de afasia
Verbal curada. Tal Lenguaje que se extasia
con su Sentido propio que de la muerte cura.
VII. En fin: son fantasías. Lo reconozco. El
mito
creó, según modelo, a Dios, el Infinito
Señor del Universo, del bárbaro tirano
que impone por la fuerza una justicia en vano
así llamada. Y falso es ese mal modelo
de Dios o de los dioses. Si del anciano Abuelo,
de autoridad por sabio, y no por fuerte -o bruto-,
hubiéramos tomado ejemplo, el Absoluto
Divino hubiera sido creado diferente
del Dios del Tiempo Tor- mentoso e Inclemente
y el Rayo. El buen Jesús lo llama Abba: Papi.
Y en el Enuma Elish, fue Anu quien de Capi
hacía de los dioses, hasta que la Amenaza
de la Dragona Tiamat, enviada fue de caza
teológica. Fue entonces cuando Marduk se impuso,
el Dios de la Inclemente Tormenta, y el abuso
del orden de la fuerza, después de con su rayo
freír a la Monstruosa. Y pudo volver Mayo
florido y permanente. Cumplido el pacto previo
obtuvo el mando, a salvo los dioses. Pero -abrevio
el cuento mitológico- ya cada dios tenía
que hacer para Marduk, alzado en jerarquía,
para mantenimiento del Cosmos, la tarea
más dura y más sufrida, de la peor ralea
más bien, si propia de alguien, de bestias, al servicio
del Dios en Jefe. Un sabio dios, técnico, el suplicio
quitó de trabajar a sus iguales, siervos
del Fuerte, que eran duros trabajos y protervos:
Hiciéronnnos los dioses, para servirlos como
esclavos, con los restos de la Serpiente: el Homo
la forma de un dios sabio (llamado Enki) entraña,
pero es su material el de una Diabla extraña
al Cosmos. Y es el Caos, su fuente, quien la envía
porque los dioses, seres del orden, si dormía,
lo molestaban. Luego, sapientes nuestros hómines
sirvieron a los dioses -o a sacerdotes dómines,
en pacto con los reyes sagrados de la línea
del Fuerte genealógica. Cultivos de gramínea
silvestre del neolítico creaban excedentes:
hacía falta guardia. Marduk nombró a tenientes
de tierras con sus curas, y tropa y policía,
y desde entonces, años, diez mil harán y un día,
en Dios creímos Fuerte y Atroz como un monarca
severo -e inclemente-, que a todos nos abarca
para servirlo. Y ése no puede ser el mío.
Ni el verdadero, es obvio. El bravo desafío
de Lucifer se vuelve simpático: un valiente
Non serviam dijo y pena sufrió en el más ardiente
y cruel infierno o cárcel donde el Valor se quema,
y aterra a todo el mundo su ejemplo, y mi poema
lo canta: el justo a gente normal no gusta, puesto
que, siendo pecadora, le aterra con arresto
pagar, si apoya al bravo. Se vuelve partidaria
del orden que la oprime, y achaca el mal al justo;
prefiere traicionarlo, para que la calvaria
condena no le caiga también, que tiene susto,
pavor, al terrorismo, de Estado, y la sumaria
tribuna al Mal se suma, y a mí me da un disgusto
soberbio y soberano, porque el Matón Robusto,
el peso de su masa, gratuita mercenaria,
nos riega con diarrea mental por miedo pánico,
aunque su dios no es Pan, si Pan es la Natura,
y se parece al Diablo. Y apelan al tiránico
-mejor que al justiciero- porque la dictadura
defiende en corsé prieto el orden que un vesánico
propone; y yo estoy harto de tanta chifladura.
creó, según modelo, a Dios, el Infinito
Señor del Universo, del bárbaro tirano
que impone por la fuerza una justicia en vano
así llamada. Y falso es ese mal modelo
de Dios o de los dioses. Si del anciano Abuelo,
de autoridad por sabio, y no por fuerte -o bruto-,
hubiéramos tomado ejemplo, el Absoluto
Divino hubiera sido creado diferente
del Dios del Tiempo Tor- mentoso e Inclemente
y el Rayo. El buen Jesús lo llama Abba: Papi.
Y en el Enuma Elish, fue Anu quien de Capi
hacía de los dioses, hasta que la Amenaza
de la Dragona Tiamat, enviada fue de caza
teológica. Fue entonces cuando Marduk se impuso,
el Dios de la Inclemente Tormenta, y el abuso
del orden de la fuerza, después de con su rayo
freír a la Monstruosa. Y pudo volver Mayo
florido y permanente. Cumplido el pacto previo
obtuvo el mando, a salvo los dioses. Pero -abrevio
el cuento mitológico- ya cada dios tenía
que hacer para Marduk, alzado en jerarquía,
para mantenimiento del Cosmos, la tarea
más dura y más sufrida, de la peor ralea
más bien, si propia de alguien, de bestias, al servicio
del Dios en Jefe. Un sabio dios, técnico, el suplicio
quitó de trabajar a sus iguales, siervos
del Fuerte, que eran duros trabajos y protervos:
Hiciéronnnos los dioses, para servirlos como
esclavos, con los restos de la Serpiente: el Homo
la forma de un dios sabio (llamado Enki) entraña,
pero es su material el de una Diabla extraña
al Cosmos. Y es el Caos, su fuente, quien la envía
porque los dioses, seres del orden, si dormía,
lo molestaban. Luego, sapientes nuestros hómines
sirvieron a los dioses -o a sacerdotes dómines,
en pacto con los reyes sagrados de la línea
del Fuerte genealógica. Cultivos de gramínea
silvestre del neolítico creaban excedentes:
hacía falta guardia. Marduk nombró a tenientes
de tierras con sus curas, y tropa y policía,
y desde entonces, años, diez mil harán y un día,
en Dios creímos Fuerte y Atroz como un monarca
severo -e inclemente-, que a todos nos abarca
para servirlo. Y ése no puede ser el mío.
Ni el verdadero, es obvio. El bravo desafío
de Lucifer se vuelve simpático: un valiente
Non serviam dijo y pena sufrió en el más ardiente
y cruel infierno o cárcel donde el Valor se quema,
y aterra a todo el mundo su ejemplo, y mi poema
lo canta: el justo a gente normal no gusta, puesto
que, siendo pecadora, le aterra con arresto
pagar, si apoya al bravo. Se vuelve partidaria
del orden que la oprime, y achaca el mal al justo;
prefiere traicionarlo, para que la calvaria
condena no le caiga también, que tiene susto,
pavor, al terrorismo, de Estado, y la sumaria
tribuna al Mal se suma, y a mí me da un disgusto
soberbio y soberano, porque el Matón Robusto,
el peso de su masa, gratuita mercenaria,
nos riega con diarrea mental por miedo pánico,
aunque su dios no es Pan, si Pan es la Natura,
y se parece al Diablo. Y apelan al tiránico
-mejor que al justiciero- porque la dictadura
defiende en corsé prieto el orden que un vesánico
propone; y yo estoy harto de tanta chifladura.
IX. Basílides, el Gnóstico, llamaba
inexistente,
por fuera estar del Cosmos, a Dios. Jamás un ente
con ser podía ser Aquél que el ser creara.
Desde esa inexistencia su alquímica alquitara
a-cósmica creó el ser, su negativo,
el Cosmos existente, que dio de sí, nocivo
por mala copia ser Aquél. A los Papeles
dio vuelta Sacros: fue Yahvé, no el Bien, de crueles
instintos, Saboth, quien hizo -mal- el mundo;
y así funciona todo. Al cerdo más inmundo,
cercado de sus lobos guardianes el rebaño
aclama Guía, Líder o Führer, con amaño
de propaganda en pro del genocida, rata
ratera de cloaca universal, pirata
de corso con patente, para esquilmar al tonto
-hay mucho- que se pone de parte suya, pronto
a la resignación, por miedo a su Adversario
Teológico, el que y libra y salva del Corsario
Policïal. Y el Justo padece la condena
y la traición del judas de turno y la cadena
perpetua, que merece el Fuerte, y el Azote
de Dios, padece en cruz o antena de ese bote
del que el Logrero chupa. Y al Dios, Inexistente
en este Cosmos, fuera del mismo, oscura Fuente
de Todo, que, latente, su onda envía, o mana,
con forma de mesías que canten su lozana
Palabra, no se escucha, y pútrida su iglesia
practica lo contrario de lo que Aquél practica:
parece que padece una severa amnesia
y deja que le inyecte Mammón Plutón de rica
caverna ali-babiana, un chute de anestesia.
Y no le duele el mísero, en pro del cual predica
el Justo, a que el demiurgo señala de su pica
cruzada como diablo. En su palingenesia
espero y su derrota de nuevo hasta el momento
en que esta masa simia se vuelva al fin humana
de vero, si eso es algo. Que no me da la gana
de triste conformarme. Y en el conocimiento
ahondo y subo humilde. Y espero lo que siento:
que la Justicia, acósmica, advenga soberana.
por fuera estar del Cosmos, a Dios. Jamás un ente
con ser podía ser Aquél que el ser creara.
Desde esa inexistencia su alquímica alquitara
a-cósmica creó el ser, su negativo,
el Cosmos existente, que dio de sí, nocivo
por mala copia ser Aquél. A los Papeles
dio vuelta Sacros: fue Yahvé, no el Bien, de crueles
instintos, Saboth, quien hizo -mal- el mundo;
y así funciona todo. Al cerdo más inmundo,
cercado de sus lobos guardianes el rebaño
aclama Guía, Líder o Führer, con amaño
de propaganda en pro del genocida, rata
ratera de cloaca universal, pirata
de corso con patente, para esquilmar al tonto
-hay mucho- que se pone de parte suya, pronto
a la resignación, por miedo a su Adversario
Teológico, el que y libra y salva del Corsario
Policïal. Y el Justo padece la condena
y la traición del judas de turno y la cadena
perpetua, que merece el Fuerte, y el Azote
de Dios, padece en cruz o antena de ese bote
del que el Logrero chupa. Y al Dios, Inexistente
en este Cosmos, fuera del mismo, oscura Fuente
de Todo, que, latente, su onda envía, o mana,
con forma de mesías que canten su lozana
Palabra, no se escucha, y pútrida su iglesia
practica lo contrario de lo que Aquél practica:
parece que padece una severa amnesia
y deja que le inyecte Mammón Plutón de rica
caverna ali-babiana, un chute de anestesia.
Y no le duele el mísero, en pro del cual predica
el Justo, a que el demiurgo señala de su pica
cruzada como diablo. En su palingenesia
espero y su derrota de nuevo hasta el momento
en que esta masa simia se vuelva al fin humana
de vero, si eso es algo. Que no me da la gana
de triste conformarme. Y en el conocimiento
ahondo y subo humilde. Y espero lo que siento:
que la Justicia, acósmica, advenga soberana.
IX.
Nada es nada; ni nadie es nadie: todo es
a su manera y en su grado.
García Bacca
García Bacca
Mi Dios es
Otro. Atrae ubicuo en el futuro
por máxima Hermosura moral en su seguro
de calma sin tormenta a todos los honestos.
Que exista es muy dudoso. Por eso invento, puestos
a descubrir trovando, y bien, ese Atractivo
que las ideologías actuales, al Dios Vivo
negándose a seguir, han muerto, desde Nietzsche
al menos, sin pensar que, aparte del fetiche
católico, no haÿ ninguna alternativa:
“La nuestra fue la vera religio: Si no viva
está, ni permanece creída, otra ninguna
tampoco, ni cualquiera idea inoportuna
que suene a Dios, es cierta". Llamémosle Lo Nada
-como el Pseudo Dionisio Areopagita, dada
su incognoscible supra- esencia indefinible
por la razón, lo mismo que nada, en su impasible
No-ser que, si anulamos la voluntad, sus trinos
en nuestro corazón alegran: De Molinos
en su quietista Guía espiritual lo estudia
y manifiesta -luego la Iglesia lo repudia-:
Detrás de toda nada, o en ella, Dios habita.
Si somos nada, somos con Dios, en su infinita
nihïlidad.
La física defiende que el vacío
no-ser democritano, real, pese a su frío
espacio sideral, contiene una energía
mayor que la nuclear, y fue infinita el día
de la Creación y, puesto que nunca se destruye
y sólo se trasforma, pese a que nos rehuye
en cuanto usada, es sólo cuestión de mera forma.
Y a quien inventa formas ¿concebiremos horma
de zapatero humano? Un Logos inmanente
a la energía misma que a sí desde su Fuente
se auto-organiza poética, o se auto-poietiza
en organismo, gesta la Ley que Constituye
el Cambio de los Cambios, que nada se destruye,
que todo se trasforma, de nuevo se organiza
origen permanente, y siempre restituye
el ser a cuanto nuevo se forme en esta liza
de vida y muerte y vida y muerte, que concluye
en vida, y, si la nada es fin, como es huidiza
porque la nada no es ni nada, porque nada
es nada y, pues, ni nadie es nadie, todos somos,
que todo es, y es siempre, aun míseros los homos,
mientras que somos. Luego seremos la bandada
de formas sucesivas que vuelen como plomos
por almas del Cañón a, nueva, otra alborada
que inicie un nuevo ciclo. Que nadie aquí se muere,
excepto el ego ególatra y egocentrista, avaro
de reconocimiento, que ni conoce al raro
ni reconoce nadie distinto, y aun lo hiere
con criminal discrimen, porque no está seguro
de sí ni su fantasma que luce para aplauso
del mundanal rüido, y a mí, como le causo
ese extrañeza inquieta, me tira por el muro
de su famiglia de élite, un muro que es su espejo
realista, pero irreal, en donde vense dioses
y se lo creen. Pero afuera, en los reboses
que sobran, de la tapia, se extiende lo perplejo.
Lo que es este estrambote sonético que dejo,
como un renacimiento de un son de paz. Y adios es.
por máxima Hermosura moral en su seguro
de calma sin tormenta a todos los honestos.
Que exista es muy dudoso. Por eso invento, puestos
a descubrir trovando, y bien, ese Atractivo
que las ideologías actuales, al Dios Vivo
negándose a seguir, han muerto, desde Nietzsche
al menos, sin pensar que, aparte del fetiche
católico, no haÿ ninguna alternativa:
“La nuestra fue la vera religio: Si no viva
está, ni permanece creída, otra ninguna
tampoco, ni cualquiera idea inoportuna
que suene a Dios, es cierta". Llamémosle Lo Nada
-como el Pseudo Dionisio Areopagita, dada
su incognoscible supra- esencia indefinible
por la razón, lo mismo que nada, en su impasible
No-ser que, si anulamos la voluntad, sus trinos
en nuestro corazón alegran: De Molinos
en su quietista Guía espiritual lo estudia
y manifiesta -luego la Iglesia lo repudia-:
Detrás de toda nada, o en ella, Dios habita.
Si somos nada, somos con Dios, en su infinita
nihïlidad.
La física defiende que el vacío
no-ser democritano, real, pese a su frío
espacio sideral, contiene una energía
mayor que la nuclear, y fue infinita el día
de la Creación y, puesto que nunca se destruye
y sólo se trasforma, pese a que nos rehuye
en cuanto usada, es sólo cuestión de mera forma.
Y a quien inventa formas ¿concebiremos horma
de zapatero humano? Un Logos inmanente
a la energía misma que a sí desde su Fuente
se auto-organiza poética, o se auto-poietiza
en organismo, gesta la Ley que Constituye
el Cambio de los Cambios, que nada se destruye,
que todo se trasforma, de nuevo se organiza
origen permanente, y siempre restituye
el ser a cuanto nuevo se forme en esta liza
de vida y muerte y vida y muerte, que concluye
en vida, y, si la nada es fin, como es huidiza
porque la nada no es ni nada, porque nada
que todo es, y es siempre, aun míseros los homos,
mientras que somos. Luego seremos la bandada
de formas sucesivas que vuelen como plomos
por almas del Cañón a, nueva, otra alborada
que inicie un nuevo ciclo. Que nadie aquí se muere,
excepto el ego ególatra y egocentrista, avaro
de reconocimiento, que ni conoce al raro
ni reconoce nadie distinto, y aun lo hiere
con criminal discrimen, porque no está seguro
de sí ni su fantasma que luce para aplauso
del mundanal rüido, y a mí, como le causo
ese extrañeza inquieta, me tira por el muro
de su famiglia de élite, un muro que es su espejo
realista, pero irreal, en donde vense dioses
y se lo creen. Pero afuera, en los reboses
que sobran, de la tapia, se extiende lo perplejo.
Lo que es este estrambote sonético que dejo,
como un renacimiento de un son de paz. Y adios es.
X. Asclepio de sí mismo, el Cosmos
resucita,
puesto que su energía no muere: es infinita,
y sólo se trasforma. Mas no hay motor posible
de movimiento eterno, perpetuo, reversible
por ese deterioro que llaman entropía.
El Cosmos se acelera en su expansión y enfría,
y llegará un momento en que se nos disuelva,
como un terrón de azúcar en agua, y ya no vuelva
a ser. ¿Y la energía? ¿Adónde se habrá ido?
No puede destruirse, insisto ¿A qué otro nido;
por ende, a qué otro útero? ¿Acaso se degrada
a tal extremo que es casi lo igual a nada?
¿Vacío? Pero éste contiene su energía
mayor que la del núcleo atómico. ¿Sería
posible sacar de él alguna que le diera
otra ocasión al Cosmos? Habló de una Noosfera
Theilard, paleo-antropólogo, que integraría toda
intelectualidad como divina boda
de almas individuas en una sola mente.
En el siguiente paso, el Punto Omega, ente
plural, allá a lo lejos, al fin del Universo
conformaría, unión de todo lo disperso,
como un neo-Nous poético, que diera en un Teo-logos
Universal, lo mismo, que en el Principio. Ahogos
extáticos me indujo: hay tanto tiempo antes
del fin definitivo de todo…
Los amantes
de la materia sola o del materialismo,
marxista o no, lo juzgan como un ideologismo
de un sabio jesüita que quiso hacer científica
la religión cristiana. Y como frigorífica
cascada sentó Tipler, el físico que dijo
que allá en el Punto Omega, si el Universo es fijo
que implota por exceso de gravedad y masa,
justo antes del momento final, como una brasa
a la que se reaviva la llama, se crearía
como una Mente Cósmica que, contra la entropía
o el óbice que fuera, crearía otro infinito,
ahora subjetivo, virtual, en que el Bendito
nos resucitaría la carne, de bits hecha,
ahora. Su Memoria equivaldría a fecha
cualquiera del pretérito viajar para rescate
de nuestra forma viva. ¿Valiente disparate?
Por fin el gran Penrose, mediante tan complejas
ÿ arduas matemáticas a las que mis perplejas
medulas nunca alcanzan, concluye que vivimos
en uno de los tantos cosmoi de cuyos limos
de ripios y desechos de su cadáver surje
el próximo, si antes nos precedió el menjurje
del previo, si lo entiendo, de restos y pecios.
Verdad que no sé nada, mas nunca mis desprecios
son para sabio alguno. Yo solo sé que nada
no hay, ni puede haberla. Y nunca con la espada
del Magno estos relíos gordianos desanudo:
a ver de qué me entero indago de quien pudo
hacerlo, y lo divulga y me lo aclara, y pienso
que la energía queda, y -siendo que es propenso
al orden todo caos, según enseña Ilya
Prigoguin-, tiene un aire de cósmica familia,
y vuelve a organizarse en vástagos, que, insisto,
son ella misma en cambio -y muere, como Cristo,
para que todo viva- de forma: aquí no muere
lo básico, aunque el ser de cada ente fuere
en medio de su cambio la nada de lo Antes
y Ahora el ser de Luego de tal. También el ego
se pierde cuando deja de ser y vuelve al Fuego
potente heraclitano, hoy Energía. Infantes
que sólo balbucean significados poca
consolación encuentran en este vano juego
de mis significantes, y qué consuelo un lego
habrá querido darles. Busqué la recia Roca
y hallé la Ola en Mar, en donde la Corriente
su movimiento muta, consigo mismo choca
y rompe, por partícula ÿ onda, y queda en boca
versada, que se canta, neo-spencerianamente
o casi, caprichosa de formas cambïantes,
filósofo un poeta de gustos de lirantes.
puesto que su energía no muere: es infinita,
y sólo se trasforma. Mas no hay motor posible
de movimiento eterno, perpetuo, reversible
por ese deterioro que llaman entropía.
El Cosmos se acelera en su expansión y enfría,
y llegará un momento en que se nos disuelva,
como un terrón de azúcar en agua, y ya no vuelva
a ser. ¿Y la energía? ¿Adónde se habrá ido?
No puede destruirse, insisto ¿A qué otro nido;
por ende, a qué otro útero? ¿Acaso se degrada
a tal extremo que es casi lo igual a nada?
¿Vacío? Pero éste contiene su energía
mayor que la del núcleo atómico. ¿Sería
posible sacar de él alguna que le diera
otra ocasión al Cosmos? Habló de una Noosfera
Theilard, paleo-antropólogo, que integraría toda
intelectualidad como divina boda
de almas individuas en una sola mente.
En el siguiente paso, el Punto Omega, ente
plural, allá a lo lejos, al fin del Universo
conformaría, unión de todo lo disperso,
como un neo-Nous poético, que diera en un Teo-logos
Universal, lo mismo, que en el Principio. Ahogos
extáticos me indujo: hay tanto tiempo antes
del fin definitivo de todo…
Los amantes
de la materia sola o del materialismo,
marxista o no, lo juzgan como un ideologismo
de un sabio jesüita que quiso hacer científica
la religión cristiana. Y como frigorífica
cascada sentó Tipler, el físico que dijo
que allá en el Punto Omega, si el Universo es fijo
que implota por exceso de gravedad y masa,
justo antes del momento final, como una brasa
a la que se reaviva la llama, se crearía
como una Mente Cósmica que, contra la entropía
o el óbice que fuera, crearía otro infinito,
ahora subjetivo, virtual, en que el Bendito
nos resucitaría la carne, de bits hecha,
ahora. Su Memoria equivaldría a fecha
cualquiera del pretérito viajar para rescate
de nuestra forma viva. ¿Valiente disparate?
Por fin el gran Penrose, mediante tan complejas
ÿ arduas matemáticas a las que mis perplejas
medulas nunca alcanzan, concluye que vivimos
en uno de los tantos cosmoi de cuyos limos
de ripios y desechos de su cadáver surje
el próximo, si antes nos precedió el menjurje
del previo, si lo entiendo, de restos y pecios.
Verdad que no sé nada, mas nunca mis desprecios
son para sabio alguno. Yo solo sé que nada
no hay, ni puede haberla. Y nunca con la espada
del Magno estos relíos gordianos desanudo:
a ver de qué me entero indago de quien pudo
hacerlo, y lo divulga y me lo aclara, y pienso
que la energía queda, y -siendo que es propenso
al orden todo caos, según enseña Ilya
Prigoguin-, tiene un aire de cósmica familia,
y vuelve a organizarse en vástagos, que, insisto,
son ella misma en cambio -y muere, como Cristo,
para que todo viva- de forma: aquí no muere
lo básico, aunque el ser de cada ente fuere
en medio de su cambio la nada de lo Antes
y Ahora el ser de Luego de tal. También el ego
se pierde cuando deja de ser y vuelve al Fuego
potente heraclitano, hoy Energía. Infantes
que sólo balbucean significados poca
consolación encuentran en este vano juego
de mis significantes, y qué consuelo un lego
habrá querido darles. Busqué la recia Roca
y hallé la Ola en Mar, en donde la Corriente
su movimiento muta, consigo mismo choca
y rompe, por partícula ÿ onda, y queda en boca
versada, que se canta, neo-spencerianamente
o casi, caprichosa de formas cambïantes,
filósofo un poeta de gustos de lirantes.
XI. Porque parece ser que el Cosmos (por ahora),
en vía a su horizonte inalcanzable, explora
espacio cada vez más vasto que se amplía
en aceleración hacia su muerte fría.
Y Omega no es un Punto, sino una curva abierta
que nunca va a cerrarse, ergo su muerte es cierta.
Anti-Bigbang -Big Crunch- no hay. Mas Dijo Freeman
Dyson, el astrofísico, y hay otros que lo estiman
si no son muy fanáticos, que la Noosfera aquella
del jesüita, o Dios, del Fin, si no se estrella
con límite ninguno el tiempo, sería tópica
un día previa al triunfo de Fatal Entrópica.
Y que jamás se dice que, el tiempo si alarga
hacia el sinfín, hay tiempo para el saber que amarga
ante la muerte a una es- peranza nueva ceda:
las probabilidad de que algo le suceda
a un infinito es toda: el %: Ocurre
denantes o después. Si el Mientrastanto aburre,
nos queda la esperanza de que el querido evento
tendrá lugar. Me explico: de nuevo el mito os cuento
científico: os recuerdo que una Energía adversa
a la de Gravedad (que agua, o que dispersa,
la Ousía -o la Substancia-) aleja las galaxias
de otras unas, entre sí mismas. Profilaxias
contra la existencial angustia y otras murrias
ante la muerte, escasas parecen: mamandurrias
inútiles, si cósmica la fosa es de gusanos:
parece que en la tensa balanza de ambas manos
opuestas la tiniebla más pesa en un platillo
o la entropía máxima, que mata todo brillo.
Sin diferencia alguna en la temperaturas
en la energía nada sucede, todo a oscuras.
Y la entropía es pérdida de información, lo mismo
que nada nuevo -bajo qué sol- y conformismo
con lo sin forma: norma que lo distinto niega.
La desinformación del todo nos aniega
en lo no vivo, o quieto. La información aviva,
consciente o no -la red de bits es objetiva-,
los físicos sistemas, que la intercambian. Y eso
anima, energetiza, la evolución, proceso
sin fin de la creación constante. Si infinito
será el proceso eso da tiempo a que el delito
mayor -haber nacido- de nuevo se
cometa.
Desde evidencias físicas, delirios de poeta
que, me parece, tiene los sesos nada buenos:
todo no vale nada, si el resto vale menos.
espacio cada vez más vasto que se amplía
en aceleración hacia su muerte fría.
Y Omega no es un Punto, sino una curva abierta
que nunca va a cerrarse, ergo su muerte es cierta.
Anti-Bigbang -Big Crunch- no hay. Mas Dijo Freeman
Dyson, el astrofísico, y hay otros que lo estiman
si no son muy fanáticos, que la Noosfera aquella
del jesüita, o Dios, del Fin, si no se estrella
con límite ninguno el tiempo, sería tópica
un día previa al triunfo de Fatal Entrópica.
Y que jamás se dice que, el tiempo si alarga
hacia el sinfín, hay tiempo para el saber que amarga
ante la muerte a una es- peranza nueva ceda:
las probabilidad de que algo le suceda
a un infinito es toda: el %: Ocurre
denantes o después. Si el Mientrastanto aburre,
nos queda la esperanza de que el querido evento
tendrá lugar. Me explico: de nuevo el mito os cuento
científico: os recuerdo que una Energía adversa
a la de Gravedad (que agua, o que dispersa,
la Ousía -o la Substancia-) aleja las galaxias
de otras unas, entre sí mismas. Profilaxias
contra la existencial angustia y otras murrias
ante la muerte, escasas parecen: mamandurrias
inútiles, si cósmica la fosa es de gusanos:
parece que en la tensa balanza de ambas manos
opuestas la tiniebla más pesa en un platillo
o la entropía máxima, que mata todo brillo.
Sin diferencia alguna en la temperaturas
en la energía nada sucede, todo a oscuras.
Y la entropía es pérdida de información, lo mismo
que nada nuevo -bajo qué sol- y conformismo
con lo sin forma: norma que lo distinto niega.
La desinformación del todo nos aniega
en lo no vivo, o quieto. La información aviva,
consciente o no -la red de bits es objetiva-,
los físicos sistemas, que la intercambian. Y eso
anima, energetiza, la evolución, proceso
sin fin de la creación constante. Si infinito
será el proceso eso da tiempo a que el delito
Desde evidencias físicas, delirios de poeta
que, me parece, tiene los sesos nada buenos:
todo no vale nada, si el resto vale menos.
XII. De la energía, entonces informe, estalla un
miasma
o un flatus vocis, dando, técnicamente Plasma,
de Quarkes, ahora dichos, sus nombres a los entes
de formas in-formadas; después en coherentes
partículas se integran en átomos, materia,
y emergen vida y mente, que evoluciona y seria
la inteligencia y técnica, y crea la informática
que dicen en sim-biosis un día dará -pática
con el cerebro en donde saldrán los transhumanos.
Y puede que el exceso de información en granos
engrane en organismo que poco se distinga
de ángeles o Dios, o mengues o el Candinga
que el Mal nos cuela en ese refrito de menestra,
de ahí tirando pronto, si el Diantre no secuestra
la voluntad de Bien, a, llámese, Ucronía:
tenemos tiempo, antes del fatum de Entropía
Mayor. Un vocis flatus que nombre en su bautismo
retronutriente al círculo real de virtuosismo
que nos despliega mapas de un bruno territorio
incognoscible, claro que más satisfactorio
del que nos muestra el hábito, por mucho más exacto
y rico, regulable a gusto del contacto
deseado del usuario de comunión en tiempo
real, la red llenando el criminal desempo-
de mentes brecimiento, por darlas a las luces
(qué abrupto fue el hipérbaton -a posta-, entre los cruces
de léxico y afijos, no como los espejos
realistas; que el avance en técnicas más lejos
nos lleva, como al transhu- manismo que describo
o aludo con la vista en el futuro). ¿Divo,
en su sentido prístino, sería el omnisciente
aproximado cada vez más, según patente
mercante del Patrón Modelo, o un Demonio?
¿Es la naturaleza humana patrimonio
de nuestra humanidad? Y ¿solo un bruto simio
continüamos siendo feroz? O ¿puede el nimio
esfuerzo de, lográndose por la tecnología,
alzarnos a un espíritu “de paz y de harmonía”
-que dice el Rey, tirano de siempre, con la bota
de clavos en el cuello del vulgo, que es idiota
por regla general, y la prefiere al Justo?
O ¿tanta inteligencia artificial el gusto
nos diere de Justicias reales, que no regias?
Los reyes no son justos. ¿Por qué los privilegias,
ay, masa? No le importas al tuyo ni un comino,
y te prodiga especies que son un desatino:
lo fueron “Por la Gracia de Dios”, como si fuese
tal Dios un caradura que honora el interese
de la (i-) real persona. Cuando el Poder detenta
cualquier humano, se hace un pájaro de cuenta,
y solo le interesa su ego y beneficio.
Y sólo el pobre tiene que hacer el sacrificio
por la dichosa Patria, desgracia del precario.
No volveré en su nombre a hacer de mercenario,
sin paga, encima, siervo de Dios, la Patria, el Reÿ:
especies: cuentos propios de infantes de la greÿ.
Si en el transhumanismo hallamos mejoría
en el conocimiento con que a la masa fría
dejáremos encinta, concepta de otro mundo
mejor, ¿continuaremos haciendo el Bicho Inmundo?
O ¿el Ángel Subversivo que salvará al planeta?
Ay, todo es fantasía: delirios de poeta.
(Que canta su delirio por método, sabiendo
que, de seguir así, mejor salir corriendo).
o un flatus vocis, dando, técnicamente Plasma,
de Quarkes, ahora dichos, sus nombres a los entes
de formas in-formadas; después en coherentes
partículas se integran en átomos, materia,
y emergen vida y mente, que evoluciona y seria
la inteligencia y técnica, y crea la informática
que dicen en sim-biosis un día dará -pática
con el cerebro en donde saldrán los transhumanos.
Y puede que el exceso de información en granos
engrane en organismo que poco se distinga
de ángeles o Dios, o mengues o el Candinga
que el Mal nos cuela en ese refrito de menestra,
de ahí tirando pronto, si el Diantre no secuestra
la voluntad de Bien, a, llámese, Ucronía:
tenemos tiempo, antes del fatum de Entropía
Mayor. Un vocis flatus que nombre en su bautismo
retronutriente al círculo real de virtuosismo
que nos despliega mapas de un bruno territorio
incognoscible, claro que más satisfactorio
del que nos muestra el hábito, por mucho más exacto
y rico, regulable a gusto del contacto
deseado del usuario de comunión en tiempo
real, la red llenando el criminal desempo-
de mentes brecimiento, por darlas a las luces
(qué abrupto fue el hipérbaton -a posta-, entre los cruces
de léxico y afijos, no como los espejos
realistas; que el avance en técnicas más lejos
nos lleva, como al transhu- manismo que describo
o aludo con la vista en el futuro). ¿Divo,
en su sentido prístino, sería el omnisciente
aproximado cada vez más, según patente
mercante del Patrón Modelo, o un Demonio?
¿Es la naturaleza humana patrimonio
de nuestra humanidad? Y ¿solo un bruto simio
continüamos siendo feroz? O ¿puede el nimio
esfuerzo de, lográndose por la tecnología,
alzarnos a un espíritu “de paz y de harmonía”
-que dice el Rey, tirano de siempre, con la bota
de clavos en el cuello del vulgo, que es idiota
por regla general, y la prefiere al Justo?
O ¿tanta inteligencia artificial el gusto
nos diere de Justicias reales, que no regias?
Los reyes no son justos. ¿Por qué los privilegias,
ay, masa? No le importas al tuyo ni un comino,
y te prodiga especies que son un desatino:
lo fueron “Por la Gracia de Dios”, como si fuese
tal Dios un caradura que honora el interese
de la (i-) real persona. Cuando el Poder detenta
cualquier humano, se hace un pájaro de cuenta,
y solo le interesa su ego y beneficio.
Y sólo el pobre tiene que hacer el sacrificio
por la dichosa Patria, desgracia del precario.
No volveré en su nombre a hacer de mercenario,
sin paga, encima, siervo de Dios, la Patria, el Reÿ:
especies: cuentos propios de infantes de la greÿ.
Si en el transhumanismo hallamos mejoría
en el conocimiento con que a la masa fría
dejáremos encinta, concepta de otro mundo
mejor, ¿continuaremos haciendo el Bicho Inmundo?
O ¿el Ángel Subversivo que salvará al planeta?
Ay, todo es fantasía: delirios de poeta.
(Que canta su delirio por método, sabiendo
que, de seguir así, mejor salir corriendo).
XIII.
Quien teme decir disparates nunca dirá una genialidad
Miguel Romero Esteo (comunicación personal)
El eclipse de Dios
Martin Buber
¿Cuál es el grano de arena que, añadido, trasforma varios de ellos en un montón?
Eubulides de Mégara (paráfrasis de la “Paradoja Sorites”, atribuida a).
Jugar con
el lenguaje que explica cómo es Eso
de Ahí Afuera, o Dentro, si extrae su profeso
poeta sus sentidos ocultos o latentes,
no es propio de los bardos usuales que las gentes
del vulgo hasta desean que entiendan sus versículos,
y, así, normalizándose, ni ven que son ridículos
si delirar no quieren: soñar les da canguelo,
porque decir dislates da vértigo, y el cielo
no existe para ellos. La tierra es lo que importa:
el barrio -para ellos- que su experiencia aborta
estrecha: más allá de lo normal no miran.
Y creen que están locos los que al cantar deliran
sabiéndolo. Si bástales, les mando mis respetos.
A mí jamás me basta. (Diverjo de catetos
conformes). El Lenguaje es -en potencia- un mapa
de alternativos mundos: la Cosa-en-sí lo empapa
con radiación lumínica que turba toda Escópica,
pero también la orienta e ilustra, de la tópica
habitüal sacando a quien se La figura
como versión posible, y en su literatura
la plasma, como el plasma de quarkes, que ya plasma
la física en teorías, deíxis en phantasma
que indica el núcleo estético del cósmico proceso
de evolución, que el verso llamó primero Eso:
materia se hizo atómica que en vida da y en mente,
y, aun siendo Primigenio, por siempre está presente,
y puede, si queremos, hacernos transhumanos,
mejores, en simbiosis con los ciber-mecanos
que compongamos. Mientras, escribo estos poemas
en donde indico un croquis que exacto, en sus extremas
andadas, con el Ser del Territorio un día
coincida, paradoja, con la sabiduría
total inalcanzable: la senda es asintótica.
Y en esa paradoja de místicos, que erótica
cantó san Juan, hallemos, acaso, algún indicio
hacia la evolución correcta hasta el jüicio
final, que nos descubra qué diablos son Los-Dioses
o Dios (o Elohïm), o adónde, tras las toses
de eclipse por resfrío, andar -al Sol. Porque si
no se hace, a la extinción nos lleva cada Presi
electo mal, por capo. Que la ignorancia es mucha.
Y el acto de escribir en contra es lucha. Lucha
con el lenguaje: lleva su esencia hacia el proscenio.
Quien teme al disparate no puede alzarse al genio.
Y sólo el genio poético a la verdad se acerca:
Palpita en las teorías científicas, que en terca
testarudez rechazan los vulgos ideológicos:
habrá quien frente al nombre de Dios por demagógicos
autismos me rechacen sin más estas audacias.
Parece que los dioses no quieren democracias
genuinas (están hechos a imagen de un modelo
vetusto y semejanza de autoritario un cielo
jerárquico de ángeles que sirven al Dios Uno).
Ya es hora de hacer otros que en granos de consuno
o mentes solidarias generen la Noosfera,
-que dijo De Chardin-, hallando dentro el Fuera:
amaestrando al Bestia de simio predatorio
que todos entrañamos, y en canto de oratorio
en contrapunto, siendo diversos, cada misma
conciencia en harmonía con toda justa crisma,
alzarnos a la altura, como la mariposa
emerge del capullo, psiqué, y su efecto, que osa
cambiar de paradigma: qué grano es el que muta
un grupo de ellos sueltos en un montón, en ruta
de solos individuos aislados y minúsculos
a ser sorites -pila-: Los mínimos corpúsculos
conforman la estructura de un algo que no había
anteriormente: actúan como la poesía
uniendo las palabras en oración. Si un punto
se mueve, se hace línea; y, si una línea, plano,
y un plano así, volumen; complejo en su conjunto,
moviéndose en el tiempo el último, un trasunto
de dimensiones extra -y todo desde un grano-;
espíritu, de un cuerpo; y vario cuerpo junto,
un comunal-espíritu, el amontonamiento
que se alza en Himalaya y más allá, y al norte
del norte, si se sigue el Eje, en el momento
de coronar la cumbre extrema por deporte
alpino como un Éverest, que ha traspasado el corte
del polo. Qué es la Cosa. Espíritu, que Viento
significó, nos hincha las velas con aliento
del ánimo del ánima. Con nuevo pasaporte.
de Ahí Afuera, o Dentro, si extrae su profeso
poeta sus sentidos ocultos o latentes,
no es propio de los bardos usuales que las gentes
del vulgo hasta desean que entiendan sus versículos,
y, así, normalizándose, ni ven que son ridículos
si delirar no quieren: soñar les da canguelo,
porque decir dislates da vértigo, y el cielo
no existe para ellos. La tierra es lo que importa:
el barrio -para ellos- que su experiencia aborta
estrecha: más allá de lo normal no miran.
Y creen que están locos los que al cantar deliran
sabiéndolo. Si bástales, les mando mis respetos.
A mí jamás me basta. (Diverjo de catetos
conformes). El Lenguaje es -en potencia- un mapa
de alternativos mundos: la Cosa-en-sí lo empapa
con radiación lumínica que turba toda Escópica,
pero también la orienta e ilustra, de la tópica
habitüal sacando a quien se La figura
como versión posible, y en su literatura
la plasma, como el plasma de quarkes, que ya plasma
la física en teorías, deíxis en phantasma
que indica el núcleo estético del cósmico proceso
de evolución, que el verso llamó primero Eso:
materia se hizo atómica que en vida da y en mente,
y, aun siendo Primigenio, por siempre está presente,
y puede, si queremos, hacernos transhumanos,
mejores, en simbiosis con los ciber-mecanos
que compongamos. Mientras, escribo estos poemas
en donde indico un croquis que exacto, en sus extremas
andadas, con el Ser del Territorio un día
coincida, paradoja, con la sabiduría
total inalcanzable: la senda es asintótica.
Y en esa paradoja de místicos, que erótica
cantó san Juan, hallemos, acaso, algún indicio
hacia la evolución correcta hasta el jüicio
final, que nos descubra qué diablos son Los-Dioses
o Dios (o Elohïm), o adónde, tras las toses
de eclipse por resfrío, andar -al Sol. Porque si
no se hace, a la extinción nos lleva cada Presi
electo mal, por capo. Que la ignorancia es mucha.
Y el acto de escribir en contra es lucha. Lucha
con el lenguaje: lleva su esencia hacia el proscenio.
Quien teme al disparate no puede alzarse al genio.
Y sólo el genio poético a la verdad se acerca:
Palpita en las teorías científicas, que en terca
testarudez rechazan los vulgos ideológicos:
habrá quien frente al nombre de Dios por demagógicos
autismos me rechacen sin más estas audacias.
Parece que los dioses no quieren democracias
genuinas (están hechos a imagen de un modelo
vetusto y semejanza de autoritario un cielo
jerárquico de ángeles que sirven al Dios Uno).
Ya es hora de hacer otros que en granos de consuno
o mentes solidarias generen la Noosfera,
-que dijo De Chardin-, hallando dentro el Fuera:
amaestrando al Bestia de simio predatorio
que todos entrañamos, y en canto de oratorio
en contrapunto, siendo diversos, cada misma
conciencia en harmonía con toda justa crisma,
alzarnos a la altura, como la mariposa
emerge del capullo, psiqué, y su efecto, que osa
cambiar de paradigma: qué grano es el que muta
un grupo de ellos sueltos en un montón, en ruta
de solos individuos aislados y minúsculos
a ser sorites -pila-: Los mínimos corpúsculos
conforman la estructura de un algo que no había
anteriormente: actúan como la poesía
uniendo las palabras en oración. Si un punto
se mueve, se hace línea; y, si una línea, plano,
y un plano así, volumen; complejo en su conjunto,
moviéndose en el tiempo el último, un trasunto
de dimensiones extra -y todo desde un grano-;
espíritu, de un cuerpo; y vario cuerpo junto,
un comunal-espíritu, el amontonamiento
que se alza en Himalaya y más allá, y al norte
del norte, si se sigue el Eje, en el momento
de coronar la cumbre extrema por deporte
alpino como un Éverest, que ha traspasado el corte
del polo. Qué es la Cosa. Espíritu, que Viento
significó, nos hincha las velas con aliento
del ánimo del ánima. Con nuevo pasaporte.
XIV. Es obvio que los dioses o el Dios, de
siempre, han muerto.
No obstante tal consigna no dice que sea cierto
que no haya otros, u Otro. Ü Otra. Si nos hizo
a semejanza suya e imagen con su hechizo
de barro y soplo -psique-, quizá de prueba o muestra,
o sea, Lo pensamos haciéndolo a la nuestra,
Su muerte fue de forma: no muere la energía.
Habrá que darle otra, que sirva. Su an-arquía
o sin-principio -id est: sin formas, sin ninguna-
la forma necesita de un culto que fortuna
para nosotros tenga (es término “principio”,
por etimología -igual que en “participio”/
“partícipe”: el que en algo alguna parte toma-,
a “príncipe” es cercano: Primero, previa doma
por propaganda prome- tedora de defensas
contra extranjeros diablos, vacía las despensas,
que toma de los otros; como según costumbre
los príncipes hicieron, alzados ya a la cumbre
del trono, los primeros que cogen del ajeno
sumiso por terrores, el excedente pleno
dejando sólo sobras, los desagradecidos,
a los que los subieron a su Poder, sufridos,
No obstante tal consigna no dice que sea cierto
que no haya otros, u Otro. Ü Otra. Si nos hizo
a semejanza suya e imagen con su hechizo
de barro y soplo -psique-, quizá de prueba o muestra,
o sea, Lo pensamos haciéndolo a la nuestra,
Su muerte fue de forma: no muere la energía.
Habrá que darle otra, que sirva. Su an-arquía
o sin-principio -id est: sin formas, sin ninguna-
la forma necesita de un culto que fortuna
para nosotros tenga (es término “principio”,
por etimología -igual que en “participio”/
“partícipe”: el que en algo alguna parte toma-,
a “príncipe” es cercano: Primero, previa doma
por propaganda prome- tedora de defensas
contra extranjeros diablos, vacía las despensas,
que toma de los otros; como según costumbre
los príncipes hicieron, alzados ya a la cumbre
del trono, los primeros que cogen del ajeno
sumiso por terrores, el excedente pleno
dejando sólo sobras, los desagradecidos,
a los que los subieron a su Poder, sufridos,
por armas
apuntadas al interior). ¡Qué molde,
me he dicho siempre, tan impropio para el rol de
No-Ente Generoso que da de Sí un sistema
de cósmicas galaxias, muriendo en esa quema
de la Explosión Primera, grandioso sacrificio
que nos da el ser, un Cristo que, Cósmico, suplicio
padece genesíaco para que Todo exista!
Un Dios hecho conforme a un módulo egoísta
de un simio predatorio, guerrero, que sapiente
se dice, vanidoso, que cree en quien le miente
por ser como los dioses ¿no es algo criminoso
por ego-idolatría, soberbia de achacoso
Satán, bufón de Corte? ¿No hay otro modelo
más digno que el de Jefe Guerrero? -no el Abuelo
cuya sabiduría indica que la fuerza
no da razón a nadie: el bestia que se almuerza
los excedentes todos y más, y desperdicios
para el común, lo suyos, les deja, y sus prejuicios
basados en el miedo a la carencia, al robo
del extranjero indúceles, como si fuera lobo
o bárbaro cualquiera que no sea nuestro. Es éste
me he dicho siempre, tan impropio para el rol de
No-Ente Generoso que da de Sí un sistema
de cósmicas galaxias, muriendo en esa quema
de la Explosión Primera, grandioso sacrificio
que nos da el ser, un Cristo que, Cósmico, suplicio
padece genesíaco para que Todo exista!
Un Dios hecho conforme a un módulo egoísta
de un simio predatorio, guerrero, que sapiente
se dice, vanidoso, que cree en quien le miente
por ser como los dioses ¿no es algo criminoso
por ego-idolatría, soberbia de achacoso
Satán, bufón de Corte? ¿No hay otro modelo
más digno que el de Jefe Guerrero? -no el Abuelo
cuya sabiduría indica que la fuerza
no da razón a nadie: el bestia que se almuerza
los excedentes todos y más, y desperdicios
para el común, lo suyos, les deja, y sus prejuicios
basados en el miedo a la carencia, al robo
del extranjero indúceles, como si fuera lobo
o bárbaro cualquiera que no sea nuestro. Es éste
quien puede que haya muerto, o sufra de desfase,
pero que no haya otro distinto nunca es frase
que incluya el corolario correcto, y no es que cueste
hallar el verdadero o próximo: fracase
o no la tentativa, por más que se le reste
al infinito, cero no da jamás y, pase
lo qué, sigue infinito, y que haya tanto preste
errado en cuanto a formas y ateos que seguros
están de que no hay nada de Aquello, es una prueba
de que no se ha pensado, o nunca lo bastante.
El Cosmos tiene Logos: hallarlo en los oscuros
espacios insondados por descubrir es nueva
pero que no haya otro distinto nunca es frase
que incluya el corolario correcto, y no es que cueste
hallar el verdadero o próximo: fracase
o no la tentativa, por más que se le reste
al infinito, cero no da jamás y, pase
lo qué, sigue infinito, y que haya tanto preste
errado en cuanto a formas y ateos que seguros
están de que no hay nada de Aquello, es una prueba
de que no se ha pensado, o nunca lo bastante.
El Cosmos tiene Logos: hallarlo en los oscuros
espacios insondados por descubrir es nueva
tarea de, curioso, un seso interrogante.
Yo nunca me conformo. Si Dios es un invento
de endebles por consuelo, o para su dominio
justificar, injustos, los brutos, que a exterminio
condenan al vecino, soltándonos el cuento
de defender su patria -que agudo un escrutinio
revela que es su banda de Capos, del tormento
culpables, para ellos- con método sangriento,
hay otra alternativa a dicho latrocinio:
metáfora al principio del misterioso Seso
del Cosmos, los poetas así nombraron Eso:
de (Luz del) Día: Dios. De allí ese vaticinio
de vates: hace falta más luz, aun las lucíferas
-que la dïaria ha sido nublada por mortíferas
mentira en dïarios. ¿Qué tal del raciocinio?
Yo nunca me conformo. Si Dios es un invento
de endebles por consuelo, o para su dominio
justificar, injustos, los brutos, que a exterminio
condenan al vecino, soltándonos el cuento
de defender su patria -que agudo un escrutinio
revela que es su banda de Capos, del tormento
culpables, para ellos- con método sangriento,
hay otra alternativa a dicho latrocinio:
metáfora al principio del misterioso Seso
del Cosmos, los poetas así nombraron Eso:
de (Luz del) Día: Dios. De allí ese vaticinio
de vates: hace falta más luz, aun las lucíferas
-que la dïaria ha sido nublada por mortíferas
mentira en dïarios. ¿Qué tal del raciocinio?
XV. Las probabilidades -si piensas sin
prejuicios,
después de haber sondado los prístinos inicios
(la redundancia valga) del Cosmos- son enormes
de que haya alternativas a esa intuición. Conformes
de uno y otro lado se sienten satisfechos:
los unos, con su fe; los otros, con los hechos
de donde han deducido la inexistencia de Ése.
Mas ¿hechos?: no saber no es hecho alguno, pese
a los que se han creído de la verdad ser amos.
La probabilidad de hallarnos donde estamos,
si no hay Primera Causa, es mínima. Y ahora
sabemos que la hubo: la ciencia no lo ignora
del quántum y el Big Bang, la serie evolutiva
de la creatividad, de la criatura viva
o biología, el orden extraño y matemático
que asume la materia, sorpresa del socrático
discípulo y las leyes de la naturaleza,
en griego dicha phýsica -un lío en la cabeza
a deslïar. Y hay leyes y reglas tras el lío.
(Que soy un pobre ingenuo que sufre un desvarío,
me dijo un matemático. Dudar es más seguro
que en la verdad creerse definitiva, puro
error característico de los soberbios, como
el necio siempre hace, por solo sapiens homo
saberse -y nada sabe sino lo que le cuenta
la tele y otras redes, o aquella impedimenta
que, herencia de familia, le impide hallar la vía
evolutiva propia individual. Se fía
de cuanto le contaran cuando inocente una
criatura era; el listo que, crítico, la cuna
dejó, no cree en cuentos ni nanas, y en el hueco
que abriera no ve nada, y Dios es un muñeco
para el jardín de infancia, impropio del adulto
y del que, culto, cree ser falso todo culto).
Pero este culto canta: los versos que ahora escribo,
que no han tenido miedo al interrogativo
dislate o desvarío. Pensar jamás es malo.
Aunque razón no tenga, o de ella escaso, ralo
y raro ande, el juego de riesgo ante lo Absurdo
de todo me entusiasma, magüer también me aturdo
con él como con una espirituosa droga
de mago, alucinógena, en que la audacia boga
en sus filosofías hacia ninguna parte
o, quién lo sabe, a todas, por cultivar el arte
del verso pensativo con vocación de lúdico.
No sufro de acrofobia frente al vacío búdico
ni a ningún otro: todo repleto de energía
está, porque la nada no es, aun la entropía
su utilidad restándole para nosotros. Puede
que su infinito origen no sea sola sede
de fuerza gestatoria, sino absoluta base
de cuántos Universos. Y, aislados en su envase
sin lados, fondo y tope (al ser su espacio curvo
y tiempo, que son uno, por lo que me conturbo
y maravillo, el fin es vuelta a nuestro origen,
si se anda en línea recta) las leyes que nos rigen
de la natura cósmica, se hacen conodidas
. y usables por nosotros, las dioses genocidas
de imitación. Si un día el paradigma bélico
y explotador cambiamos por ése del angélico
rebelde contra reyes absolutistas, día
será en que nos hallemos, al fin, para alegría
de los desposeídos, y todos. Inhumano
äún es el humano. Y el sapiens, ignorante,
por mayoría casi absolutista. Sano
äún nuestro cerebro no está: como un gigante
con seso de bebé matamos al hermano
que es la cristalería que orate un elefante
destruye por descuido. El pueblo soberano
adora al soberano que su soberanía
le roba con estafa. Me desesperaría.
Pero si caigo en ello, no habrá quien eche mano
al manco. En fin, que todo consiste en la latría
errada de la historia del ser humano fría
con tanto semejante. Äún no se es humano.
después de haber sondado los prístinos inicios
(la redundancia valga) del Cosmos- son enormes
de que haya alternativas a esa intuición. Conformes
de uno y otro lado se sienten satisfechos:
los unos, con su fe; los otros, con los hechos
de donde han deducido la inexistencia de Ése.
Mas ¿hechos?: no saber no es hecho alguno, pese
a los que se han creído de la verdad ser amos.
La probabilidad de hallarnos donde estamos,
si no hay Primera Causa, es mínima. Y ahora
sabemos que la hubo: la ciencia no lo ignora
del quántum y el Big Bang, la serie evolutiva
de la creatividad, de la criatura viva
o biología, el orden extraño y matemático
que asume la materia, sorpresa del socrático
discípulo y las leyes de la naturaleza,
en griego dicha phýsica -un lío en la cabeza
a deslïar. Y hay leyes y reglas tras el lío.
(Que soy un pobre ingenuo que sufre un desvarío,
me dijo un matemático. Dudar es más seguro
que en la verdad creerse definitiva, puro
error característico de los soberbios, como
el necio siempre hace, por solo sapiens homo
saberse -y nada sabe sino lo que le cuenta
la tele y otras redes, o aquella impedimenta
que, herencia de familia, le impide hallar la vía
evolutiva propia individual. Se fía
de cuanto le contaran cuando inocente una
criatura era; el listo que, crítico, la cuna
dejó, no cree en cuentos ni nanas, y en el hueco
que abriera no ve nada, y Dios es un muñeco
para el jardín de infancia, impropio del adulto
y del que, culto, cree ser falso todo culto).
Pero este culto canta: los versos que ahora escribo,
que no han tenido miedo al interrogativo
dislate o desvarío. Pensar jamás es malo.
Aunque razón no tenga, o de ella escaso, ralo
y raro ande, el juego de riesgo ante lo Absurdo
de todo me entusiasma, magüer también me aturdo
con él como con una espirituosa droga
de mago, alucinógena, en que la audacia boga
en sus filosofías hacia ninguna parte
o, quién lo sabe, a todas, por cultivar el arte
del verso pensativo con vocación de lúdico.
No sufro de acrofobia frente al vacío búdico
ni a ningún otro: todo repleto de energía
está, porque la nada no es, aun la entropía
su utilidad restándole para nosotros. Puede
que su infinito origen no sea sola sede
de fuerza gestatoria, sino absoluta base
de cuántos Universos. Y, aislados en su envase
sin lados, fondo y tope (al ser su espacio curvo
y tiempo, que son uno, por lo que me conturbo
y maravillo, el fin es vuelta a nuestro origen,
si se anda en línea recta) las leyes que nos rigen
de la natura cósmica, se hacen conodidas
. y usables por nosotros, las dioses genocidas
de imitación. Si un día el paradigma bélico
y explotador cambiamos por ése del angélico
rebelde contra reyes absolutistas, día
será en que nos hallemos, al fin, para alegría
de los desposeídos, y todos. Inhumano
äún es el humano. Y el sapiens, ignorante,
por mayoría casi absolutista. Sano
äún nuestro cerebro no está: como un gigante
con seso de bebé matamos al hermano
que es la cristalería que orate un elefante
destruye por descuido. El pueblo soberano
adora al soberano que su soberanía
le roba con estafa. Me desesperaría.
Pero si caigo en ello, no habrá quien eche mano
al manco. En fin, que todo consiste en la latría
errada de la historia del ser humano fría
con tanto semejante. Äún no se es humano.