viernes, 3 de noviembre de 2023

Paranoia vidente –di vertimiento al hondo

A Mariano R. Cross y Roberto J. Martín, con admiración por su captación de las honduras del humor negro y la ironía
 
La princesa está triste
Darío
 
lo mismo que un canario sin alpiste
Hdez.

I.         Si le parezco un viejo cascarrabias,
le confieso que sigo siendo un crío,
y, si me río agrio, es por avío
en la vía de agua, izando gavias
            al viento del origen, para un viaje
de retorno al hogar de nacimiento
en donde yo era el rey de todo el viento
en su rosa de versos, cuentos, gaje
            del ocio. Cipo dejo, mojón, hito,
como ovidiano Cipo al que el oráculo
avisó de traidor, si, sin obstáculo,
entraba a Roma, y, pues, no entró, y lo cito,
            aunque sé que es un mito: si uno tiene
la ocasión de dictar su ley tirana
en su patria, ya tarda si no afana
lo que puede en su Estado, sin higiene.
            Miembro a los Padres, pero no los tomo
por obligado plagio, y echo mano
a sus sentencias. Y aun al soberano
pueblo que habla doblo, nunca el lomo,
            ni la rodilla, aun si el rodillo gira
y aplasta a tanto pobre miserable
bombardeado, asunto poco amable
a ninguna moral, si a sí se mira.
            Denuncio por sistema el mal sistema.
Se dan por aludidos los sistemos
(sistematófilos -porque podemos
apocopar su apoque en el poema:
            licencia por recurso-). Ser un sabio
práctico en artes técnicas gramáticas
y poéticas hacen antipáticas
estas canciones, y me cose el labio
            la tácita censura del bochorno
nazionanal del parné y la mucha gloria
del alma en porno en torno de la noria,
mientras hago fusión del núcleo en horno
            estelar, responsable de su brillo
cegador, si cercano, que lo luce:
de cables siempre sufro un bruto cruce,
y , aunque rojo, su brillo es amarillo.
            Y fusión es metáfora, y figuras
y otros tropos, no usados en, presente,
este tiempo caduco. Si a la Fuente
regreso, haré diabluras y diabluras.
            No es natural mi estilo: a sí se pilla
en una auto-denuncia: el artificio
me cepilla mi yo. Cuánto de Oficio
sin cultivo, Maleza, de sencilla,
            hay, Cizaña, insegura de su mérito.
El presente es así: se me regala
lo vago sin valor, que se da gala.
Y por ello yo busco en el pretérito:
            la aldea comunal, la democracia
helena antigua y el genuino síndico
del pueblo soberano, y en el índico,
culto, y buceo en Brahma, y en la Tracia,
            a Orfeo, y a Pitágoras, en Samos
o Siracusa, y en remoto fondo,
el Verbo que no rige, por redondo,
preposición, pre-puesto en sus dinamos
            de sentido, que es cuántico, si mira
Alguien su caos, Causa de realismo,
siempre abajo o detrás de ese espejismo
cuya esencia es la sed del que delira
            y ve lo que desea, sin sustancia
adjetiva, atributo y sin adverbio,
que, al ignorar al culto, qué soberbio
se vuelve, sin rabiar. Y si se escancia
            agua en su copa, la desprecia: quien no
sabe la historia, sin coraje, tiende
a aceptar la Mentira, y nunca aprende,
y, tocada su llaga, se desenno-
            blece el buen corazón, con sus guarismos
disléxicos y léxicos, y el Léxico
no ve o su Logos, como si anoréxico,
acerbo hacia quien ve sin estrabismos
            lo simple sin acervo en que lo agreste
se suelta sin cultivo como salga,
por medio, de entre una y otra nalga
y ¡vaya qué perfume!, si es la Peste:
 
II.        Un poema de amor le di a mi Novia
como don, de un poeta posmoderno
y actual, y, cuerda, me mandó al infierno,
y desde entonces sufro insana fobia.
            Y, enfermo, por sanar, hago otro canto.
Uno que nadie  entiende o que no asume
casi nadie. Mejor que un porro fume
y otro o me embriague con el vino santo
            o un Legendario o Heroína-, extasis
-sin tilde, sic-  o trágicos turismos.
Que esto de estar hurgando en los abismos
siempre te acaba aislando en un oasis.
 
III.      Pero, eremita más allá, me río
hasta de Dios, si tiene a mal mi carmen:
mientras no sus demonios se desarmen
por su mando a sumar o -ir, judío
            aun siendo de raíz, yo no me muevo,
mi Dios, para quererte, ni a tu Electo
Pueblo si, vuelto nazi en su proyecto
de exterminio, no tóquete tu Huevo
            Cósmico: qué moral es ésa tuya:
primero lo abandonas, de regreso
a Israel luego se rehace, y tieso
deja al pueblo vecino. ¿¡Qué aleluya
            ni que hosanna in excelsis de los cielos,
si aquí abajo nos tienes hechos cisco!?
Ardemos. Y me río de Francisco.
¡Hermano lobo…! ¡Basta de camelos!
 
IIII.     Homo hómini lupus, dijo el sabio,
para justificar la tiranía
de su rey absoluto, y hasta el día
de hoy seguimos con el mismo agravio,
            esa amenaza que nos asesina,
de poder, y nos saca la asadura
incluso, porque todo es dictadura
del dinero, y la hembra, en la cocina.
            Hasta a la China le tocó el guijarro;
su roja tiranía ahora incluye
la propiedad que todo lo destruye,
incluso la pocilga del más guarro
            lujo, prisión de la princesa triste
por presa y sin amor ni poesía
-y no hay hadas madrinas ni hay tutía-,
un pájaro en su jaula sin alpiste.
            Y el Principe es un Capo, y no da besos
a su pueblo de amor, que es la princesa,
que a sus labios no lleva ni su fresa,
o, peor, lo masacran sus aviesos
            vecinos, con la cónnive ignorancia
activa del dinero y sus poetas
que escriben sus bonsáis en sus macetas,
preciosidades grises sin sustancia,
            decoración del corazón, ombligo
de su mundo parcial, fuera de honda.
Y ya espero que un tonto me responda,
porque, dado al Poder, es mi enemigo,
            por aludido dándose, y me insulte,
y, cómplice, su enanidad, esconda,
mientras, esclavo de Él, ávido ronda,
y, vendida su alma, más lo oculte.
 
V.             Paranoicos rabiosos deberíamos
estar todos: motivos hay de sobra.
Peor que con ponzoña de más cobra,
muerden a Troya y todos somos Príamos
            y Hécubas. Los Héctores han muerto,
y la Matona Máquina aquilea
extermina inocentes, que Atenea
le ha salvado el talón con un injerto
            de piel vulcana de metal. El sano,
conforme a su visión tuerta, si bizca,
nunca su tez pellizca, ni pellizca
el sitio de su ano, ni su ano-
            dina miopía -sólo ve de tapia
adentro y cerca sólo, que de lejos
sólo aparece Alianza en los espejos
del horizonte, suyos, y su napia
            gusta sólo de aromas y perfumes
y, como mosca, traga de lo suyo,
y, así, le sabe a gloria, y, si le imbuyo
de mi pre-ocupación, implume, implumes
            todos, sin temple en pluma, me ve obseso
con un monotemerio opositivo:
no veo más que el mal, y rienda, estribo
y bozal me pretenden poner, y eso
            lo tienen mal. El mal está en su labra
holgada y la ceguera de su Yo.
Si quieren que enmudezca mi palabra,
lo tiene claro: mi respuesta es No.

            Paranoicos rabiosos deberíamos

estar todos: motivos hay de sobra.

Peor que con ponzoña de más cobra,

muerden a Troya y todos somos Príamos

            y Hécubas. Los Héctores han muerto,

y la Matona Máquina aquilea

extermina inocentes, que Atenea

le ha salvado el talón con un injerto

            de piel vulcana de metal. El sano,

conforme a su visión tuerta, si bizca,

nunca su tez pellizca, ni pellizca

el sitio de su ano, ni su ano-

            dina miopía -sólo ve de tapia

adentro y cerca sólo, que de lejos

sólo aparece Alianza en los espejos

del horizonte, suyos, y su napia

            gusta sólo de aromas y perfumes

y, como mosca, traga de lo suyo,

y, así, le sabe a gloria, y, si le imbuyo

de mi pre-ocupación, implume, implumes

            todos, sin temple en pluma, me ve obseso

con un monotemerio opositivo:

no veo más que el mal, y rienda, estribo

y bozal me pretenden poner, y eso

            lo tienen mal. El mal está en su labra

holgada y la ceguera de su Yo.

Si quieren que enmudezca mi palabra,

lo tiene claro: mi respuesta es No.

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