I. Cuando allá en 2008, a consecuencia
del robo de los públicos dineros
para darlos a torpes financieros
delincuentes, colmada mi paciencia
empecé a escribir versos de conciencia
crítica, criticones majaderos
profesionales, con la connivencia
del editor corrupto, como en cueros
me dejaron o exilio de la letras
públicas. Infeliz, cuando me edito
y edito a otros, vienes y me impetras
que no me considere un buen perito,
y que si estoy preñado, busque obstetras.
Por ruindad de cotorra y periquito.
II. Colaboracionista y de ti mismo
traidor, por insidioso, y una inquina
sentir contraria a mí, porque Corina,
Ángel de Coro, te plantó, el civismo
perdiste y el sustrato de humanismo
que cultivaste un tiempo. ¿No te inclina
tu conciencia a disculpas? Mandarina
de la tocada china, demonismo,
ay, perdón, de monismo, no de Monos
Theos, sino de mono,
tu templanza
fue inferior a tus cultas presunciones,
y me negaste méritos y tronos
que alcancé de doctor y oposiciones.
Y la calumnia te sirvió de chanza.
III. Y a T. S. Eliot
entendí: el humano
no aguanta mucha
realidad. Se miente
a sí primero y luego es ya la gente
la víctima del bulo, soberano
para el crédulo, sí, y para el creyente
en su mentira, que mintió marrano
bífido y ario que dejó lejano
su honor y honra, y miente impenitente.
¿Cómo, si no, podría estar consigo
sin darse asco, si es
que se es consciente
de que se miente, para al enemigo
hundir de cualquier forma, el maldiciente?
Casado con Toledo el Rey Sapiente
ya no traduce error: teme el castigo.
IV. Y escribí otra novela (está en la calle)
que titulé La Fuente
de Proteo,
porque, igual que aquel dios, de lo que es feo
-por falso- se disfraza, oculta el talle
divino, y lo desvela cuando es reo
del héroe que lo atrape entre detalle
y detalle de cambio y de meneo
de apariencia, y le
obliga a que no calle
la verdad. Y la dice. Y hoy se escucha
cómo un foca flaca se le fuga,
e insulta, y miente, de la Plata, oruga
procesionaria y urticante y ducha
en inmoralidad, y no se arruga:
la mentira es su método de lucha.
Y V. Y otros 2 libros de poemas, varias
piezas dramáticas en que denuncio
la injusticia del mundo y, como nuncio
de la razón científica, a las arias
de vocación y clase les anuncio
su fin, ya descubierto. Y proletarias
en su contra, de sí, se ponen marias,
raj hoy ya no, Al Nauseal, y ya renuncio
a convencer al bruto ni al cateto.
Éste será mi último soneto
en Facebook, porque sirve de muy poco
bajar a predicar lo que conviene
a los que piensan con el higo o pene.
O usar razones con el pobre loco.