viernes, 7 de abril de 2023

Arte dedicada

Al margen de Frankl.. (V. “Arte Semántica”, cita 2ª).


A Francisco Castaño, el gongorino,
Justo Navarro, el mallarmeano, y antes
Carvajal, el dariano, consonantes
con que me afino,
            y desde luego que primero a Inglada,
esta tirada a ellos se dedica
canción que, al fin, afín, a sí se aplica
en su mesnada
            su valeryana vocación guillenia,
neológica en la acción de su semasia
y vétera en su son, por eutanasia
del caos, eu-genia.
            Hipérbatos creantes hiperbólicos
y juegos con palabras excesivos
den con asuntos, temas y motivos
no melancólicos:
            Llevamos dentro, propio, un enemigo
la contraria en llevarnos que se obstina
(súper hipérbaton). Si medicina,
como castigo
            a un vicio, prendo, o régimen o dieta,
refuerza mi ansia de pecar y, pecuo,
(de pecus -pécora, pecuaria…) ex ecuo
y, mal poeta
            (de aequus -ecuador, igualitaria
ecuación, lo que iguala, no de yegua,
de -no caballa- equa), no hallo el aria
ni tiro legua
            y dejo de estrofar, que es lo que cura,
y, si lo quiero hacer, nada me sale,
y, si no quiero, el diablo me da un vale
de sinecura
            para una beca de creación. La idea
de que la voluntad un diablo propio
que  la revuelve lleva me la copio
por panacea
            del psiquitra que la Logoterapia
inventó para cura por Sentido
buscarse de la vida el padecido:
hay una tapia
            que tapa oído a quien oír pretende
la música callada, el otro modo
de no perecedera, y electrodo
choquea aquende
            al cerebro su módulo específico
de esa especialidad de tanta especia:
mi idea “fementida” me desprecia
todo científico
            materialista, quien defiende que lo
que aparece al espíritu o la mente
no existe: ficción es, como es patente.
Bruto camelo
            que niega la evidencia: la conciencia
yo sé que existe, al menos en mí mismo.
Y ante la cosa-en-sí media un abismo
que la sentencia
            a ser ignota, aunque ese espacio especie
una especie de mapa que nos guía
a una idea de tal, que esta elegía
puede que arrecie,
            como a través de lluvia el Arco Iris,
su hondura de visión y estas estrofas
-que sé que van a dar lugar a mofas-,
son chirimiris.
            Yo esa cosa evasiva me figuro
igual -misma- que Dios, Fuente de donde
mana el Bigbang, detrás del cual se esconde
o del futuro
             punto Omega a que todo, global, tiende
en su expansión evolutiva, dando
causa a materia, vida, mente y, cuando
por fin allende
            se llegue, lo que invente o que produzca
la evolución en su siguiente estadio
con el alargamiento de su radio,
cuando se luzca:
            ¿un nuevo Superseso autopoiético,
que pueda comprenderle?, ¿algún sistema
pobablemente cyborg? que anatema
es por herético
            ahora, y de la Obtusa nos redima
Autoritariedad de vía chata
y corta que es la norma, que maltrata
cuanto se rima,
            y cuanto se le salga de la madre
o madriz o los posos de preceptos
lunáticos y cauce sin exceptos
o se descuadre
            de su cuadrada y mentirosa malla
pescatontos sin pesquis y morralla
que torna desgraciada a la canalla
con su pantalla
            (monorrimo el tetrátrofo saliome
para marcar el más hastiante asunto:
no se quiere mirar lo que barrunto
verdad), que tome
            de tomos de bodega como cubas
por su mente negar a base de uso
de su mental razón como un iluso
de ojo con bubas
            que queda en el absurdo: si se niega
la conciencia, el espíritu o el alma,
y toda obra que la mente ensalma
y ensarta, Omega
             no alcanzaremos nunca ni la cosa-
en-sí ni la Fonte nos dará su Seso.
Tendrán acidia, pues darán con queso
los mures, sosa,
            porque, tóxico, es cebo de la Trampa,
y, cuando cae el mur, pilla la Trompa,
no ve que su visión se rompa, pompa,
si se lo zampa.
            Enteras biblia-tecas cientifistas
zampa su propia mente por negarla,
-que  “no es más que el cerebro”, vana parla
reduccionistas,
            y el seso no es los sesos, y esos sesos
son objeto de espíritu, objetivo,
que ve materia pura por motivo
de sus sabuesos
            mentales que procesan cuanto dato
construya su real mundo, ilusorio
si a su base se enfoca observatorio
el ojo lato
            y fino que, aumentado por sus artes
escópicas, ve allende el escenario
espejístico, y ultravisionario,
pese a descartes
            de preceptivas romas de agudeza
e ingenio que prohíben lo más obvio
-: ingenio y agudeza-, en su cenobio
de biodestreza
            (que la derecha niega a izquierdas zurdas,
por ser más hábil -en sacarnos cuartos.
E izquierdas diestras hay que esos repartos
ansian absurdas):
            Son de la ciencia de la Logoscopia
que a través de palabra observa -ingenio-,
por no temer al disparate el genio,
nunca en la inopia.
            Son de la ciencia de la Logopoética:
la invención de Sentido por Lenguaje
o su descubrimiento, de un paisaje
de extraña estética,
            desvïado de normas y costumbres
que imponen la costumbre como norma,
romas de cumbres y de floja forma
y escasas lumbres.
            Ingeniero del Seso, me diseño
una theoría (en griego visión), como
con el matema-scopio mira, romo,
si no, de Sueño,
            los quanta y el Principio el matemático
en sus fórmulas Uno, y el boquete
negro invisible ve, en que su estilete
mete acrobático.
            Yo también tengo estilo y meto y saco
su agudeza e ingenio a Seso o Logos
y me ingenio su Genio sin ahogos
y lío el taco.
            Puede ser que esté loco de remate,
o puede ser que el loco sea el resto.
No temo al disparate y soy, por esto,
genio y orate.
            No la materia niego por producto
abstracto del espíritu: el que niega
es el materialista con su ciega
visión, constructo
            ideológico, el alma con que arguye:
¿quién estará más loco, el que ahora inventa,
o quien niega su mente que argumenta?
y la destruye.
            Descubrimiento, invento: el verbo “invenio”
tiene ese doble seso y el que troba
en provenzal, también. Yo, supernova,
me estrello, genio.

miércoles, 5 de abril de 2023

La entropía de la información. Microepílogo de parte intermezza.

A Vicente Luis Mora, con mis enhorabuenas por su artº 

la lectura continuada de poesía de alta calidad, compleja —no necesariamente hermética, ni difícil—, profunda, reconfigura nuestro cerebro,

Vicente Luis Mora

 

La información sorprende tu cerebro:
Si escucho poesía,
a punto me la enhebro
y tejo, y bajo su entropía,
prenda y requiebro:
            Más entropía expelo así al futuro
y al espacio; id est: antes
hubo menos: formantes
sus bits sacaron de lo oscuro
cosmos brillantes.
            La información es Fuente en que comienza
todo, y que lo organiza
todo en gordiana trenza
entrelazada: el Sinvergüenza
la economiza
            y esconde y sustituye por un bulo,
para que nada mude,
y así nadie te ayude
a nacer nuevo de tu zulo,
y te sacude:
            La información, si informa, es siempre nueva:
si siempre se repite,
se te da un mero ardite,
y atonta al siervo de la cueva
y al de la elite.
            La información a todo da su Seso.
En su compleja urdimbre,
si a este ritmo de timbre
se acopla y metro, como expreso
trama su mimbre:
            la información te alumbre y ve con ella
la explosión de una umbría,
hasta entonces, estrella,
que oriente al norte, poesía,
que turge bella
            como Venus, polar: Ángel Lucífero,
del Hábito automático
y del poder mediático,
gran embustero soporífero,
te libra acrático.
            La información construye -instruye, implanta-
la conciencia y la vida
y la materia, asida
a axones, ADN, quanta,
de la Manida.
            La información deforma lo caótico
del caos indistinto
y su primario instinto
conservador, y lo hace erótico
y variopinto.
            La información ha urdido el universo.
Como antigua elegía
estilo Ovidio, el verso
con radiación alía, y lía,
disperso, inmerso
            quanto entrelaza: emergen de Castalia,
por  niveles y Edades
más complejos, los qualia
y aun la primarias cualidades,
y dan su idalia
            información que arruina la rutina
que espera la Costumbre
apelmazada, y lumbre
engendra, alumbra, y determina
la incertidumbre.
            La información in-forma: nos conforma,
inmaterial, materia
que jamás se conforma
con ser materia, y con la Norma
nunca se seria:
            origina, descubre, inventa, innova:
si una estrella se gasta,
estalla en supernova,
y con sus motas nos abasta,
nos hace, y trova.
            La gravedad de información es fuente:
mana de los planetas
y estrellas que, poetas
de vero, le hacen y abren frente
con sus maquetas
            al aumento constante de entropía
que nos condena a muerte:
cada centro energía
de gravedad el tiempo invierte:
crea. Poesía
            los sistemas solares, ecológicos,
y todos los sistemas
significan, poemas
que se organizan, paradójicos,
seso en fonemas:
            La información que se deforma en ruido,
su sine qua non,
la llamó el sabio Shannon
entropía; yo, sinsentido,
fuera de canon.
            La información, por fin, es esperanza:
cambia, no se destruye,
contra el tiempo se lanza
y nos produce: sólo huye.
Y quién la alcanza.

domingo, 2 de abril de 2023

Térmica Muerte Cósmica. Microepílogo de parte final.

 
Según se ha -por ahora- descubierto,
el cosmos acelera
la onda expansiva de su honda esfera
y es al fin muerto:
            La energía, que nunca se destruye,
no obstante se degrada,
y al final no nos sirve para nada
y todo se diluye.
            La muerte afecta a todos, y hasta al Todo.
Se mueren las medianas
criaturas, incluidas las humanas,
y, en cierto modo
            inmortal, aun la eu- (de pro-) cariota
que nace de mitosis
o escisión de mamá, como psicosis
y esquizofrenia idiota
            de la materia -helénico, cateto-,
cuando acaba el planeta
con el sol, mueren. Mientras, el poeta
-hace un ¿soneto?-,
            no sabe -solo curra el verso libre
esclavo de la prosa.
Y dice casi nada y cada cosa
estrecha de calibre.
            Ignorando, no mira allende su higo
de amor, ni sabe pizca
de cuanto canto: doble a vista bizca
vese su ombligo. 
            Y, si mira a la muerte, como ilustra
tanto ilustrado agnóstico
del poema normal, vano y feróstico,
mientras se embucha y rustra,
            por, carpe diem, no perder cosecha,
silenciador, te calla,
tildándote de ingenuo -fatua galla,
pico de endecha-,
            si cantas la estrechez de su codicia
o ambición plana y corta,
y se queda en su dogma, y no soporta
buena nueva o noticia.
            Imaginad que un día se descubre
real metempsicosis,
nueva post vidam como anadiplosis
cómo insalubre
            verás que te escarnece con insultos
su ideología estricta:
es dictador todo el que dogmas dicta
y acepta, contra cultos,
            aunque fueren verdad. No. Yo investigo,
porque no me conformo
con la dogmática del cloroformo,
y allende sigo.
            Ya lo dijo el Maestro: la esperanza
es la verdad
, las bellas
y justas, aún ignotas, que atropellas
o te topas en danza
            con tu verso genuino: son, noética,
de otro modo de música
callada en busca de celada prúsica,
arte poética.